En un mundo de poder y violencia, Luca vive sin sentir… hasta que Elena irrumpe en su vida. Entre traiciones y enemigos, el amor se vuelve su mayor debilidad… y su única salvación.
NovelToon tiene autorización de Adri pacheco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capitulo 6
🖤 Bajo la Piel del Hielo (Versión Oscura)
Capítulo 6 — Límites que no eran suyos
El cuarto estaba en silencio.
Pesado.
Elena estaba sentada en el suelo, con la espalda contra la pared, respirando lento. El cuerpo le dolía, pero ya no era novedad.
Lo nuevo… era otra cosa.
Esa frase.
“No sabés lo que le hicieron.”
No salía de su cabeza.
—¿Qué hiciste…? —murmuró.
Pero no había respuesta.
Solo silencio.
La puerta se abrió de golpe.
—Arriba —ordenó una voz.
Elena ni siquiera se movió rápido.
Ya sabía cómo funcionaba esto.
Dos hombres entraron.
Los mismos del primer día.
—Hoy no limpiás —dijo uno, con una sonrisa torcida.
Elena levantó la mirada.
—Qué alivio.
El otro se rió.
—No te va a gustar el cambio.
Silencio.
Elena se puso de pie.
Con esfuerzo.
—Nunca me gustó nada de esto.
—Eso va a cambiar.
La agarraron del brazo.
Pero esta vez…
No la llevaron a la cocina.
Ni a los pasillos.
La arrastraron hacia una zona más oscura.
Más alejada.
Un depósito.
Puerta metálica.
Sin ventanas.
Cuando entraron…
Elena entendió.
—Ah… —murmuró—. Ahora sí.
Los hombres cerraron la puerta detrás.
—El jefe no está —dijo uno.
Elena lo miró.
—¿Y?
—Y eso significa que hoy…
Sonrió.
—podemos hacer lo que queramos.
Silencio.
Elena no retrocedió.
Pero su cuerpo se tensó.
—Siempre necesitan permiso —dijo—. Qué triste.
El golpe llegó sin aviso.
Más fuerte que antes.
Cayó al suelo.
El segundo no esperó.
Otro golpe.
Y otro.
—Seguís hablando —gruñó uno.
Elena intentó levantarse.
No llegó.
Una patada en el estómago la dejó sin aire.
El mundo se volvió ruido.
Dolor.
Impactos.
—El jefe dijo que sufra —dijo uno.
—No dijo cuánto.
Otro golpe.
Elena intentó cubrirse.
Pero eran dos.
Demasiado.
—¿Dónde está ahora tu fuerza? —se burló uno.
—¿Dónde está tu orgullo?
Elena apenas podía respirar.
Pero aún así…
Escupió sangre.
—Sigue… acá.
Eso los enojó más.
—La vas a perder.
Y siguieron.
Golpes más duros.
Más seguidos.
Sin control.
Elena dejó de intentar levantarse.
Solo resistía.
Como podía.
Pero el cuerpo…
Tiene límites.
Y el suyo…
Estaba llegando.
Su visión se nubló.
Los sonidos se alejaron.
—Creo que se pasó… —dijo uno.
—No, todavía—
Silencio.
—Pará… pará…
Elena ya no respondía.
Cuando Luca volvió…
Algo no estaba bien.
Lo sintió antes de saberlo.
El ambiente.
El silencio.
—¿Qué pasó? —preguntó al entrar.
Nadie respondió enseguida.
Error.
—¿Qué pasó? —repitió.
Más frío.
Dante apareció.
—Hubo un problema.
Silencio.
—¿Con quién?
—Con la chica.
Eso fue suficiente.
—¿Dónde está?
—Depósito.
Luca no esperó.
Caminó.
Rápido.
Directo.
Abrió la puerta de golpe.
Y la vio.
En el suelo.
Inmóvil.
Demasiado quieta.
Los dos hombres se giraron.
—Jefe, nosotros—
—Cállense.
Silencio total.
Luca se acercó.
Se agachó.
La observó.
Golpeada.
Ensangrentada.
Respirando… apenas.
Su mirada cambió.
No a preocupación.
A enojo.
Pero no por ella.
Por ellos.
—¿Quién dio la orden? —preguntó.
Nadie respondió.
—¿Quién? —repitió.
Uno habló:
—Pensamos que—
Luca se levantó de golpe.
Y lo golpeó.
Directo.
Sin aviso.
El hombre cayó al suelo.
—Vos no pensás —dijo—. Vos obedecés.
El otro retrocedió.
—Jefe, ella—
—No dije que la maten.
Silencio.
—Dije que la rompan.
Su voz fue baja.
Peligrosa.
—No que la dejen inútil.
Se acercó al segundo.
—¿O ahora decidís vos?
—No, jefe—
—Entonces aprendé.
Silencio.
Pesado.
—Sáquenla de acá —ordenó.
—¿A dónde?
Luca miró a Elena.
Un segundo.
—A una habitación.
Dante lo observó.
—¿Seguro?
—No quiero que se muera.
Silencio.
—Todavía.
Eso dejó claro todo.
Minutos después…
Elena fue llevada.
Más limpia.
Pero igual fría.
La dejaron en la cama.
Inconsciente.
Luca se quedó en la puerta.
Mirándola.
Sin entrar.
—Se pasaron —dijo Dante.
—Sí.
Silencio.
—Pero no por ella.
Dante lo miró.
—Entonces, ¿por qué?
Luca no respondió enseguida.
—Porque no siguen órdenes.
Silencio.
Pero en el fondo…
Había algo más.
Algo que ni él iba a admitir.