En una sociedad, donde el amor se mide por la belleza, un joven gordito vive ocultando su verdadero yo tras un manto de conformidad. Mientras su familia intenta cambiarlo a toda costa, su corazón anhela algo más: la aceptación.
Todo cambia el día que un chico atractivo, cruza su camino. Su mirada despierta en él un deseo prohibido y una conexión inesperada.
Pero, ¿puede el amor florecer en medio de la adversidad y las expectativas familiares?
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Cap 12: beso
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Con las evidencias claras, la policía capturó a las dos mujeres y le permitieron a Tomás ir a buscar su documento de identidad. Hecho esto, la policía se llevó a las mujeres, mientras que Tomás quedó un poco nervioso por lo sucedido.
— Mario, ¿De verdad se quedarán en prisión?
— ¿No quieres que estén en prisión?— preguntó al ver al chico nervioso
— Son mi familia y además ya tengo el documento.
— Bien, si no hay una denuncia formal los dejarán libres.
— Gracias, Mario
— Ya le he enviado mensajes a algunos conocidos para que vayas a hacer entrevistas de trabajo.
— Mario……. Y-Yo Puedo…..
— Di lo que tengas que decir, no tengas dudas.
— ¿Puedo ir contigo a Kioto?..... No quiero quedarme aquí…….. si me quedo, mi familia volverá a molestarme……. Prometo buscar un trabajo allá y no causarte problemas.
— Si estás seguro de irte, está bien, puedes irte conmigo.
— Gracias, Mario— respondió feliz, para darle un beso en la mejilla
— Entonces nos iremos mañana, para que tu familia no te cause problemas.
— Como tú digas.
La pareja volvió a su casa, ambos felices de irse de allí juntos. Estando en casa, se sentaron en la sala en silencio. Mario observaba a Tomás, viéndolo más atractivo y mucho más tierno. Sin poder resistirse, se acercó al chico y le dió un beso en los labios, un beso dulce y tierno. Tomás un poco sorprendido, no supo cómo reaccionar y solo dejó que Mario lo besara.
— Tus labios son muy suaves, Tomás— dijo mientras le acariciaba la mejilla
— Mario, no puedes robarme besos…… Dijiste que eras mi amigo y no me obligarías a nada.
— Lo siento, no volverá a ocurrir
— Tú mereces a alguien mucho mejor, no a una persona como yo.
— Si sigues despreciandote, no te llevaré conmigo a Kioto…… Lo que más me molesta, es que las personas se desprecien así mismo y crean que saben que es lo mejor para mí.
— No te enojes.
— No me hagas enojar
Al ver a Mario molesto, Tomás le acunó el rostro, para darle un suave beso en los labios.
— ¿Me perdonas?— preguntó aún con el rostro de Mario entre sus manos
— Estoy muy molesto.
Tomás le volvió a dar un beso, pero esta vez un beso más profundo. Dejándose llevar por el beso, el chico se subió a horcajadas en las piernas de Mario, quien lo sujetó de la cintura.
— Mario, no estés enojado.
— Está bien, te perdono. Pero si vuelves a despreciarte, me enojaré mucho.
— No volverá a ocurrir, lo siento.
Dicho esto, trató de bajar de las piernas de Mario, pero este lo sujetó con más fuerza.
— Mario, déjame bajar, soy muy pesado.
— Si me das un beso, te dejo bajar— paseando sus manos con suavidad por la cintura del chico
— No te aproveches
— Tomás, te amo. Desde el primer momento en que te vi, supe que eras alguien muy especial. Me gustas todo, todo…… Dame una oportunidad ¿Si? Te demostraré que en verdad te amo, te amo tal cual eres.
— P-Pero, es que tú eres tan atractivo, tan guapo, no creo que yo encaje en tu vida.
— ¿Te gusto?
— Si no me gustaras no estaría sentado en tus piernas y tampoco te hubiera besado.
— ¿Entonces por qué te niegas a darme una oportunidad? ¿Crees que solo quiero jugar contigo?
— No me niego, te dije que lo pensaría. Además, no sé qué piense tu familia, tus amigos te molestarán por estar con alguien como yo…….
— Mi familia sabe que me gustan los hombres, específicamente que me gustan los chicos gorditos y tiernos como tú….. No tengo muchos amigos, solo Beliel y Jarek. Ellos no dirán nada, porque estoy enamorado de tí.
— Aún así, no me siento seguro
— Si me das una oportunidad, te demostraré que en verdad estoy enamorado de ti, te cuidaré bien y te apoyaré en todo.
— Bueno, solo una oportunidad, pero si no me siento a gusto, nos separamos.
— puedes pensarlo un poco más, para que estés seguro.
— Has dicho que estás enamorado de mí y en verdad me gustas.
— Entonces….. Tomás, hermosa cerecita de chocolate, ¿Quieres ser mi novio?
— Acepto ser tu novio, Mario. Pero si descubro que es alguna clase de juego hacia mí, me enojaré mucho.
— No es ningún juego, Beliel y Jarek son mis testigos más fieles. Ellos saben que estoy enamorado de ti, desde hace mucho tiempo.
— De acuerdo, ya somos novios— expresó para darle un profundo beso
Al separarse del beso, se bajó de las piernas de Mario, sentándose a su lado, recostando su cabeza en el brazo de este.
— Mario, ¿ Qué sabes de Jarek?
— Está muy bien.
— Eso lo sé, quiero saber por qué no volvió a San Elías.
— Mientras estaba en Kioto fue agredido físicamente, por eso no pudo volver a despedirse.
— ¿ Él está bien, ahora?— preocupado
— Está muy bien. Es feliz en esta nueva etapa de su vida.
La pareja continuó allí abrazada en el sofá mientras hablaban de algunos planes futuros. Tiempo después, su momento íntimo fue interrumpido por el incesante toque en la puerta.
— ¿Tienes visitas?— preguntó Tomás, alejándose de Mario
— No tengo visitas, pero si no me equivoco, debe ser tu familia la que viene por tí, para reclamarte lo sucedido hoy.
— Mario, no dejes que me lleven, por favor— pidió mientras le sujetaba el brazo con fuerza.
— No dejaré que te alejen de mí. Ve a tu habitación y cierra la puerta con seguro. Cuando se vayan iré por tí.
Tomás asintió para ir a la habitación. Cuando el chico desapareció de su vista, Mario sacó su arma de dónde la tenía guardada y la puso en su espalda para ir a abrir la puerta. Apenas abrió la puerta, vió a los padres y la hermana de Tomás, que estaban furiosos.
— ¿Qué buscan en mi casa a esta hora de la noche?
— No te hagas el imbécil, sabemos que tienes a ese maldito cerdo aquí escondido— escupió con molestia la hermana de Tomás.
Al escucharla, Mario le dió una bofetada rompiéndole la boca. Ante esto, el padre se lanzó a golpearlo, sin embargo terminó en el suelo con dos golpes de Mario.
— Si no quieren que los encierre en prisión por invadir propiedad privada y lesiones físicas, es mejor que se vayan.
— Venimos por Tomás, él debe volver con la policía y retractarse de lo que dijo— contestó la madre
— Lárguense de aquí en este momento o no me hago responsable de lo que les pueda pasar.
— Maldito, como te atreves a amenazarnos— agregó el padre de Tomás con furia
Molesto con la presencia de las personas, Mario sacó su arma y le apuntó al hombre en la frente.
— Contaré hasta tres, si no se han ido, recogerán un cadáver.
Al ver el arma, las tres personas se asustaron y se fueron de inmediato del lugar, insultando a Tomás y jurando que le harían pagar la humillación en la policía y los golpes que les dió Mario. Después de que se fueran, Mario le envió un mensaje a sus chicos para que le dieran una lección a esas personas y le desocuparan la casa.
por que no ya el papá de Mario se divorció y la manda lejos y ya está
que ellos sean felices 🤩 por hasta en esta vida hay quien les hacen daño e intervienen en su felicidad ♥
se nota como personas calumnias a otras sin pruebas 🙄🙄🙄lle buscan las cinco patas al gato 🐱 que no tiene 🙄🙄🙄