Liam es un omega dominante, con una deuda de su vida pasada por saldar.
NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Hasta los más fuertes necesitan consuelo
Jonas supo que debía ser aún más cuidadoso con Liam. Todo este asunto con Ivanov lo marcaría de por vida.
Pero antes debía ajustar cuantas con el alfa. Dio órdenes preciosas. Encerrarlo. Sin agua. Sin comida. Tres días fueron suficientes para quebrar.
-¿Por qué tanto alboroto por simple omega?- El alfa se veía demacrado, sucio, hambriento.
Jonas al oír eso liberó bruscamente sus feromonas, el otro alfa se contrajo una y otra vez, cada vez que tomaba aire se volvía como cuchillas qué cortaban al entrar, la punzada en la cabeza era tan fuerte que le sangró la nariz.
-Es pronto, aaúnno morirás.-
-Eres patético, cuando salga de aquí lo marcaré sin dudar.- Apenas pudo hablar y luego silencio. Colapsó.
-Mantenlo con vida, haz lo suficiente para que no muera... por ahora.- El beta asintió sin pronunciar palabras y se quedó parado, viendo la espalda del alfa mientras se alejaba.
Mientras caminaba por los pasillos del hospital, se detiene cuando escucha voces provenientes de la habitación.
-...no podía detenerme.- Un sollozo.-
-Era como si mi cuerpo no respondiera, alguien más tenía el mando. Ahora lo recuerdo, todo es más claro, yo... los maté.-
Liam lloraba lamentablemente, ahogado, con la mirada baja. Su amigo no pudo soportar y lo abraza, libera solo un poco de feromonas.
-Ya estoy aquí, esta vez no te dejaré, sshhh tranquilo. No te dejaremos.-
-Fui tan débil...- Se aferraba más a su amigo.
-No fuiste ni serás débil, te manipularon, no tuviste oportunidad de defenderte.-
El llanto de Liam poco a poco fue menguando.
-Liam, yo... recuerdo.- Miraba al omega en la cara.
-No sé cómo sucedió esto, sólo sé que te recuerdo. Nuestro vida mucho antes de esta, cuando éramos Sterling.-
Liam abrió los ojos enormemente, no acreditaba lo que Enzo le decía. Creyó escuchar mal.
-Yo... nosotros, fuimos parientes de sangre, hace poco lo recordé con exactitud, antes apenas lo soñaba, igual que tú, pero ahora...- Le costaba hablar.
-Entonces- tomó aire -Eso si existió.-
El omega se llevó la mano en el pecho y lloró. Amargo. Profundo. -Tengo miedo.-
-No temas, estamos contigo, no pasará, no lo permitiremos.- Abrazaba más fuerte. -Respira, respira despacio. Contemos uno, dos, tres, respira y regula tus feromonas.- Sostenía la mirada con Liam, estaba a un paso de un ataque de pánico.
El alfa platinado escuchó todo, su corazón dolía, no soportó y entró.
El olor a menta y álamo, tan refrescante, tan conocido, invadió el lugar.
Antes de que la mente de Liam reaccionara su cuerpo lo hizo, se estremeció y buscó con sus brazos al alfa. Este corrió y se acercó a la cama, Enzo inmediatamente se hizo a un lado, dándoles espacio, el alfa se sentó y de manera automática Liam se puso a horcajadas, lo abrazó y puso su cara entre el cuello y hombro. Gimoteaba, reconocía ese aroma, le daba paz, calma, no lo soltó. El alfa liberaba lentamente sus feromonas, acariciaba la espalda del omega dando consuelo. Sus respiraciones sincronizaron, el abrazo parecía eterno. Añoranza.
-Soy un hombre y me comporto como un niño, lo siento- sollozó una vez más, el dolor que sentía era inmenso.
-Respira, eres el hombre más valiente que he conocido, no lo dudes.- Liam realmente no quería moverse, apretaba más fuerte buscando refugio.
-Omega, no hiciste nada malo, ahora duerme.- Su respiración fue más lenta, el peso del cuerpo recayó en Jonas. -Lo necesitas, no te soltaré.-
Enzo veía todo apoyado desde la ventana, con una mirada de preocupación.
-Te necesita, no lo sueltes ahora o juro que esta vez sí te corto las bolas.-
-He venido por él, no lo dejaré.- Lo acomodó con mucha facilidad en la cama, como si no pesará nada. Se quedó ahí, observando como bajaba y subía el pecho del omega, limpió sus lágrimas secas, besó sus manos y acarició sus mejillas.
-Lo siento.- Susurró el omega y alfa juró no dejarlo sólo nunca más. Amor.
Liam despertó más aliviado, el aroma de Jonas seguía en el aire y él también.
-Me disculpo señor Duerken por mi comportamiento poco apropiado. Gracias por lo que hizo.-
Jonas sintió un pequeño golpe en el pecho, no le gustaba esa frase poniendo distancia pero lo respetó.
-No te disculpes, lo necesitabas.- Acercó un vaso de agua al omega. -Tómalo.-
Estuvieron en un silencio un tiempo, no fue incómodo. Algo mutuo, fue compartido.
Liam disfrutaba del aroma refrescante y Jonas disfrutaba de la presencia del omega.
-¿Puedo preguntar qué pasó con Ivanov?- Desvía la mirada, se sentía un poco incómodo al recordar lo que pasó y lo que pudo pasar.
-Él está siendo resguardado por mis hombres. Lo entregaré a gente que lo busca. Yo... no lo mataré.-
Liam asistente, un poco aliviado, un poco avergonzado.
-Gracias por no dejar de buscarme, ahora y nunca.-
El alfa sabía que hablaba del secuestro y de mucho antes.
-Una vez te lo prometí. Y te encontré. Respetaré la distancia, tu espacio, sé que no estás listo, solo déjame amarte en silencio, no me apartes del todo.- Tenía en la mirada una chispa de esperanza.
-Mi corazón duele por la culpa, por ahora necesito procesar, estoy consciente de lo que hice aunque no tuve opciones.- hablaba casi susurrando, el alfa sabía que nuevamente se quebraba.
-Omega, no te alteres, es delicado y difícil de asimilar. Y de una vez te digo, no mataste a tu hijo, no mataste a tu esposo, vivimos muchos años después de que te fuiste. No hiciste nada malo.- Liam lloró una vez más, no de tristeza, arrepiento o dolor, sino de alivio, alegría, no era un asesino.
-Te lo contaré todo una vez que te den el alta, hay muchas cosas que no sabes.- Se agachó a la altura de Liam pero no lo tocó.
-No me iré hasta que te calmes.- Esa mirada estaba cargada de amor, paciencia.
-Gracias por quedarte.- Susurró el omega, apretaba sus mangas bajo las sábanas.
El alfa dijo también casi en un susurro -Hasta los más fuertes necesitan consuelo.-