Para él, ella es como una niña. Una a la que no ve como mujer porque no la considera su amiga. Él no quiere mezclar las cosas, él quiere a alguien que de su misma edad.()
¿Qué les preparará el destino?
¿Sus palabras serán solo una escusa para ocultar algo?
Surgirá un amor entre Luana y Michele. Dicen que el destino es el mismo para todos y siempre los caminos terminan cruzándose.
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Capítulo 12
Michele
¿Nunca han deseado que la tierra se habrá y te trague en ese preciso momento en el que estás? Pues en este momento, yo estoy deseando eso y todo por querer tomar el camino más fácil ¿Por qué tenía que ser precisamente ella? ¿Qué mal hice yo en esta vida para que siempre Luana pague por mis malas decisiones?
En el momento que vi sus ojos conectados con los mismos, miles de cosas pasaron por mi cabeza. La primera era que había usado a Luana para poder estar con otra chica y a eso súmenle la culpa que estoy sintiendo aun por no haberme dado cuenta de los sentimientos que ella sentía por mí. La segunda es que no puedo creer que ese cuerpo de diosa y esas curvas que me traían hipnotizado eran de ella ¿Dónde las tenía escondidas que yo no las había visto? ¿Será que siempre estuvieron ahí, pero yo estaba tan ciego que no las vi? A eso también ponganle que todavía no puedo dejar de sentir la maravillosa sensación de sus labios unidos con los míos ¿Dónde aprendió a besar así? Sería muy canalla de mi parte si dijera que quiero volverla a besarla, aun cuando dije que ella no era mi tipo.
¡No lo sé! Pero lo que si sé, es que en cuando tuve a Rebeca en frente de mi reclamándome por haber besado a Luana. Me sentí nervioso y un miedo recorrió mi cuerpo al instante en el que vi como Lua me miraba ¿Será que atando cabos, ella ya sabe lo que está pasando? En ese preciso momento veo como Erik se acerca con la amiga de Lua, la chica peligrosa ¡Pero claro! Que idiota soy, como no me di cuenta de que eran ellas.
Una vez mi amigo y su chica están junto a nosotros, él me mira con una cara de interrogante tremenda al ver el miedo y la precaución en mis ojos. Pero todo ese duelo de miradas se ve interrumpido por la voz chillona de Rebeca, la cual antes no me molestaba y ahora me parece patética.
_Puedes dejar de hacerte el que no me escucha y responde mi bendita pregunta ¿Qué hacias besándote con esta tipa?
_¿Es que acaso eso es asunto tuyo? _Digo en un tono serio que la sorprende bastante y hasta a mí.
_Claro que es asunto mío porque tú yo ... _La interrumpo antes que termine la frase.
_¿Tú y yo que Rebeca? Tú y yo no tenemos nada.
_Claro, ahora lo dices porque esta mosquita muerta está delante de ti ¿No?
Veo en el rostro de Luana la incomodidad y como poco a poco está perdiendo la paciencia, lo que indica que eso puede traer grandes problemas. Ella puede hacerle a Rebeca lo mismo que le hizo a Blanca. Pero lo que más me tiene preocupado es la mirada triste que Lua me da mi.
_Yo mejor me voy, no estoy para este maldito circo. Arréglense ustedes cómo les de la gana _Dijo Luana y al voltear Rebeca la tomo por el brazo, pero ella sé suelto bruscamente del agarre.
_¿Qué te pasas idiota? En tu vida me vuelves a tocar _Le dijo Luana molesta y veo como su amiga pelirroja de para junto a ella.
_Tú no te vas para ningún lado estúpida ¿Qué hacías besándote con mi novio? _Dijo Rebeca y yo me quede estático al escucharla.
_Mejor deberías de preguntarle a tu novio que hacía él, besándome a mí. Cuando esta más que claro que yo, no soy de su tipo.
Cuando escucho a Luana decir eso, siento un golpe bajo el orgullo. Ya que yo mismo fui el que dijo eso aquel día en la playa. Palabras que ella ahora no deja de recordarme en cada oportunidad que tiene. Mientras toda esta discusión se daba, me doy cuenta de que todas las personas a nuestro alrededor nos estaban mirando. Para cuando voy a hablar y decirle a Rebeca que no soy su novio, todos prestamos atención a unas palmadas que llevaron parte del lugar el lugar.
_Bravo Michele, ya tienes otras dos víctimas. Primero era Rebeca y hora la hermana de una de tus cuñadas _Dijo Blanca apareciendo en nuestro campo de visión, con una sonrisa que parecía como de loca.
_¿Quién demonios eres tú? _Le pregunta Rebeca mirándola de pies a cabeza.
_Calma niña, que yo tengo más de experiencia recorrida que tú en el terreno de los hombres. Así que digamos que soy una vieja amiga de la perra de tu hermana.
_Ella nunca hablo nada de ti.
_Eso ahora no me interesa. Yo solamente quiero Michele, pague por haberme rechazado tantas veces. Aunque para eso tenga que dañar a esta niña que no tiene culpa de nada _Dice Blanca mirando la Luana con cierta diversión.
_Rebeca, tú y yo no somos novios y Blanca. Lo que sea que vayas a decir ten mucho cuidado.
_¿Por qué Michele? Temes que esta linda rubia se entere de que nada más la besaste para darle celos a Rebeca y así que esta callera más rápido ante tus encantos. Oh tú que dices Erik ¿Crees, aún que un simple beso no causara problemas!
Al Blanca decir todas aquellas palabras me quedo de piedra en el lugar en el que estoy y si antes me había sentido mal, ahora estoy peor. Miro una última vez a Rebeca y a Luana quienes me miran de maneras diferentes. Una me asesina con la mirada y la otra me mira con decepción mientras sus ojos se llenan de lágrimas.
Luana
Todo lo bonito que pude haber sentido con esos besos, se fue derrumbando delante de mis ojos como si fuera un castillo de naipes ¿Cómo es posible que el haya sido capas de utilizarme para algo tan bajo? Y yo de estúpida dejándome llevar por sus supuestas caricias.
Siento un vacío inmenso en mi corazón al saber que Michele solo me uso con el fin de darle celos a otra. Sin siquiera importarle mis sentimientos, solo me utilizo y se burló de mí. Ahora entiendo mucho mejor sus palabras en la isla, ahora ya sé cuáles son su tipo y no es que yo sea una niña. Es más bien porque no soy una patética arrastrada como lo es Rebeca, pero esto no me va a afectar delante de ellos. Eso nunca.
_Vaya Michele, en estos momentos no sabría como calcular lo patético que eres ¡Das asco!
Al decir eso doy media vuelta y salgo de ese maldito lugar en busca de aire fresco ante que las lágrimas se escapen de mis ojos. Mientras camino rumbo a mi auto siento los gritos de Rony y de Eliot que vienen detrás de mí. Cuando intento abrir no puedo y es que no le he quitado el seguro, pero cuando lo hago siento unas manos en mi muñeca y al voltear veo que Michele quien me sostiene. Al verlo ahí junto a mí, la rabia e ira me impiden soltar una sola lástima. Pero lo que no me impide es poderle soltar una buena bofetada que le voltea el rostro y suena llamando la atención de algunas personas que estaban paradas afuera sin saber que pasaba.
_Estas en todo tu derecho de pegarme _Me dice sin siquiera mirarme _Me la merecía.
_¿Te la merecías? Eres un asco Michele y no te quiero cerca de mi otra vez. No sé cómo alguna vez pude fijarme en alguien como tú.
_Luana no digas eso, déjame explicarte todo por favor. Yo no sabías que eras tú.
_Eso quiere decir que hubieras utilizado a otra chica solo para que la idiota esa se fijara en ti ¿Es eso?
Veo como Michele baja la mirada dándome la razón a mis palabras. Por lo que ahora si ya no puedo contener mis lágrimas. Luego de cinco minutos de silencio él levanta la vista y ve mi cara completamente llena de lágrimas.
_Lua yo... _No lo dejo terminar de hablar y vuelvo soltarle un golpe para luego ser seguida por mis amigos. Pero algo que me preocupo fue ver la exposición triste de Rony y la seriedad en Eliot.