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DESTINO ESCRITO

DESTINO ESCRITO

Status: Terminada
Genre:Romance de oficina / Apoyo mutuo / Aventura de una noche / Venganza / Completas
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

En el escenario de la alta tecnología, la ambición no tiene escrúpulos y el amor es la moneda más peligrosa.

Linda Lennox es la heredera indiscutible de un imperio multimillonario, pero también la víctima de una coreografía de expectativas ajenas. Mientras ella se pregunta si su destino le pertenece, su hermana adoptiva, Thais, ejecuta en la sombra una fría venganza para arrebatarle su lugar y a su prometido.
Un exclusivo baile de máscaras será el punto de no retorno. Oculta tras un disfraz, Linda conocerá a James Darcy, el frío rival de su padre que no cree en las promesas vacías. Esa noche, la traición más dolorosa saldrá a la luz, obligando a Linda a descubrir quién es realmente y hasta dónde está dispuesta a llegar para reescribir su propio guion.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 9. GRIETAS EN EL IMPERIO

La mañana siguiente al escándalo del Platinum Palace amaneció con un cielo gris y plomizo, perfectamente sintonizado con el ambiente que se respiraba en las oficinas centrales de Lennox Technologies. La luz del sol se filtraba con timidez a través de los enormes ventanales del despacho de Linda, iluminando las motas de polvo que flotaban sobre su escritorio. Ella estaba sentada frente a su ordenador, con una taza de café ya frío entre las manos y la mirada fija en la pantalla, aunque sus ojos apenas lograban procesar las líneas de datos. No había dormido ni una sola hora.

A su alrededor, el teléfono de la oficina y su móvil personal no dejaban de vibrar. Mensajes de la prensa, alertas de los inversores asustados y correos electrónicos del consejo de administración se acumulaban en una avalancha interminable. El idílico baile de máscaras se había transformado en una pesadilla mediática. Sin embargo, lo que más le dolía a Linda no era la caída de las acciones en la bolsa, sino la certeza de que el enemigo dormía bajo su propio techo. El ataque había dejado al descubierto grietas profundas y dolorosas en su entorno más cercano.

La puerta de su despacho se abrió de golpe, rompiendo el tenso silencio. James Darcy entró en la habitación. A pesar de haber pasado toda la noche en vela revisando los complejos registros de seguridad informática de la empresa, su aspecto seguía siendo imponente. Se había quitado la chaqueta del esmoquin, llevaba las mangas de la camisa blanca remangadas hasta los antebrazos y su corbata estaba ligeramente aflojada, dándole un aire peligrosamente atractivo. Su expresión, sin embargo, era grave.

—He encontrado algo, Linda —anunció James sin rodeos, cerrando la puerta tras de sí para asegurarse de que nadie en el pasillo pudiera escucharlos. Se acercó al escritorio y apoyó ambas manos sobre la madera pulida, inclinándose hacia ella—. Mis sospechas se confirman. Hay una serie de accesos no autorizados a los servidores centrales de la empresa que se han venido repitiendo de manera sistemática durante las últimas tres semanas. Alguien ha estado manipulando e imprimiendo información confidencial desde dentro.

Linda frunció el ceño, sintiendo cómo un nudo frío se le formaba en el estómago. El peso de la traición se hacía cada segundo más real, más tangible.

—¿Tienes alguna pista clara de quién puede ser? —preguntó ella, con la voz un poco ronca por el cansancio—. Necesito un nombre, James. Mi padre se enterará de esto en unas horas y necesito darle respuestas.

James negó lentamente con la cabeza, aunque sus ojos oscuros brillaban con una intensa determinación criminalística.

—No tengo un nombre definitivo todavía, pero los protocolos de encriptación apuntan a una dirección IP interna y a una credencial de acceso de nivel privilegiado. Quienquiera que lo haya hecho, conoce perfectamente la estructura interna de los servidores y los puntos ciegos del sistema informático. Esto no ha sido un ataque de un hacker externo, Linda. Es un trabajo interno impecable.

En ese preciso instante, la puerta volvió a abrirse y Thais apareció en el umbral. Llevaba su portátil bajo el brazo y una expresión que simulaba a la perfección una mezcla de angustia y fatiga. Por dentro, el corazón de Thais latía con fuerza. Ver a James tan cerca de Linda y tan metido en los sistemas de la empresa la aterrorizaba, pero sabía que tenía que mantener la fachada de la hermana perfecta y colaboradora para desviar cualquier sospecha sobre ella o sobre Richard.

—Linda, James... Qué bueno que siguen aquí —dijo Thais, entrando y dejando el portátil sobre la mesa de centro—. Yo tampoco he podido pegar ojo. He estado revisando minuciosamente las comunicaciones internas del servidor de correos y he detectado una anomalía. Se han enviado varios correos electrónicos sospechosos, con archivos adjuntos pesados, desde la cuenta de un empleado de nivel medio del departamento de administración. Podría ser nuestro punto de partida. Un chivo expiatorio perfecto, o tal vez el cómplice de Richard.

Linda respiró hondo, frotándose las sienes. La desconfianza flotaba en el aire como un gas venenoso. Miró a su hermana y luego a James.

—En este edificio, a partir de hoy, no podemos confiar en absolutamente nadie —sentenció Linda, levantándose de su silla con una nueva energía nacida de la pura adrenalina—. Pero tampoco voy a cruzarme de brazos a esperar que este escándalo nos destruya. Tenemos que actuar rápido, con inteligencia y, sobre todo, en el más absoluto secreto.

James asintió, mostrando una media sonrisa de aprobación ante la fuerza que emanaba de la joven.

—Estoy de acuerdo. Propongo que formemos un equipo extremadamente pequeño y de estricta confianza para investigar esto de manera discreta. Solo nosotros tres. Si el verdadero culpable se siente acorralado por una investigación a gran escala, podría entrar en pánico e intentar borrar los servidores por completo, o algo mucho peor.

Mientras terminaban de trazar el perímetro de su pequeña investigación privada, el teléfono móvil de Linda, que descansaba sobre la mesa, volvió a encenderse con un zumbido metálico. No era una llamada. Era un mensaje de texto de un número oculto. Linda lo tomó y desbloqueó la pantalla.

«Deja de buscar donde no debes, Linda. O el próximo documento que se filtre no será de la empresa, sino de tu vida privada. Lo perderás todo».

La amenaza era directa, un dardo envenenado que buscaba quebrar su voluntad. James notó cómo la mandíbula de Linda se tensaba y cómo sus nudillos se volvían blancos al apretar el dispositivo.

—¿Qué pasa? —preguntó James, dando un paso hacia ella, con el instinto protector encendido.

Linda le mostró la pantalla sin decir una palabra. Thais se estiró para mirar también, ocultando con maestría la fría sonrisa de triunfo que amenazaba con dibujarse en sus labios. Su advertencia interna estaba funcionando.

Sin embargo, para sorpresa de Thais, Linda no se derrumbó. Clavó sus ojos en James, encontrando en la mirada del joven CEO un ancla de seguridad inquebrantable.

—No voy a dar ni un solo paso atrás —declaró Linda con una voz de acero que resonó en las cuatro paredes del despacho—. Quienquiera que sea el cobarde que se esconde detrás de estas pantallas, me ha subestimado. La tormenta ya está aquí, pero yo soy la dueña de este imperio.

Con el apoyo incondicional de James y, a pesar de las persistentes e intuitivas dudas que aún albergaba sobre Thais, Linda se preparó para la batalla más importante de su vida. Sabía que la lucha por proteger el legado de su padre y descubrir la verdad apenas estaba comenzando. Las máscaras del Platinum Palace habían caído por completo. Ahora, en los fríos pasillos de la alta tecnología, la verdadera guerra por el poder y la supervivencia había comenzado, y nadie estaba a salvo.

1
Francisca Miranda Garcia
están haciendo mucho para no dar con el responsable
Francisca Miranda Garcia
pero confiando en su hermanastra nunca van a dar con el culpable
Francisca Miranda Garcia
y siguen confiando en esa mujer, así nunca van a dar con la verdad
Francisca Miranda Garcia
pobre Linda tiene a su enemigo en su propia casa
Francisca Miranda Garcia
cómo que no me queda claro que está pasando
Francisca Miranda Garcia
que haría esa loca
Francisca Miranda Garcia
pero no dicen que pasa
Francisca Miranda Garcia
linda conocerá a alguien mejor
Francisca Miranda Garcia
le irá a decir Richar que ya no la ama, que quiere a otra?
Francisca Miranda Garcia
se nota muy buena está historia
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