Podré salvar una relación que el tiempo y la rutina han enfriado hasta el punto en que mi marido me quiere dejar?
Después de 30 años de matrimonio me doy cuenta de que mi esposo está planeando separarse de mi en cuanto mi hija se vaya, ella está a punto de casarse y yo de divorciarme, pero no es lo que yo quiero.
Tengo un poco de tiempo para hacerlo cambiar de opinión, pero no se por donde empezar. Podre lograr rescatar el amor?
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La ceremonia
En la iglesia ya me esperaban Rosario, Mimi y Delia, quienes me ayudaron a recibir a los invitados, le di un vistazo a la decoración y encontré todo perfecto, mis cuñados, puesto que los hermanos de Rodrigo viajaron para asistir al evento, llegaron con sus familias, mis cuñadas elegantes con las suyas y mi suegra feliz, ya completamente restablecida. Octavio y sus padres llegaron muy puntuales y por último mi hija acompañada de su papá hizo su entrada triunfal.
La ceremonia estuvo muy emotiva, y los votos qué intercambiaron me estremecieron al recordar los que en su momento dijimos Rodrigo y yo ante el altar. Ya me encargaría yo de que mi hija no cometiera los mismos errores que yo, para que su historia sea más feliz que la mía, es curioso, pero así como mi matrimonio comenzó en una iglesia, terminará también con una boda, puesto que estoy decidida a hablar con mi esposo hoy mismo, después de la fiesta pienso contarle lo que escuché. No tiene caso esperar más.
Salvador no llegó a la iglesia, me dijo que para no llamar la atención y que disfrutáramos de la ceremonia, los novios salieron entre una lluvia de arroz y nos dirigimos a la recepción, el salón estaba perfecto, cada detalle cuidadosamente en su sitio, era el sueño de mi hija hecho realidad, ya todos acomodados y disfrutando unos aperitivos, llegó el invitado sorpresa, de su mano una linda chica y después de saludar a mis amigas y a mi esposo, me dio un fuerte abrazo y me pidió que le presentará a los novios, hicieron migas de inmediato, y parecía que se conocían de siempre, la comida transcurrió muy agradable y fue el momento del baile de los recién casados, después a mi esposo le tocó bailar con Katya mientras yo lo hacía con Octavio, después los papás de él hicieron lo mismo y me tocó bailar con Rodrigo. Yo lo sentí como una despedida, y él me dijo que no había sido tan mala idea invitar a Salvador.
La fiesta siguió y en un momento mi amigo pidió el micrófono para dedicarle unas hermosas palabras a los novios, después presentó a su acompañante quien cantó un par de melodías como obsequio a la feliz pareja, bailé con casi todo el mundo, hasta con mi esposo, pues por compromiso teníamos que aparentar ser los padres modelo, y cuando lo hice con Salvador, sentí la mirada inquisitiva de mi aún marido clavada en nosotros, pero no me inmute, si sentía celos, peor para él.
Después de eso y previendo que en un rato los invitados se comenzarían a despedir, pasé por todas las mesas charlando un ratito y agradeciendo su presencia, con algunos fue muy fácil, como con mis amigas, con otros fue más difícil, como con la familia de mi esposo, dedique unos minutos con cada uno, sabiendo que podría ser la última vez que charláramos de esta manera, me iba quedando un amargo sabor de boca con cada conversación, y lo peor fue cuando mi suegra lloró en mis brazos por lo conmovida que estaba y me dijo que le daba gracias a Dios de que me cruce en el camino de su hijo para hacerlo feliz y de paso a ellos también, con los ojos llenos de lágrimas, alce la vista queriendo contenerme, cosa que no pasó desapercibida a Salvador, quien se apresuró a correr en mi auxilio, con su carisma acostumbrado llegó y me preguntó si no le iba a presentar a la señora más hermosa y distinguida del lugar, claro que mi suegra se presentó encantada, pues resulta que veía las novelas y películas en las que había actuado, mis cuñadas y concuñas se acercaron y a mí me dijeron, qué calladito te lo tenías, nos lo hubieras presentado antes, a lo que respondí que recientemente nos habíamos vuelto a encontrar, y dejé la mesa para seguir con mi recorrido, antes de llegar a la mesa de los socios de la empresa, me percaté de que Rodrigo estaba hablando precisamente con el mismo sujeto con el que lo oí hablar, y se veía muy contento, yo me imaginé que estaban haciendo planes para irse con sus amigas cariñosas y me dolió, me dirigí al baño y luego de calmarme un poco, pasé a esa mesa, el tipo me veía con sorna, y tuve que armarme de paciencia para aguantar, Rosario me salvó esta vez pidiéndome qué la acompañara porque me buscaban del servicio para partir el pastel.
En efecto se partió el pastel y después comenzaron a retirarse los invitados poco a poco, como los anfitriones perfectos, Rodrigo y yo permaneció uno al lado del otro aunque yo no quería ni verle la cara, pero tuve que fingir, por un momento me perdí para ir por una copa, no había estado bebiendo mucho, pero necesitaba algo fuerte como para seguir aguantando. No tienes que hacer esto si no quieres, me dijo una voz al oído, era mi amigo que se percató de mi predicamento, quieres contarme? No, ahorita no, mejor bailemos en lo que se me pasa el disgusto, respondí y nos fuimos a la pista, que ya solo estaba llena de los amigos y compañeros de los novios, pues en ese momento estaba sonando música de moda.
Vi la mirada de desaprobación de mi esposo, pero no me importó, así después de un rato, seguí con la fachada de anfitriona modelo con él a mi lado. Al despedir a su familia nuevamente me conmovió el cariño con el que me trataban. Me dolía pensar que gracias al hombre que estaba parado junto a mí, los perdería en unas horas.
Se acercaban Salvador y su amiga a despedirse, y Rodrigo huyó groseramente, pero nadie se dio por aludido, los jóvenes querían seguir la fiesta un poco más, pero Katya y Octavio tenían que tomar un avión hacia su luna de miel, así que la fiesta terminó y cuando salimos suspiré, ya no tenía que fingir nada