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Enamorada De Un Zorro

Enamorada De Un Zorro

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Demonios / Mundo de fantasía / Polos opuestos enfrentados
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Marceth S.S

Lolo siempre ha creído que los mitos pertenecen a los libros… hasta que regresa al valle de su infancia y descubre que el bosque esconde secretos que nadie quiere nombrar.

Entre leyendas de kitsune, advertencias silenciosas y una familia que parece saber más de lo que dice, Lolo se adentra en un mundo donde lo sobrenatural no solo existe, sino que observa, espera… y recuerda.

Cuando conoce a un ser tan hermoso como peligroso, Lolo deberá decidir si está dispuesta a confiar en alguien que no pertenece al mundo humano. Porque amar a un zorro no es solo un riesgo para el corazón, sino una amenaza para todo lo que cree conocer.

NovelToon tiene autorización de Marceth S.S para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 13: Una familia hecha del Tabu...

Mi cuerpo se sintió de repente demasiado pesado para mis piernas, y la oscuridad me reclamó antes de que pudiera tocar el suelo.

Imágenes inconexas empezaron a desfilar por mi mente como ráfagas de metralla. Me vi a mí misma, con apenas cinco años, sentada en el regazo de mi abuela mientras ella me entregaba el anillo con una solemnidad que yo no entendía.

Todo se volvió negro por un segundo y apareció otra escena, yo, riendo en el jardín del templo, persiguiendo a una pequeña llama azul que flotaba en el aire mientras Yune —en su forma de gato gigante— me observaba con una calma protectora.

De repente, el dolor empeoró, convirtiéndose en una presión insoportable detrás de mis ojos. Vi a un chico de cabello oscuro, su rostro se desdibujaba como una pintura bajo la lluvia, pero su voz me atravesó el pecho.

Me llamaba con un cariño tan profundo que me dolía no reconocerlo. Detrás de él, un hombre alto y de hombros anchos observaba la escena. Solo alcancé a ver el destello de su sonrisa antes de que la oscuridad total me reclamara.

¿Qué era todo eso? ¿Yune siempre estuvo conmigo y mi mente simplemente decidió borrarlo? ¿Y quiénes eran esas dos personas que me llamaban con tanto amor?

Me desperté de golpe, buscando aire como si acabara de salir de lo profundo del océano. Tenía la frente empapada en sudor frío. Al abrir los ojos, vi a Evan y al abuelo a mi lado, sus rostros tensos por la preocupación.

Yune dormía plácidamente a los pies de la cama, ajeno a la tormenta que se desataba en mi interior.

Me levanté, ignorando el mareo que me hacía tambalear, y clavé la mirada en el abuelo. La confusión se transformó en una rabia líquida que me quemaba la garganta.

—¿Me quieres explicar por qué borraron mi memoria? —solté, con una voz que no reconocí como la mía.

El abuelo abrió los ojos de par en par, y por un segundo, la máscara de "anciano sabio" se derrumbó. En sus ojos pude ver un destello de culpa tan puro que me confirmó mis peores sospechas.

—¿Qué? —Evan gruñó, pasando la mirada del abuelo a mí, con los puños apretados—. Viejo, ¿qué diablos está pasando aquí? ¿Le sellaron los recuerdos además del medallón?

El abuelo bajó la cabeza, evitando mis ojos, y sus manos tatuadas empezaron a temblar ligeramente sobre su regazo.

—Fue por tu propio bien, Loraine —susurró, con un tono que pretendía ser consolador pero que solo me enfureció más.

—¿Por mi propio bien? —exclamé, sintiendo cómo la energía de la espada Takemikazuchi, que aún estaba cerca, vibraba en respuesta a mi ira—. Me alejaron de mi mejor amigo, me hicieron olvidar a personas que me querían y me ocultaron quién soy realmente. ¡¿Cómo puedes creer que eso está bien?! ¡Me dejaste viviendo una mentira mientras yo me sentía loca por tener pesadillas que en realidad eran recuerdos!

—Déjame explicarte —el abuelo me tomó las manos con una firmeza que me obligó a escucharlo—. Lolo, desciendes de un linaje de Dioses. Cuando intentamos decírtelo por primera vez, eras muy pequeña para entenderlo, eras tan terca que nos ignoraste por un mes entero a Zylith y a mí.

Me quedé helada. No comprendía nada. Una parte de mí quería gritarle que estaba mintiendo, que esto era un guion de película de terror de bajo presupuesto, pero la sorpresa me había dejado la lengua de piedra.

—¡Espera! —intervino Evan, dándome una mirada que oscilaba entre la incredulidad y un respeto renovado—. ¿Estás queriendo decir que esta niña... es una Diosa?

—Así es, joven Evan —respondió el abuelo, irguiéndose con una dignidad que antes no le había visto—. En nuestra familia hay toda clase de seres sobrenaturales, incluyendo a los Kitsune. Por eso siempre hemos estado ligados a este templo.

—¿Entonces… tú qué eres, abuelo? —pregunté, sintiendo que el suelo bajo mis pies era cada vez menos sólido.

—Yo soy un Dios Tattva.

—¿Y eso qué se supone que es? —soltó Evan, cruzándose de brazos con escepticismo.

—Un Dios Tattva es el Dios del principio, la realidad o la verdad —explicó el abuelo mientras sus tatuajes emitían un leve brillo dorado—. Tengo el poder de crear diagramas parecidos a los círculos de transmutación. Estos se materializan y puedo crear cualquier elemento que yo quiera. Por ejemplo, puedo trazar un diagrama de fuego, solo debo diseñarlo, materializarlo con mi voluntad y el fuego brotará de él como si fuera parte de la naturaleza misma.

—Ya veo... con razón podías ver y golpear a esos espectros sin pestañear —murmuró Evan, acercándose para tocar con curiosidad un resto de círculo mágico que aún flotaba en el aire.

—Y... ¿mamá? ¿Qué es ella? —pregunté. Sabía la respuesta, la sentía en los fragmentos de mis recuerdos recuperados, pero necesitaba escucharlo de su boca.

—Zylith… es un Kitsune Zenko.

Era de esperarse. Ahora todo encajaba, la llama azul que vi en mi casa debía ser su espíritu acompañante, su esencia, tal como Jean es la compañera de Evan. Mi madre, la mujer que me regañaba por no lavar los platos, era en realidad un zorro celestial de luz.

—Espera un momento, anciano... —Evan frunció el ceño, analizando la situación con su lógica de siglos—. Si su madre es un Kitsune, ¿por qué Loraine no nació con orejas y colas? ¿Y por qué si tú eres un Tattva, tu hija no heredó tu divinidad directamente?

—Bueno, verás, toda nuestra familia está enlazada de formas complejas —dijo el abuelo, rascándose la nuca—. La madre de Lolo nació siendo un Kitsune porque mi esposa, su abuela, también lo era. Las leyes de la herencia sobrenatural son caprichosas.

—¡¿Nana era un Kitsune?! —exclamé, sintiendo que me iba a dar un ataque de nervios—. ¡Venga ya! ¿Qué falta? ¿Qué papá es un Oni también? ¡Sería el colmo!

—Bueno... con la nariz que se carga, podría serlo —murmuró el abuelo con una sonrisita traviesa.

—¿Es una broma, cierto? ¡Abuelo! —le grité, aunque una parte de mí se sintió aliviada por el chiste.

—Pero eso no viene al caso ahora —añadió él, riendo con nerviosismo mientras intentaba recuperar la compostura—. El punto es que las líneas de sangre se mezclaron hasta llegar a ti. Loraine es el producto de la unión de un Kitsune y un humano —sentenció el abuelo.

Evan abrió los ojos como platos y, por primera vez, lo vi perder la compostura. Se puso visiblemente nervioso, pasando el peso de su cuerpo de un pie a otro mientras se pasaba una mano por el cabello plateado.

—¿Has dicho un humano? —preguntó Evan con la voz en un hilo.

—Sí —confirmó el abuelo, cruzando los brazos—. Además, la sangre de dioses ya corría por sus venas desde el vientre gracias a mi linaje. Esa combinación... esa mezcla de lo divino, lo espiritual y lo mortal es lo que la hace única.

—Algo no cuadra. No sé qué es, pero estás mintiendo en algo, viejo —masculló Evan, entrecerrando sus ojos dorados—. Esto es todo un caos. ¡Esta familia ha cometido tabú tras tabú generación tras generación!

—No nos enorgullece, pero es así —respondió el abuelo con una calma que me resultaba exasperante.

—Viejo, pero si un humano y un Kitsune no pueden estar juntos de esa manera —continuó Evan, casi frenético—. Si el humano llega a descubrir que ella es un espíritu zorro, la ley es clara, tendrá que dejarlo para siempre y el vínculo se romperá.

Aquello me descolocó por completo. Un frío repentino me recorrió la espalda. Eso significaba que mi papá no sabía absolutamente nada. ¿Toda mi infancia fue una farsa para ocultarle la verdad al hombre que me dio la vida? ¿Mis padres vivían bajo la amenaza de una separación eterna? No podría soportarlo.

—Tienes razón —admitió el abuelo, suspirando—. Pero hasta el momento, él no se ha enterado de nada. Y si eso llegase a pasar... —su voz se volvió fría como el acero— yo mismo me encargaría de borrarle la memoria.

—¿Así como lo hiciste conmigo? —le espeté, mirándolo con todo el resentimiento que podía acumular.

—Ay, ya supéralo —me respondió él, sacándome la lengua en un gesto infantil que me descolocó por completo

—Abuelo, espera. Necesito que me digas la verdad sin rodeos. ¿Por qué llegar a ese extremo? ¿Por qué borrarme la memoria en lugar de enseñarme?

El abuelo suspiró y se sentó pesadamente, frotándose las manos.

—No fue una decisión que tomamos a la ligera, Lolo. Pero tu poder empezó a manifestarse demasiado temprano. Tenías apenas tres años y ya podías ver a través del velo como si no existiera, hablabas con las sombras como si fueran amigos de juegos. Tu abuela fue la primera en advertirlo, dijo que era extremadamente peligroso que una niña tan pequeña cargara con el peso de ambos mundos.

—¿Peligroso para quién? —le pregunté, sintiendo un nudo en la garganta.

—Para ti, pequeña... Suprimí tu poder la primera vez cuando cumpliste los cuatro años, pero no sirvió de mucho. Tu conexión con el mundo espiritual y los seres sobrenaturales que te rodeaban era tan profunda que tus poderes regresaban cada vez con más fuerza, como un río que rompe una presa una y otra vez.

El abuelo hizo una pausa, mirando hacia la ventana como si pudiera ver a través del tiempo.

—Atraías cosas, Loraine. Entidades que querían alimentarse de esa luz tan pura antes de que pudieras defenderte. La persona que viste en tu recuerdo... —hizo un gesto con la cabeza hacia mi memoria— él fue quien selló tus poderes y tus memorias por última vez. Fue un ritual necesario para que pudieras sobrevivir. Después de eso, te fuiste con tu madre a la ciudad para mayor seguridad, lejos de la energía de este templo, con la esperanza de que pudieras crecer como una humana normal.

Sentí un escalofrío al recordar la voz cariñosa del chico de cabello negro de mi visión. Había sido él quien me había "apagado".

—Intentaron tapar el sol con una manta —escuché la voz de Evan, que ahora me miraba con una expresión extrañamente seria—. No es de extrañar que ahora que has vuelto al origen, todo esté explotando con tanta violencia. El poder ya no cabe dentro de ti, Loraine.

—Lo hice por tu bien. En algún momento lo tendrás que entender, ya no eres una niña, Lore…

No, no lo era. Pero me seguía hirviendo la sangre el hecho de que, hasta hace unas horas, estaba segura de quién era y de dónde venía. Ahora, sentía que desconocía a mi familia entera. Me sentía perdida, flotando en el limbo entre dos mundos que se negaban a encajar.

—Vale, es entendible —dijo Evan, aunque su mirada decía lo contrario—   pero ¿qué hay de Takemikazuchi? ¿Cómo es que ella pudo empuñarla y desatar ese rayo?

El abuelo miró la katana que yo aún sostenía por inercia, y su expresión se volvió de genuino desconcierto.

—Eso sí te lo debo. Ni yo entiendo cómo pudo siquiera rozar esa espada —confesó, rascándose la nuca—. Todo aquel que intenta tocarla recibe una descarga eléctrica mortal, es el juicio del Dios del Trueno. Ni yo mismo me atrevo a ponerle una mano encima.

Miré la espada en mis manos. Para mí, se sentía cálida, casi como si estuviera viva y me estuviera dando la bienvenida. Si ni siquiera un Dios Tattva podía tocarla, ¿qué demonios significaba eso para mí?

—Eso quiere decir que el trato que hicimos... —Evan me miró fijamente, y por su conexión mental me llegó un sentimiento de duda— no fue solo casualidad. El destino tiene un sentido del humor muy retorcido.

—Recuérdame no tocar esa cosa nunca —dijo Evan, lanzándole una mirada temerosa a la katana.

"Tampoco es como si te la fuera a dejar usar, idiota", pensé con fuerza, proyectando el mensaje directamente a su mente.

—"Timpici is cimi si ti li fiiri i dijir isir idiiti"... ¡Tonta! —me respondió él en voz alta, imitándome con una voz chillona y haciendo una mueca ridícula.

No pude evitarlo. Le solté un golpe en el brazo, que él recibió con un quejido exagerado.

—Están tan enamorados... —murmuró el abuelo, mirándonos con una sonrisa nostálgica y burlona que me puso los nervios de punta.

—¡Jamás! —gritamos los dos al unísono.

—¡Nunca estaría con alguien como él! —exclamé, señalándolo con un dedo acusador.

—Ya quisieras estar con alguien como yo —replicó él, acomodándose el cabello plateado con una arrogancia que me daban ganas de gritar. He de admitir que es guapo, de una forma casi irreal, pero es un imbécil de primera.

—¡Ja! ¡Pero qué engreído! Ni que estuvieras tan bueno —mentí descaradamente.

—Oh, sabes que sí —respondió él con una sonrisa de suficiencia.

Le solté un golpe rápido en la cabeza.

—¡Maldita enana! —gruñó sobándose el lugar del impacto.

—¿Saben qué es lo bueno de todo esto? —intervino el abuelo, con el ánimo por las nubes, ignorando por completo nuestra pelea de niños pequeños.

—¿Qué? —preguntamos Evan y yo al mismo tiempo, deteniendo nuestra riña.

—Que ahora sabemos que Lolo puede usar a Takemikazuchi. Eso significa que lo más probable es que tenga poderes que aún no surgen. Si es capaz de empuñar la espada del juicio, ¿qué otras cosas podrá hacer? Las posibilidades son infinitas.

Evan se quedó pensativo un segundo, y de repente, una sonrisa maliciosa, lenta y aterradora, se dibujó en su rostro.

—¿Sabes qué quiere decir eso, Loraine? —me preguntó, y sus ojos dorados brillaron con una luz traviesa.

—No... ¿qué? —respondí retrocediendo un paso, sintiendo un mal presentimiento.

—Que yo te voy a entrenar.

El mundo se detuvo. Miré a Evan, luego a la espada, y luego imaginé mi futuro bajo sus órdenes.

—¡¡Nooooo!! ¡Todo menos eso! —grité dramáticamente, llevándome las manos a la cabeza.

—Disfrutaré mucho esto, "mi Diosa" —soltó él con una risa burlona, mientras Jean (Yune) soltaba un maullido que sonaba sospechosamente a carcajada.

1
EYAM
ya quiero más capítulos porfavor está súper buena la novela ☺️
Lisandra Alvarez
exelente,me gusta mucho esta novela
Yooung
que lindo 😩
~Mio^Mio~
Que maravilla de historia... Me encanta 🤗
~Mio^Mio~
🤣🤣 ¡Diablos senorita!
Me encanta la referencia ... o asi lo entendí 🤣🤣🤣
tamaky
Que montón de cosas están pasando 😩
pero está muy interesante, es la primera vez que leo un libro de romance que tenga tanto folklore japonés 🤭
tamaky
Ay yo JAHSJAJAJA
Yooung
Que atrevido 🤭
~Mio^Mio~
Que emoción!
~Mio^Mio~
Me gusta 🤗. Esta interesante
~Mio^Mio~
🤣
MONICA GODOY RIOS
🤯🤯🤯🤯😱😱😱😤
MONICA GODOY RIOS
Ella no estudia, no trabaja ,🤔
MONICA GODOY RIOS
Interesante 🤔y original
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