Después de una noche entera terminando el arreglo de un traje de exhibición, Julia se fue a la cama por la madrugada. Su cabeza apenas había tocado la almohada cuando su alarma sonó, y se dió cuenta de que no estaba en su habitación, ¡y alguien se había llevado el traje que tanto se había esforzado en reparar!
Un momento... ¿Quién, en nombre de su santo internet, era esa persona en el espejo?
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11.
El ping molesto volvió a sonar y tuvo que mirar el celular otra vez.
Recompensa: desbloquear la wiki del personaje Julia Dolce. ¿Desea aceptar o rechazar?
...Aceptar Rechazar...
Aceptó la recompensa para ver qué pasaba. Cambió descuidadamente su posición y se acostó boca abajo con los codos apoyados en el colchón.
El spam de notificaciones la obligó a bajarle el volumen rápidamente con los botones del costado del celular. Como no funcionó, tuvo que agarrar una almohada y ahogar el sonido con ella. Un momento después, el sonido se calmó y pudo ver lo que sucedió.
Había una barra de carga debajo de su avatar, que estaba llena en al menos un 30%. La imagen se había vuelto de color y tenía un marco de color naranja cobrizo. En la interfaz, varios botones tenían puntos rojos así que los fue abriendo uno por uno, empezando con el de los mensajes.
"Se ha agregado nuevo fragmento."
"Se ha agregado nuevo fragmento."
"Se ha agregado nuevo fragmento."
Y había muchas notificaciones así, una detrás de la otra con la misma información. Siguió con el botón de las tareas, donde había una que detallaba una tarea específica, que era recopilar información sobre el avatar que se había habilitado. Ahí en las condiciones de cumplimiento, se dejaba en claro que se aceptaban fragmentos que se había recolectado antes de la activación de la tarea.
Julia supuso que esa lectura del diario íntimo de la original fue la que había completado esa barra de progreso.
+1 punto de comprensión.
La notificación había aparecido de la nada, mostrándose como un flash antes de desaparecer entre el resto, dentro de los mensajes. Terminó apretando al final el botón de las recompensas y Julia vio que había varios ítems para reclamar.
*Recompen**sa*: desbloquear la función de escaneo de imágenes nivel 1.
Recompensa: desbloquear la función de carga de imágenes nivel 1.
Después de aceptarlas, se dio cuenta de que las funciones no eran comunes. Pese a la descripción del nombre, en la información bajo ellas decía que las funciones estaban conectadas a los sentidos de Julia. Una vez que ella activara la función en el teléfono, inmediatamente se habilitaría y ella podría sacar imágenes o escanear documentos con su vista.
Es como tener una cámara incorporada, pensó. Después de leer todas las funciones, volvió a mirar los mensajes, donde decía que había subido del nivel 0 al nivel 1 gracias a los puntos de comprensión. También el ícono del nivel se había actualizado en la parte superior de la pantalla.
La recompensa por subir de nivel también estuvo presente, y era habilitar una casilla para un nuevo personaje.
Antes de que pudiera seguir husmeando, un bostezo quebró su cara en dos antes de sentir la pesadez de sus ojos. No era tan tarde, pero todavía tenía clases al día siguiente y había estado durmiendo más temprano durante los últimos días.
Pensando que su teléfono no se iría corriendo, se preparó para dormir. Mañana tendría tiempo de seguir con ello.
...****************...
Fue después de las clases de la mañana, mientras leía la sección de preguntas frecuentes de sistema, que Julia decidió retomar su antiguo oficio. Habían sido las convocatorias de los clubes universitarios lo que le hizo recordar.
En su otra vida, había participado de un grupo de jóvenes que les gustaba todo lo relacionado con el entretenimiento que venía del continente asiático. Ella y otros más habían intentado abrir un club para ocupar el tiempo libre entre clases de los alumnos, pero eran pocos y por esos tiempos muy poca gente quería juntarse con los "raritos" que les gustaba el anime o se vestían como personajes de ficción.
Sin embargo, aun así se juntaban durante los fines de semana en casa de uno de ellos y compartían sus gustos. En total habían sido tres personas al principio y más tarde subió a siete personas durante el trayecto de cinco años de su carrera. Julia aprendió muchas cosas con una de las chicas.
Ella había sido la única que había podido viajar a varias convenciones fuera de su ciudad y también tenía dinero para comprar en línea productos originales. La chica había necesitado su ayuda en algún momento del segundo año, iba a ir a otra convención y por fin tenía la valentía de vestirse como uno de sus personajes favoritos, pero no encontraba ropa similar. Se habían reunido varias tardes a cortar tela y jugar con la máquina de coser de la madre de la chica, para obtener un producto final parecido al de su personaje favorito.
Por su ayuda, la chica la llevó con ella a la convención, y por fin pudo ver de cerca ese mundo que solo había podido vislumbrar en internet.
Su primer manga fue comprado en ese lugar. Un manga de un solo capítulo, el título era totalmente desconocido para ella, pero no quería arriesgarse a no poder conseguir los siguientes números. El manga había estado en su idioma original, y tuvo que leer cada diálogo con un diccionario japonés-español. Cuando terminó de traducirlo, los escribió en papeles de colores y luego los colocó con cuidado sobre cada diálogo original. Ese manga suyo recorrió las manos de su grupo varias veces, y fue cuando comenzó a sentir que podía aportar más a la comunidad de forma digital.
A partir de allí, y durante un poco más de una década, había estado creando contenido para los fans de las cosas que a ella también le gustaba. Solo cuando consiguió trabajo, pudo disfrutar de una vida con mercancía en físico, en su idioma y con precios más accesibles; siempre atesoró el primer manga que había comprado, lleno de notas y papeles de colores, leídos por más personas que su propio dueño.
Había una tierna nostalgia en ello. No recordaba cuándo había visto su primer anime o cuándo abrió una cuenta en una red social para buscar más contenido que le gustaba; para ella, el recuerdo más claro fue la sensación de nerviosismo al sostener ese manga lleno de hojas de colores, escritas a puño y letra, para compartirlo con el resto de su grupo. Se había sentido como el inicio de su camino, después de dar vueltas en círculos sin saber cómo entrar.
Había sido esa sensación de comprender, reescribir y desmenuzar la historia, lo que la había guiado a ser lo que era hoy.
Pensó que podía entender lo que buscaba el sistema en ella.