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El Honor De La Villana

El Honor De La Villana

Status: En proceso
Genre:Villana / Poli amor / Brujas
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Callenta001

En el poderoso reino de Valdoria, la belleza es poder… y el amor, una condena.

Lady Anya Naville, segunda hija de un influyente archiduque, ha sido admirada toda su vida como el diamante del reino. Prometida desde la infancia al príncipe heredero, Maxime Iker Lindberg, Anya creció creyendo que su destino era convertirse en reina… y esposa del único hombre que había amado.

Pero todo se derrumba cuando una noble extranjera cautiva el corazón del príncipe.

Consumida por los celos y la humillación, Anya comete un acto imperdonable usando la magia prohibida que corre por su sangre. Su crimen la convierte en la villana del reino y la lleva a enfrentar la ejecución pública.

Sin aliados. Sin amor. Sin esperanza.

Hasta que, en su última hora de vida, lanza un hechizo imposible.

Anya despierta años en el pasado, atrapada nuevamente en su cuerpo de cinco años, pero conservando todos los recuerdos de su trágico futuro.

Esta vez no cometerá los mismos errores.

NovelToon tiene autorización de Callenta001 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18 | Antes de partir

El anteúltimo día llegó sin anunciarse.

No hubo un cambio evidente en el palacio, ni una señal clara que indicara que la semana dorada estaba llegando a su fin. Todo seguía en su lugar: los pasillos pulidos, las conversaciones medidas, las sonrisas calculadas. Pero aun así... se sentía distinto. Más liviano, como si algo estuviera a punto de romperse o de terminar.

Esa mañana no hubo grandes actividades organizadas. Los adultos parecían más ocupados en reuniones privadas, y a nosotros nos dejaron con más libertad de lo habitual. Era, en apariencia, una despedida tranquila.

Pero yo no podía relajarme.

Desde la noche anterior, esa sensación no había desaparecido. No era constante, pero volvía en intervalos irregulares, como si algo probara la distancia entre nosotros, como si midiera cuánto faltaba.

Caminé por uno de los corredores laterales, alejándome de las zonas más concurridas. No necesitaba compañía. No en ese momento.

—Te estuve buscando.

No me sorprendió.

Eiden se acercó desde el extremo del pasillo, con Evan unos pasos detrás. Sus expresiones no eran las de los días anteriores. Había menos curiosidad y más decisión.

—Supuse que lo harías —respondí.

Nos detuvimos a una distancia prudente, lo suficientemente cerca como para hablar sin ser escuchados, pero sin llamar la atención.

Evan fue directo.

—Hablamos con nuestro padre.

Mi atención se afiló al instante.

—¿Y?

Eiden intercambió una breve mirada con él antes de responder.

—No podemos llevarte con él ahora.

No reaccioné de inmediato. No porque no me importara, sino porque lo esperaba.

—Pero —añadió Evan— sí podemos asegurarte algo.

Lo miré.

—Esto no es algo común.

—Lo sé.

—No —dijo, negando levemente—. No en el sentido que crees. No es solo un objeto maldito o un residuo. Lo que describiste... lo que sentimos...

Dudó un instante.

—Tiene dirección.

Eso hizo que todo encajara aún más.

—Intención —corregí en voz baja.

Eiden asintió.

—Exacto.

El silencio que siguió no fue incómodo. Era el tipo de silencio que aparece cuando todos entienden la gravedad de lo que se está diciendo.

—Nuestro padre va a querer verte —continuó Evan—. Pero no aquí.

—¿La academia? —pregunté.

Eiden no pareció sorprendido.

—Sí. Ahí es donde será más fácil.

Asentí. Eso confirmaba lo que ya había anticipado.

—Entonces esperaré.

Evan me observó con más atención.

—No pareces preocupada.

—Lo estoy —respondí—. Pero preocuparme no cambia nada.

Eiden dejó escapar una leve exhalación.

—Eso no es normal.

—Nada de esto lo es.

Por un momento, ninguno dijo nada. Pero la alianza ya estaba ahí, no era formal, ni completa, pero era real y suficiente.

—Ten cuidado —añadió Evan antes de dar un paso atrás—. Si esto sigue avanzando, no sabemos cómo va a reaccionar.

—Yo tampoco —respondí.

Y esta vez, no intenté ocultarlo.

Nos separamos sin más palabras, no hacía falta. Porque lo importante ya estaba dicho.

...****************...

No los busqué, pero ellos siempre sabían cómo encontrarme.

Maxime fue el primero.

—Así que era verdad.

Su tono no era agresivo, pero tampoco era ligero. Había algo contenido en su forma de hablar, como si estuviera haciendo un esfuerzo por no decir más de lo que realmente quería.

—¿Qué cosa? —pregunté.

—Que estás haciendo cosas por tu cuenta.

Lo miré sin responder de inmediato.

—Siempre lo hice —respondí obvia.

—No así.

Esa frase volvió a repetirse, como si todos hubieran llegado a la misma conclusión al mismo tiempo.

—No entiendo por qué es un problema —dije.

Maxime se acercó un poco más.

—Porque no sabemos qué estás haciendo.

—No necesitan saberlo todo.

—No se trata de todo —insistió—. Se trata de algo importante.

Antes de que pudiera responder, Ian apareció a su lado, como si hubiera estado escuchando desde antes.

—Déjala —dijo, aunque su mirada seguía fija en mí—. Si no quiere decirlo, no lo va a hacer.

No sonaba molesto, sonaba... resignado. Eso era nuevo.

Alexei llegó después, más tranquilo, pero no menos atento.

—No es que no quiera —dijo—. Es que no puede.

Lo miré.

—Eso asume demasiado —argumenté.

—No —respondió—. Solo observa.

Esa respuesta me hizo detenerme un segundo, porque no estaba del todo equivocado.

—Estás adelantada —añadió—. A todos nosotros.

El comentario quedó flotando entre nosotros. Maxime frunció el ceño, Ian no dijo nada y yo... no lo negué. Porque no podía.

Fue Kael quien cerró la distancia.

No con palabras inmediatas, ni con una actitud confrontativa. Simplemente, se colocó a mi lado, lo suficientemente cerca como para dejar claro que estaba ahí, pero sin invadir.

—Nos vamos mañana —dijo.

—Lo sé.

—Y esto no va a quedarse aquí.

No era una pregunta.

—No.

Kael guardó silencio un momento, mirando al frente en lugar de a mí. Los demás se mantenían en silencio, pero observando atentos.

—No me gusta no entender lo que pasa.

—A mí tampoco —respondí.

Giró la cabeza apenas.

—Pero tú sí lo entiendes mejor que nosotros.

No respondí.

Porque, en el fondo, tenía razón.

—Solo... —empezó, y por un instante pareció dudar—. Ten cuidado.

Lo miré. Esa vez no había frustración en su voz, solo algo más simple... más honesto.

—Lo tendré.

Y por primera vez en mucho tiempo eso no fue una respuesta automática.

...****************...

El día avanzó sin grandes cambios.

Conversaciones cortas, despedidas anticipadas, promesas que nadie sabía si se cumplirían realmente. Todo dentro de lo esperado.

Hasta que dejó de estarlo. No hubo advertencia, no hubo transición. La sensación llegó de golpe, más fuerte que antes... mucho más.

Me detuve en seco.

El mundo a mi alrededor siguió moviéndose, pero para mí todo se volvió distante, como si el sonido se hubiera apagado de repente.

El aire se volvió pesado, difícil de ignorar. Cerré los ojos apenas un segundo y ahí estaba, más claro y más cercano que antes.

—... escucha... —dijo una voz.

Mi respiración se cortó. No era una idea, ni una interpretación. Era una voz, no en mis oídos, pero real.

Abrí los ojos.

El pasillo estaba vacío o al menos eso parecía.

—No queda... tiempo...

El mensaje llegó fragmentado, como si atravesara algo que lo distorsionaba.

Mi pulso se aceleró, no por miedo, por certeza.

—¿Anya?

La voz de Kael llegó desde atrás, pero no me giré. No podía, porque algo más estaba pasando.

La presión aumentó y por un instante... la vi.

No una figura clara, no completamente, pero sí lo suficiente. Una silueta, algo lejana... distorsionada. Como si estuviera al otro lado de algo.

—... encuéntrame... —volvió a hablar.

Di un paso hacia adelante sin darme cuenta.

—Rayito —dijo Kael, más cerca ahora.

La imagen se quebró, la presión desapareció. El aire volvió a la normalidad y el silencio regresó.

Parpadeé.

Todo estaba igual.

Me giré lentamente, Kael me observaba con el ceño fruncido.

—¿Qué pasó?

Dudé.

No por falta de respuesta, sino por decidir cuánto decir.

—Nada —respondí al final.

Mentira, pero necesaria. No podía involucrar a Kael en esto.

—No parecía nada.

—Solo me distraje.

No insistió, pero no estaba convencido y lo sabía.

...****************...

Esa noche, el palacio estaba en calma.

Desde mi habitación, observé la oscuridad extendiéndose más allá de las ventanas. Todo parecía quieto, como si el mundo estuviera conteniendo la respiración.

Me apoyé contra el marco, mirando hacia afuera.

—... encuéntrame... —la voz volvió.

Más suave, más lejana, pero igual de real.

Cerré los ojos.

Y esta vez no intenté rechazarla, porque ya no había duda. Esto no era algo que pudiera ignorar. No era algo que pudiera evitar. Era algo que me estaba llamando.

Y lo peor... era que sabía exactamente a quién estaba buscando y eso me dejó un sin fin de sentimientos encontrados.

Abrí los ojos lentamente.

El reflejo en el vidrio me devolvió mi propia imagen: tranquila, controlada. Pero eso ya no era suficiente.

—Voy a encontrarte —murmuré, apenas audible.

No sabía cómo, no sabía cuándo. Pero lo haría, porque esto... esto ya no era un juego.

Y porque la persona que estaba al otro lado no tenía tiempo.

Ni yo tampoco.

1
Quica Romero
Èso dicen todas y a la mera hora, ¡zaz! ahí van de nuevo.😒🫩🤷‍♀️🙎‍♀️
KATHERINE GUILARTE
ame
anais angie paola molina chacon
Me tienes intrigada con tus capítulos!
La que la llama es ella del futuro o quien puede ser!?
anais angie paola molina chacon
Disculpa tenía que volver a repetirse el capítulo pero este es de forma distinta al anterior,tienen similitudes pero también cosas que cambiaron
Dannita
¿Quien es esa persona que la observa? y por que sabe tanto
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