Lara Lance una joven de 16 años, decide abrazar su destino e irse a estudiar su último año de secuencia en Londres, ya que se le ha informado que está comprometida con el hijo de los Ross, Ricardo Ross, decidida deja Brighton y se va a Londres con su tío, lo que ella no esperaba era que su prometido, parecía no conocer de su compromiso y que además tenía novia.
NovelToon tiene autorización de Hada Celestial para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 11: Las Semillas comienzan a germinar.
—No me gusta ese tipo. Le dije tajantemente.
—No tienes que fingir, lo escuché de tu boca hace unos días, cuando se lo estabas diciendo a Karina, y le pedías que te ayudara a investigar cosas de Ricardo.
«Este tipo tiene malas intenciones, escucha a escondidas para luego usar eso en contra de los demás; es mejor alejarse de este tipo de personas»
—Yo soy mejor que el.
«¿En qué planeta un tipo que se acuesta con la novia de su mejor amigo puede decir que es mejor que el amigo al que traiciona? Solo una persona, falsa, hipócrita y descarada, sonríe en la cara y apuñala por la espalda»
—No estoy interesada.
Por suerte, la música paró, y me fui a buscar a Alexis, donde estaba bailando con Karina.
—Es hora de irnos, ya estoy cansada. Le dije a Alexis.
Karina me miró con tristeza, como si le estuviera arrancando a su novio de los brazos; sin embargo, no me conmoví e insistí en irnos. Al final, nos despedimos y nos fuimos.
Ya eran las seis de la tarde; el día se fue en un abrir y cerrar de ojos. Era hora de ir a casa, descansar, ya que al otro día había que ir al colegio.
Cuando llegamos a casa, el tío estaba ahí, parecía algo molesto por alguna razón; nos señaló ir a su despacho; de inmediato fuimos, se sentó en su asiento y comenzó a decir.
—El señor Ross me llamó para decirme que mi hijo había dicho que su familia estaba quebrada y que además le dio un puñetazo a su hijo…
Hubo un total silencio; ni Alexis ni yo dijimos nada, esperamos que el tío terminara de hablar o que nos pidiera una explicación.
—También me dijo que tuvo que decirle a su hijo todo lo que estaba pasando y él, enloquecido, rompió muchas cosas en su casa. En fin, ese hijo del señor Ross no tiene educación y el señor Ross parece querer que yo lo eduque.
«Entonces, el Señor Ross solo quiere nuestro dinero, que seamos responsables del pacato que hizo el abuelo, pero que su hijo viva como si no tuviera ningún deber que cumplir. ¿Es eso justo?»
—Otra cosa, el Señor Ross me preguntó si tú eras la prometida de su hijo; le dije que no, que era hija de la hermana de la madre de mi hijo, que no estás relacionada con este compromiso.
— Entiendo.
«Eso es lo que quiero, que todo el tiempo ese tipo esté en la palma de mi mano, que él crea que es el más listo, y que, zas, un día, se dé cuenta, de que jugué con él, y que solo era un payaso en mi circo»
—Ya se pueden ir, no me importa lo que pasó, pero lo de los golpes que no se vuelva a repetir.
—Si ese idiota no me ataca, yo tampoco lo voy a hacer, lo prometo. Le respondió Alexis a mi tío.
El tío nos despidió, nos fuimos cada uno a su habitación; yo me quité el vestido, tiré el bolso sobre la cama, me di un baño, me puse la pijama y me fui a dormir; de verdad estaba cansada.
Al día siguiente, al llegar al colegio, Mateo me recibió en la puerta; parecía no querer dejarme pasar. Entonces me hice a un lado y dejé que Alexis lo quitara de la puerta; entonces entré y me puse en mi lugar.
La profesora llegó, impartió las primeras horas de clase, todo terminó muy rápido, el timbre sonó, y Karina me agarró del brazo y me sacó casi corriendo para la cafetería.
En el camino comenzó a decirme.
—Beatriz se peleó con Ricardo, todos dicen que ella lo dejó, y que él se aferró a ella; la escuela solo habla de eso.
Yo no me pude contener, y dije, sin pensarlo dos veces.
—Qué patético debe ser una persona para mendigar amor a alguien que claramente solo lo está usando; de verdad que la falta de una madre hace que los hombres sean unos idiotas.
Me topé con la persona a la que estaba criticando frente a frente; por su expresión, él escuchó todo lo que dije. Sin embargo, a mí no me importa y seguí caminando con Karina.
«La pequeña semilla de la venganza que había plantado ya había germinado; lentamente la iba a regar, con cuidado y esmero, hasta que crezca fuerte y comience a dar sus frutos, que para mí sean dulces, pero para él amargos»
—¿No le tienes miedo a Ricardo? Él parecía saber que estabas hablando de él, y te miró de una forma muy fea; creo que deberías tener cuidado con él.
Me dijo Karina, preocupada, mientras comíamos en el comedor de la escuela.
No me dio tiempo de contestarle cuando, Beatriz, me tiró un jugo encima; parecía estar furiosa y me reclamó.
—¡Tú!, chica fea, ¿qué es lo que buscas con mi hombre?
Tomé una servilleta, me sequé todo lo que pude; todo el mundo está mirando, y comenzaron a burlarse de mí, pero lo único que me pasó por la mente fue una sencilla pregunta.
«¿Qué hombre?, ¿Mateo o Ricardo?, ¿qué tengo yo que ver con ellos?, ¿y por qué crees que me puedes intimidaridar?»
Me paré de la mesa, y la encaré.
—¿De qué me estás hablando?, ¿qué tengo yo que ver con tus novios?
Dejé implícito que era más de uno.
—No te hagas la mosca muerta, te he visto varias veces con… Ricardo.
«Entendí de inmediato, yo no era tanta, le dijeron lo que me dijo Mateo ayer, y hoy se ha vuelto loca»
—Todo el mundo sabe que terminaste con Ricardo porque su familia ya no tiene tanto dinero, y que solo te interesa eso de él; solo él no se da cuenta. Ahora viene a hacer este espectáculo, ¿estás segura?, ¿es por Ricardo?
Intentó darme una bofetada, pero yo me dejé, la empujé y le lancé una botella de agua. Ella se quiso avanzar sobre mí; Alexis llegó a tiempo y la sujetó. Después llegó una profesora y todos terminamos en la dirección, cara a cara con el rector, es decir, el tío.
«La mentira puede durar años, pero al final la verdad sale a la luz; ya verás, Beatriz, cómo tu verdad sale».