Una policía reencarna en un mundo mágico, supuestamente condenada a morir porque se convertirá en la tercera esposa del duque.. Pero, ella decide cambiar su destino..
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
* Todas las novelas son independientes*
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Acuerdo
Sienna se quedó mirándolo.
Durante varios segundos.
Como si estuviera esperando que Julian se riera o dijera que estaba bromeando.
Pero no lo hizo.
El carruaje seguía avanzando por el camino mientras él la observaba con la misma calma de siempre.
—Acepto..
Así, sin discutir.
Sin negociar.
Sin siquiera pedir cambios.
Sienna frunció el ceño.
—No puede ser…
Lo miró con más atención.
Buscando alguna señal de burla.
Pero no había ninguna.
Julian estaba completamente serio.
Ella cruzó los brazos.
—Falta algo.
Julian inclinó ligeramente la cabeza.
Sienna levantó lentamente un quinto dedo.
—Quiero una cosa más.
Él no apartó la mirada.
—Confianza.
La palabra quedó flotando en el carruaje.
Sienna habló con más calma ahora.
—Si voy a quedarme contigo un año… sus ojos no se apartaron de los de él.. no voy a vivir vigilada como una prisionera.
Una pequeña pausa.
—Quiero confianza.
Julian la observó un segundo.
Luego simplemente asintió.
Como si aquello tampoco fuera un problema.
Sienna apoyó la espalda contra el asiento.
Todavía estaba intentando procesarlo.
—No lo puedo creer…
Murmuró para sí misma.
Pero si él realmente estaba dispuesto a aceptar todo eso… entonces aprovecharía la oportunidad.
Porque aunque después cambiara de opinión… ella tendría tiempo.
Tiempo para entender al duque.
Tiempo para descubrir cosas.
En su vida anterior había sido policía.
Y sabía perfectamente cómo hacer preguntas.
Cómo observar.
Cómo presionar hasta encontrar respuestas.
Sienna lo miró otra vez.
—Bien.
Julian levantó una ceja.
—Quiero empezar ahora.
Él no parecía tener problema.
—Pregunta.
Sienna no dudó.
—¿Qué pasó con tus dos esposas?
La pregunta fue directa.
Julian respondió con la misma tranquilidad.
—Las hice desaparecer.
Sienna parpadeó.
—¿Las mataste?
Julian negó levemente con la cabeza.
—Solo de nombre.
Ella frunció el ceño.
Él continuó..
—Las envié a otros reinos.
Sienna lo miró con atención.
—¿Por qué?
Julian respondió sin vacilar.
—Porque me daban asco.
La respuesta fue tan directa que Sienna soltó una pequeña risa incrédula.
—¿Asco?
Julian apoyó un brazo en el respaldo del asiento.
—Desde pequeño.
Su tono era neutro.
—El contacto físico siempre me molestó.
Sienna lo miró con incredulidad.
Luego se burló suavemente.
—Claro.
Le hizo un gesto con la mano.
—Háblame con la verdad.
Se inclinó un poco hacia él.
—Porque recuerdo perfectamente que me besaste.
Levantó otra ceja.
—También me tocaste.
Y lo miró con intención.
—Y estoy bastante segura de que tu cuerpo reaccionó.. te moviste contra mi pierna para que sintiera tu hombría..
Julian no pareció incómodo con la acusación.
—Es cierto.
Sienna esperaba que siguiera.
Pero él simplemente añadió..
—Pero solo contigo.
Sienna lo miró con escepticismo.
—Sí, claro.
No le creyó.
Pero algo en la forma en que lo dijo… no parecía mentira.
Julian notó su expresión.
—Cuando lleguemos a la mansión… pediré una poción de la verdad.
Sienna lo miró.
—¿Para qué?
—Para que me creas.
Eso sí la sorprendió un poco.
Sienna lo observó unos segundos más.
Luego preguntó algo diferente.
—Entonces…
entrecerró los ojos ligeramente.
—¿te molesta si yo me acerco?
Julian la miró.
Y de repente se rió.
Una risa baja.
Divertida.
Antes de que Sienna pudiera reaccionar, él estiró el brazo y la atrajo hacia sí.
En un solo movimiento la sentó sobre sus piernas.
—¡Julian—!
Pero él ya había rodeado su cintura con un brazo.
Su mano subió lentamente por su espalda con descaro.
Como si la escena fuera completamente natural.
Sienna lo miró con sorpresa.
Julian sonrió.
Sus dedos siguieron recorriendo su cintura con calma.
—Te dije la verdad.
Su voz era tranquila.
Casi entretenida.
—Es solo contigo.
Sienna permaneció en silencio unos segundos más.
Todavía estaba sentada sobre las piernas de Julian, con su brazo rodeándole la cintura como si fuera lo más natural del mundo. El carruaje avanzaba suavemente, pero dentro de su cabeza todo estaba mucho más agitado.
Intentaba ordenar lo que acababa de escuchar.
Así que lo miró con atención, entrecerrando ligeramente los ojos.
—Entonces… ¿me quieres a tu lado porque soy la única mujer que tu cuerpo no repudia?
Julian no tardó en responder.
Simplemente asintió.
Sin rodeos.
Como si aquello fuera una verdad obvia.
Sienna soltó un pequeño suspiro por la nariz.
—Eso es… muy poco romántico.
Luego apoyó el codo en el respaldo del asiento, pensativa.
Su mente empezó a funcionar de nuevo como cuando interrogaba a alguien.
—Y dime algo…
lo miró otra vez.
—¿Y si te presentara a más personas?
Julian frunció ligeramente el ceño.
Sienna continuó hablando con aparente tranquilidad.
—El reino de Bernicia es enorme.
Hizo un pequeño gesto con la mano.
—Hay miles de mujeres.
Luego inclinó la cabeza.
—Tal vez haya otra que tu cuerpo tampoco rechace.
No alcanzó a terminar de analizar su propia frase.
Porque la expresión de Julian cambió.
Algo oscuro cruzó por sus ojos.
Y al instante siguiente la sujetó por la nuca y la besó.
No fue un beso suave.
Fue directo.
Intenso.
Como si quisiera callarla.
Sienna se tensó apenas un segundo por la sorpresa… pero después respondió.
De verdad.
Sus labios se movieron contra los de él sin fingir.
Sin calcular.
Fue algo instintivo.
Julian lo notó de inmediato.
Y cuando finalmente se separó apenas unos centímetros, la observó con atención.
Sus ojos estaban más oscuros ahora.
Pensativos.
Porque él había sentido la diferencia.
No había sido un beso obligado.
Ella había correspondido.
De verdad.
Y eso lo hizo pensar.
Quizás… quizás aquel acuerdo que habían hecho no era tan absurdo.
Quizás darle confianza no era un error.
Quizás dejarla quedarse a su lado un año realmente podía funcionar.
Julian bajó lentamente la mirada hacia sus labios antes de volver a sus ojos.
Su mente era mucho más simple de lo que la gente imaginaba.
Porque en realidad él no necesitaba demasiadas razones.
Para él, la explicación más lógica era una sola.
Su cuerpo.
El cuerpo de Sienna.
Porque él daría todo lo que tenía por eso.
Sus tierras.
Su poder.
Sus riquezas.
Todo.
Porque cuando la tocaba… su cuerpo no reaccionaba con rechazo.
No sentía repulsión.
No sentía incomodidad.
Solo deseo.
Y Julian quería creer algo.
Algo mucho más simple que sentimientos complicados.
Quería creer que ella lo volvía loco solo por eso.
Porque eran compatibles físicamente.
Porque su cuerpo la aceptaba.
Porque su cuerpo no la rechazaba.
Y para Julian… por ahora… esa razón era suficiente.