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Su Obsesion Prohibida

Su Obsesion Prohibida

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Mafia / Amor a primera vista / Esclava / Sirvienta / Amor-odio / Triángulo amoroso / Secuestro y encarcelamiento / Yandere / Romance oscuro / Completas
Popularitas:20.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Leslie Michelle Gonz

Valentina fue comprada a los seis anos por el hombre que la crio. A los dieciocho, un magnate mafioso la reclama como suya. Atrapada entre su tutor obsesivo y un multimillonario que le compra islas y le destroza enemigos, descubre que su propio cuerpo esconde un secreto por el que matarian. ?Escapara... o elegira al hombre equivocado?

NovelToon tiene autorización de Leslie Michelle Gonz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12

Capítulo 12: Rosas azules sin tarjeta

El timbre sonó a las siete de la mañana.

Valentina estaba en la cocina con Rocío, que batía huevos con la concentración de un cirujano. El olor a mantequilla caliente llenaba el cuarto y por un momento —solo un momento— la casa parecía un lugar normal donde vivía gente normal que desayunaba sin pensar en deudas de cinco millones.

—Yo abro —dijo Rocío, secándose las manos en el delantal.

Valentina se quedó en la barra con su café. Escuchó la puerta, una voz masculina que no reconoció, y luego los pasos de Rocío volviendo por el pasillo.

Pero no volvió sola.

Cargaba un arreglo de flores que le cubría medio cuerpo. Rosas. Docenas de rosas en un jarrón de cristal grueso, envueltas en papel blanco. Y eran azules.

No azules como las flores teñidas que venden en los mercados baratos. Azules de verdad. Un azul profundo, casi imposible, como si alguien hubiera arrancado un pedazo de cielo nocturno y lo hubiera cosido a cada pétalo.

—Madre santa —murmuró Rocío, poniéndolas sobre la barra—. Estas flores no las he visto en mi vida. ¿Quién manda algo así?

Valentina no contestó. Se quedó mirando las rosas con las manos cerradas alrededor de la taza.

Azules.

"Lo imposible que se vuelve posible."

La frase le volvió como un golpe de aire caliente. La voz de Damián en el mirador, con la ciudad abajo y la lluvia que ya había parado, diciéndolo como si no fuera nada. Como si no supiera que esa frase iba a quedársele grabada en las costillas.

—No traen tarjeta —dijo Rocío, revisando entre los tallos y el papel—. Nada. Ni nombre, ni nota. Solo las flores.

—¿Quién las trajo?

—Un repartidor. Uniforme blanco, sin logo. Dijo que estaban pagadas y se fue. Ni siquiera me dejó firmar.

"Damián."

No era una pregunta. Era una certeza que le latía en el centro del pecho.

Valentina miró hacia el pasillo. La puerta de la oficina de Nicolás estaba cerrada. No había salido todavía. Los martes desayunaba tarde.

—Rocío.

—¿Sí?

—Necesito que me ayudes a subirlas a mi cuarto. Ahora.

Rocío la miró. No dijo nada por tres segundos. Luego miró las rosas. Luego miró el pasillo vacío. Y Valentina vio el momento exacto en que la mujer entendió todo lo que no se estaba diciendo.

—Agarra el jarrón —dijo Rocío en voz baja—. Yo me llevo el papel y limpio aquí abajo. Si alguien pregunta, llegó una entrega equivocada y la devolví.

Valentina tomó el jarrón. Pesaba más de lo que esperaba. El cristal estaba frío y las rosas le rozaron la mejilla cuando lo apretó contra el cuerpo.

Subió las escaleras rápido, sin correr, porque correr haría ruido y el ruido haría preguntas. Entró a su cuarto. Cerró la puerta con la cadera y puso el jarrón en el piso del clóset, detrás de la hilera de zapatos que nunca usaba.

Se arrodilló frente a las flores.

Eran perfectas. Cada pétalo estaba intacto, sin una mancha, sin un borde marchito. Alguien las había cuidado como si fueran de vidrio. Alguien las había elegido sabiendo exactamente lo que significaban.

"Rosas azules. Lo que no existe en la naturaleza. Lo que solo puede existir si alguien decide crearlo."

Le ardieron los ojos. No lloró. Apretó la mandíbula y respiró hondo, una vez, dos veces, hasta que el nudo en la garganta bajó lo suficiente para tragar.

Hacía diez días que no sabía nada de él. Diez días desde el mirador, desde el beso, desde la tarjeta blanca. Diez días preguntándose si lo había imaginado todo, si el hombre del auto negro y los ojos que veían demasiado era real o era solo otro sueño del que iba a despertar en la misma cama, en la misma casa, con las mismas cadenas.

Y ahora esto. Flores imposibles, sin nombre, sin nota. Solo la certeza silenciosa de que alguien la estaba pensando.

Se levantó. Cerró la puerta del clóset y la cubrió con una toalla vieja que colgó del gancho interior. No era perfecto, pero era lo que tenía.

"Nadie entra a mi clóset. Nadie revisa detrás de los zapatos."

Salió al pasillo.

Y se encontró con Sasha.

Estaba a dos metros de la puerta. De pie, inmóvil, con los brazos cruzados y esos ojos grises que registraban todo sin parpadear. No había forma de saber cuánto tiempo llevaba ahí. No había forma de saber qué había visto.

Valentina sintió que el piso se abría debajo de ella.

"Vio las flores. Vio que las subí. Vio todo."

—Buenos días —dijo Sasha.

—Buenos días.

El silencio entre ellas pesó como concreto húmedo. Valentina esperó. Esperó la pregunta, la acusación, el "voy a tener que reportar esto". Esperó que Sasha sacara el teléfono, que bajara a la oficina de Nicolás, que terminara con el único momento de algo parecido a la felicidad que había sentido en semanas.

Sasha la miró. Luego miró la puerta del cuarto de Valentina. Luego miró otra vez a Valentina.

Dio un paso adelante.

Valentina no se movió. No podía moverse.

Sasha pasó junto a ella, se detuvo frente a la puerta del cuarto y la cerró con un movimiento suave, sin ruido.

Luego se acercó lo suficiente para que solo Valentina pudiera escucharla.

—Yo no vi nada —dijo en voz baja.

Valentina la miró. El corazón le golpeaba las costillas con tanta fuerza que estaba segura de que Sasha podía oírlo.

—¿Qué?

—Que no vi nada —repitió Sasha. Su voz era un hilo, apenas audible—. Ni flores, ni jarrón, ni nada que subiera por esas escaleras esta mañana.

Los ojos grises le sostuvieron la mirada un momento más. No había calor en ellos. No había amistad. Pero tampoco había amenaza. Solo una decisión que ya estaba tomada.

Sasha se dio la vuelta y caminó hacia las escaleras. Sus pasos no hicieron ruido.

Valentina se quedó sola en el pasillo, con la espalda contra la pared y las manos temblándole.

Adentro de su clóset, detrás de los zapatos viejos, las rosas azules seguían respirando en silencio. Y en algún lugar de la ciudad, alguien que olía a lluvia y hablaba como si cada palabra fuera una promesa sabía que habían llegado.

"Lo imposible que se vuelve posible."

Valentina cerró los ojos. Por primera vez en diez días, la presión en el pecho no era miedo.

Era otra cosa. Algo más frágil y más peligroso.

Era esperanza.

1
Jujerny Del Valle Farfan cuica
que miedo
Jujerny Del Valle Farfan cuica
es una mujer sin voluntad propia
Jujerny Del Valle Farfan cuica
que rabia con Valentina
Jujerny Del Valle Farfan cuica
Huy q miedo
Jujerny Del Valle Farfan cuica
ya era hora 🥺
Jujerny Del Valle Farfan cuica
fuera de lo común me encanta 👏
Jujerny Del Valle Farfan cuica
siempre fue esto lo q quiso el pelambres este 😱
Jujerny Del Valle Farfan cuica
que le pasa a esta mujer tanto miedo le tiene a Nicolás y no se va
Jujerny Del Valle Farfan cuica
ojalá consiga aliados q la ayuden a salir de ese horror 😱
Jujerny Del Valle Farfan cuica
ojalá consiga aliados q la ayuden a salir de ese horror 😱
Jujerny Del Valle Farfan cuica
que terror vive Valentina!
Jujerny Del Valle Farfan cuica
no soy vip y no lo voy a ser aunque quiera soy de Venezuela 🥺
Jujerny Del Valle Farfan cuica
interesante
Jujerny Del Valle Farfan cuica
ojalá Damián pueda sacarla d allí
Jujerny Del Valle Farfan cuica
por que tanto encierro es abrumador 🥺
Luz Silvero
x lo q entendí, si no entendí mal
El si la compro, para estar esos días con ella😑
Gaby N
Tanto poder tiene Nicolás?
Xq el banana de Damián no hace nada?
Gaby N
Xq le dice "Cruza"?
Pdll Dsrth
🥰Esta novela diferente al principio casi dejo de leerla pero ya le fui tomando el hilo un buen final
Graciela Saiz
todo el mundo la manipula a esta mujer ,!
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