Una policía reencarna en un mundo mágico, supuestamente condenada a morir porque se convertirá en la tercera esposa del duque.. Pero, ella decide cambiar su destino..
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
* Todas las novelas son independientes*
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Pasión
Sienna todavía estaba tratando de reorganizar todo lo que acababan de acordar.
El movimiento constante del carruaje hacía que su cuerpo se balanceara ligeramente contra el de Julian, pero él no parecía tener intención alguna de soltarla.
Su brazo seguía firme alrededor de su cintura.
Como si ya hubiera decidido que ese era su lugar.
Sienna suspiró y lo miró.
—Quiero todo eso por escrito.
Julian levantó apenas una ceja.
—La mitad de tus bienes.
Ella empezó a enumerar con los dedos.
—Mi libertad.
Otro dedo.
—Respeto.
Otro.
—Y el documento de divorcio en un año, firmado..
Lo miró fijamente.
—y la confianza
—Acepto.
Sienna se quedó mirándolo otra vez.
Todavía le sorprendía la facilidad con la que aceptaba todo.
—No lo entiendo…
murmuró.
Luego lo observó con curiosidad real.
—Aún no puedo creer que sientas asco por otras mujeres.
Julian no respondió.
Solo la miró.
Entonces Sienna dijo algo más, completamente seria.
—¿Y si te gustan los hombres?
No había burla en su voz.
Al contrario.
Su tono sonaba sinceramente comprensivo.
Incluso inclinó un poco la cabeza mientras hablaba.
—Podría ser eso.
Empezó a explicarlo como si estuviera ayudándolo a llegar a una conclusión.
—A lo mejor toda tu vida te obligaron a reprimirlo.
Hizo un pequeño gesto con la mano.
—Este mundo es bastante rígido con esas cosas.
Luego lo miró directamente a los ojos.
—Si es así, deberías liberarte.
Su voz era suave.
—Deberías poder mostrarte tal como eres.
Julian la observó durante unos segundos.
Sin interrumpirla.
Cuando finalmente habló, su voz salió baja.
—¿Quieres que muestre lo que quiero?
Sienna asintió enseguida.
—Claro.
Incluso parecía un poco animada por la idea.
—Si te gusta un hombre no pasa..
No terminó la frase.
Porque Julian la atrajo más contra su cuerpo.
Su brazo se cerró con más fuerza alrededor de su cintura.
Y al segundo siguiente sus labios estaban sobre los de ella.
El beso fue intenso.
Profundo.
Muy diferente al anterior.
No era solo para callarla.
Había hambre en él.
Sus dedos subieron por su espalda, presionándola contra su pecho mientras sus labios se movían con firmeza sobre los de ella.
Sienna soltó un pequeño sonido ahogado por la sorpresa.
Pero su cuerpo reaccionó casi de inmediato.
Sus manos subieron hasta los hombros de Julian.
Y esta vez respondió con la misma intensidad.
El carruaje continuaba avanzando mientras el espacio entre ellos desaparecía.
Julian inclinó ligeramente la cabeza, profundizando el beso.
Su mano descendió por su cintura con descaro antes de volver a subir lentamente por su costado.
El contacto hizo que Sienna soltara un pequeño gemido contra sus labios.
Julian lo sintió.
Y eso pareció encender algo más en él.
La acomodó mejor sobre sus piernas, acercándola aún más.
Sus labios abandonaron los de ella solo para descender por su mandíbula hasta el borde de su cuello.
Sus besos eran calientes, lentos, pero cargados de deseo.
Sienna inclinó un poco la cabeza hacia atrás sin darse cuenta.
Sus dedos se cerraron sobre la tela de su ropa.
Otro pequeño sonido escapó de su garganta.
El carruaje seguía moviéndose, pero dentro parecía que el aire se había vuelto mucho más denso.
Julian volvió a buscar sus labios.
Su respiración era más profunda ahora.
Cuando se separó apenas un poco, sus ojos oscuros se clavaron en los de ella.
Su voz salió baja.
—Esto es lo que quiero.
Sus dedos seguían recorriendo su cintura con evidente deseo.
—A ti.
Sienna respiraba un poco más rápido ahora.
Y por primera vez desde que lo conocía… parecía que ella tampoco estaba pensando demasiado.
Sienna respiraba con dificultad.
El aire dentro del carruaje parecía haberse vuelto demasiado cálido de repente.
Sus pensamientos estaban desordenados, difusos, como si la razón hubiera quedado muy atrás mientras los labios de Julian seguían encontrando los suyos una y otra vez.
Cada beso era más intenso que el anterior.
Más urgente.
Más profundo.
Ella apenas se dio cuenta de cuándo sus manos habían pasado de sujetar sus hombros a aferrarse con fuerza a su ropa, como si necesitara algo para sostenerse.
Julian tampoco parecía tener ya la calma calculada de antes.
Había algo mucho más primitivo en la forma en que la sostenía.
En cómo su mano recorría su espalda, su cintura, su costado, sus pechos, su cadera, sus piernas, su entrepierna.. explorando cada curva con una mezcla de curiosidad y deseo que ya no intentaba disimular.
Volvió a besarla.
Largo.
Lento al principio.
Pero pronto más ardiente.
Sienna respondió sin pensar.
Sus labios se movían con los de él mientras su respiración se volvía cada vez más agitada.
Cuando Julian bajó hacia su cuello otra vez, ella dejó escapar un gemido suave.
No lo hizo a propósito.
Simplemente salió.
El sonido pareció animarlo aún más.
Sus labios recorrieron la piel de su cuello con besos que eran casi provocadores, mientras sus manos seguían moviéndose por su cuerpo.
El carruaje se sacudió levemente al pasar por un tramo irregular del camino.
El movimiento los empujó aún más cerca.
Sienna apenas notó cuándo el sonido de tela tensándose llenó el pequeño espacio.
Un pequeño rasgón.
Luego otro.
Su vestido había cedido bajo la fuerza de las manos de Julian.
Ella abrió los ojos un instante, sorprendida, pero el momento se deshizo cuando él volvió a besarla con la misma intensidad.
Sus dedos recorrían su espalda, su cintura, sus costados, como si quisiera memorizar cada parte de ella.
Sienna estaba completamente envuelta en la sensación de sus manos y sus labios.
Sus dedos terminaron enredándose en el cabello de Julian mientras él volvía a besarla.
Más lento ahora.
Pero no menos intenso.
Otro gemido escapó de ella cuando su mano volvió a recorrer su cintura con descaro.
El carruaje seguía avanzando mientras dentro de él el mundo parecía haberse reducido a ese espacio pequeño.
A sus respiraciones agitadas.
A sus labios encontrándose una y otra vez.
A sus manos explorando con deseo.
No cruzaron la última línea.
Pero estuvieron peligrosamente cerca..
Cuando finalmente se separaron un poco, ambos respiraban con dificultad.
Sienna apoyó la frente contra el hombro de Julian, todavía tratando de recuperar el aire.
Julian seguía sosteniéndola contra él.
Como si aún no quisiera dejarla ir.
Y por la forma en que sus manos seguían descansando sobre su cintura… era evidente que él tampoco estaba completamente calmado.