Tu hermano iba a heredar el imperio de tu padre, pero por cosas de la vida te toca a ti. Será que podrás con todo.
NovelToon tiene autorización de Ivonne Lopez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Mi primera vez
Sus besos cada vez se volvían más demandantes, así que nos levantamos y nos fuimos directo al penthouse, cuando llegamos Noa y Duncan se nos quedaron mirando.
- Por fin decidiste dar ese paso, Ezequiel. - Duncan le dice en forma juguetona.
- La verdad, los dos lo hicimos se que esto se ve mal ante los ojos de todos, y también ante los ojos de la familia Ricci, pero no puedo seguir ocultandolo. - Respondió Ezequiel.
- No te preocupes, se como puede ser esto y ya que estamos lejos del jefe, no vamos a decir nada, así que pueden disfrutar. - Noa nos guiña el ojo de una forma cómplice.
- Gracias a los dos, los quiero mucho - Me acerco a ellos y los abrazo, se han convertido en mi familia desde hace más de 6 año. Sabía que Ezequiel era mucho mayor que yo pero no me importaba, sabía que lo que sentía por el era real y si trate de olvidar mis sentimientos por él con Víctor, pero no sé si lo hubiera logrado aún casándome con el.
En cuanto los termine de abrazar cojo de la mano a Ezequiel y lo llevo a mi habitación, pero antes de cerrar la puerta Noa nos soltó.
- Nos vamos de fiesta está noche, así que hagan el ruido que quieran.
Entramos a la habitación y cerramos la puerta, pero no podíamos dejar de reírnos por el comentario de Noa.
- Será que vamos a hacer mucho ruido.
- No lo sé, hay que averiguarlo. - El comienza a besarme, está ves son suaves sus besos, sus manos se pierden en mis caderas, las aprieta con mas fuerza hacia su cuerpo, el calor que emana es impresionante.
Mientras más me acerco puedo sentir su excitación, Suelto un gemido cuando ya estoy pegada a el, sus manos comienzan a subir por mi cuerpo, una se detiene en mi nuca mientras la otra se aventura por mi cuerpo, está era la primera ves que un hombre me tocaba tan gentilmente, ni Victor había sido así de delicado.
- Eres perfecta - Sus besos comenzaron a bajar llevándome lentamente hacia la cama en dónde me acostó, el se quedó de pie admirandome. - Mejor de lo que me imaginaba.
- Me imaginabas desnuda.
- No sabes cuántas noches lo hice, cuando te metias a la piscina, cuando nos topabamos en la salida del baño pero ahora es una realidad, una que pienso aprovechar al máximo.
- Y si te a gustado, lo que ves, bueno comparado con lo que te imaginaste y con esta realidad.
- Eres mucho mas hermosa.
Se acomodo encima mío sin lastimarme, sus besos se volvieron hambrientos, cada ves más eran demandantes.
- Estás muy excitada amor. - Amor, esa palabra sonó tan linda, que me derritió un poco.
- Así me tienes tu.
Tanto su boca como sus manos recorrieron cada parte de mi cuerpo, esta noche iba a ser mi primera vez.
- Te gusta.
- Sí.
Cuando quedamos completamente desnudos, no pude dejar de admirarlo parece un dios griego su cuerpo está bien esculpido, se notaba todo el trabajo que hacia entrenando, no voy a mentir me fascinaba verlo en el gimnasio. En el momento en que el se adentraba en mi se detiene.
- Estás bien, e...eres virgen - Yo solo asentí, no podía creer la cara que tenía temor, felicidad , angustia. - Esto va a doler al principio mientras te acostumbras a mi tamaño bueno, puede que quedes con molestia pero después será mejor, pero si quieres que me detenga, no hay problema. Sabré esperar al momento en el que te sientas más cómoda para estar conmigo.
- Deja de hablar y continua, no voy a rectractarme, esto es lo que yo quiero.
Me siguió besando, y así mismo lo metía suave, hasta que lo metió completamente, antes de moverse se quedó un rato hay, para que yo me acostumbrara, muy despacio se fue moviendo al principio era doloroso, pero después ese dolor fue reemplazado por placer, sus movimientos se iban haciendo cada ves más rápidos y profundos, el calor se acumuló en mi vientre, poco después llegué a mi orgasmo y dos estocadas después el llegó, cayó sobre mi, nuestros cuerpos sudaban.
Hubiera preferido quedarnos así, pero no era lo mejor, así que salió lentamente y se acostó llevándome con el para que me acurruraca en su pecho. No dijimos nada hasta que nuestras respiraciones regresaron a la normalidad.
- Amor estás bien - Su voz era gentil, y preocupada. - No te hice daño.
- Estoy bien, y no me hiciste daño. - Me da un beso en la frente.
- Yo pensé que ya no... - Hablé primero antes de que terminara la oración.
- No era virgen.
- Si eso, como llevabas tantos años con Víctor, y como se iban a casar.
- Si, todos pensarían eso, pero la verdad con Víctor fue más de manos, no se porque no me sentía segura para entregarle lo más preciado, pero contigo fue diferente me inspiras seguridad, amor, respeto, confianza.
- Te e amado desde hace mucho, espero poder despertar ese sentimiento en ti.
- Ya lo veremos. - En ese momento solo mi celular, era una video llamada de mi padre. Ezequiel se tenso, para poder calmarlo yo le coloque la mano en la cara para que se calmara mientras contestaba.
- Hola papá. - Desnuda hablando por video llamada con mi padre, quién lo pensaría.
- Hola hija como estás, que pena molestarte a esta hora pero quería saber cuándo vuelves a casa.
- Estoy pensando en viajar dentro de un mes ya que me salieron unas conferencias y no puedo abandonarlas.
- Está bien hija, estás con alguien. - Tenía unas ganas de responderle de que estaba con Ezequiel, pero no era el momento, así que le dije una verdad a medias.
- Si papá es mi novio pero no está presentable para que lo veas.
- Está bien te dejo para que sigas disfrutando tu noche, por favor hija cuídate y espero que me presentes a tu novio cuando vengas.
- Claro que sí papa. - Le mando un beso y como, Ezequiel me mira.
- Enserio soy tu novio.
- Si lo eres, o lo que acaba de pasar es solo porque te querías divertir con alguien.
- No vuelvas a decir eso, o es que no escuchaste que yo te amo.
- Está bien, no te enojes.
Nos besamos y me quedé profundamente dormida en su pecho, y entre sus brazos el calor que emanaba era algo magnífico. Los latidos de su corazón eran como una canción de cuna.