Aria,una asesina letal marcada por una enfermedad incurable, acepta su muerte con serenidad…hasta que despierta en el cuerpo de Alaysha, un personaje de su novela favorita cuya vida fue arrebatada, inesperadamente vuelve al día en el que el padre de la original entrega las cartas de compromiso que decidirá el destino de ambas hermanas. Con los recuerdos intactos de la original y un don que viaja con ella, Aria elegirá su propio camino. Pero inesperadamente descubre que Rosse ha renacido, cuando esta se apresuró en tomar la carta de compromiso del segundo príncipe .Sin decir palabra alguna -Aria- ahora Alaysha sonríe con frialdad y acepta el compromiso con el temido primer príncipe . Si bien Rosse recuerda su pasado , no imagina que la mirada que la observa desde el rostro de su hermana pertenece a otra persona …alguien que conoce la historia al detalle y ha vuelto a reescribirla..
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Escena 12
......A la mañana siguiente......
— Aun no me dice porque razón tenemos que ir a ese bosque embrujado, señorita—dijo Livia, mientras tiraba con fuerza de los cordones del corse de cuero negro, ajustándolo a la cintura de Alaysha — Apenas salió el sol, y además nadie en su sano juicio se acercaría a ese lugar….aparte de usted, claro.
Alaysha se quedó quieta frente al espejo, observando como el corsé marcaba su cintura sin incomodarla.—¿Tienes miedo?—le pregunto sin girarse.
Livia terminó el nudo y dio un paso atrás, cruzando los brazos con un puchero que no pudo ocultar.
—Para nada, no es miedo. En lo absoluto..—respondió rápido, aunque la voz le salió un poco más alta de lo normal—Es que… ¿acaso no ha escuchado lo que dicen de ese bosque? Bestias que devoran almas enteras, plantas carnívoras que atrapan a la gente y las disuelven despacio, espíritus que susurran cosas hasta volverte loco. Pueden hacer desaparecer incluso a los hombres más fuertes… nadie sale de allí para contarlo.—hizo una pausa bajando la voz, haciendo el puchero más evidente—Además, esas criaturas acabarán con mis delgados y diminutos huesos en un instante si vamos allí…apenas entramos a este palacio. Aún no he disfrutado de la buena vida … ni tocado a un noble de ochos abdominales perfectos mi lady…¿ y ya me quiere meter en un bosque que come gente ? esto es injusto.
Alaysha soltó una pequeña risa, que aunque baja pudo ser escuchada; se giró despacio, ya equipada con su daga plateada en la bota y el cuchillo en su cintura, y el arco plegable colgando de su hombro. —Puedes estar tranquila. Conmigo a mi lado, no te pasara nada—dijo con una voz serena, casi suave—Prometo compensarte bien cuando regresemos ¿de acuerdo?
Livia suspiro, resignada, pero asintió con la cabeza.—Está bien, mi lady. Entonces, iré con usted.
Alaysha tomó la mochila pequeña con provisiones y viales vacíos, se la colgó al hombro y se dirigió a la puerta. Livia la siguió de inmediato, ajustándose su propia daga en la cintura. Caminaron por el pasillo amplio del segundo piso. Todo estaba en silencio, solo se escuchaba el eco de sus botas y el roce leve de la ropa al caminar. De pronto, cuando pasaron por la puerta rosa pálido al final del ala, esta se abrió apenas un centímetro más, con un leve crujido que rompió el silencio. Alaysha se detuvo en seco. Giró la cabeza despacio y miró directamente hacia la rendija oscura.
—Si quieres salir, sal —comento con la voz clara y calmada, sin alzar el tono— No tienes porque esconderte en tu propia casa..—luego agregó con toque divertido—O al menos cierra bien la puerta . Así evitas que el viento entre.
Livia se quedó quieta detrás, expectante y curiosa por saber quién estaba detrás de esa puerta. Por un momento no pasó nada. El pasillo volvió a quedar silencioso; pero luego la puerta se abrió un poco más, despacio , sin mucha prisa. De allí salió una niña pequeña, de unos cinco o seis años, cabello blanco plateado recogido en dos coletas perfectas que aún como cascadas de nieve, y sus ojos de un tono violeta, grandes y brillantes que parecían capturar la luz. Llevaba un vestido blanco sencillo pero elegante, con encaje en las mangas.. Era tan delicada y hermosa que parecía un ángel bajando de un cuadro antiguo, permanecía quieta en su lugar sin moverse ni un centímetro, solo miraba con timidez.

—Que hermosa…—murmuró Livia, con asombro.—Esta debe ser la pequeña princesa de la que todos hablan.
Alaysha le dedicó una última mirada a la pequeña; calmada, evaluadora, sin sonrisa, pero no era fría. La pequeña , no dijo nada , al contrario le sostuvo la mirada. Permaneció ahí observándola con curiosidad y asombro. Alaysha inclinó apenas la cabeza, como un saludo breve, y siguió caminando por el pasillo sin mirar atrás. Livia la siguió rápido, lanzando una última mirada curiosa a la pequeña, que se quedó allí de pie, observando cómo se alejaban hasta que sus figuras desaparecieron al doblar la esquina.
..............
Horas después, el bosque prohibido se las había tragado por completo.
Era pleno día fuera, pero dentro todo era penumbra perpetua, como si la luz del sol se negara a cruzar la barrera de troncos retorcidos y hojas densas que formaban un techo vivo sobre sus cabezas. El aire era pesado, húmedo, con olor a tierra mojada y algo más. Los sonidos eran extraños; crujidos lejanos, susurros que parecen palabras en un idioma olvidado, un repentino silencio que caía de golpe cuando menos lo esperabas. Livia caminaba un paso detrás de Alaysha , con los ojos muy abiertos y atentos, y la mano cerca de la daga.
—Allá fuera es de día , con un sol abrasador. Pero aquí dentro la noche es eterna.—murmuró, mirando hacia arriba donde apenas se filtraban rayos débiles entre las hojas negras—Es como si la luz no quisiera entrar a este lugar.
Sisi apareció de pronto flotando al lado del hombro derecho de Alaysha, invisible para Livia ,pero completamente visible para Alaysha.
—Es magia antigua, ama—explico solo para ella—El bosque está encantado para proteger lo que guarda. La luz del sol alimenta la vida común, pero aquí dentro todo crece con oscuridad y luna. Por eso parece que el día no llega; el bosque absorbe la luz y la convierte en sombra para que solo los que pertenecen puedan ver claro.
Alaysha se detuvo en un pequeño centro rodeado de troncos gruesos cubiertos de musgo luminoso. El suelo estaba alfombrado de hojas muertas que crujían bajo sus botas.
—¿Dónde esta el primer ingrediente?—preguntó en voz baja, sin voltearse. Y Sisi señaló el lado derecho, donde los árboles se abrían apenas en un sendero visible.
—Las lágrimas de luna coagulada están a unos cientos de metros, junto a los sauces espectrales. Pero recuerda: este bosque no regala nada. Cada ingrediente tiene su guardián. Para el primero, son las enredaderas devoradoras; se camuflan como raíces normales, pero cuando sienten calor vivo, atacan. Hay que cortarlas rápido o te envuelven y te exprimen hasta dejar solo huesos secos.
Alaysha asintió, sacó la daga de plata y avanzó sin prisa. Livia la siguió, alerta. Pronto no tardaron en llegar al grupo de sauces espectrales: árboles delgados y pálidos que parecían llorar ramas hacia el suelo. Entre las raíces, brillaban gotas plateadas solidificadas, como perlas de mercurio congelado. Pero en cuanto Alaysha dio un paso más cerca, el suelo se movió. Enredaderas gruesas y verdes, cubiertas de espinas curvas, surgieron de la tierra como serpientes vivas, silbando al aire mientras se lanzaban hacia ellas. Una se enroscó en la pierna de Livia antes de que pudiera reaccionar; la doncella gritó, sacó la daga y cortó con fuerza, separando la planta en dos; el extremo cortado se retorció en el suelo echando un líquido verde que olía a podredumbre.
Alaysha, sin perder la calma, giró la daga de plata en la mano y cortó dos enredaderas que venían directas a su cuello; la hoja brilló al contacto y las plantas se marchitaron al instante, cayendo inertes. Una tercera intentó envolver su brazo; ella la atrapó con la mano libre, su aura púrpura brillo un segundo, y la enredadera se deshizo en cenizas negras antes de tocarla. En menos de un minuto, el suelo alrededor de los sauces estaba cubierto de trozos de plantas muertas, humeando levemente. Livia jadeaba, la daga manchada de savia verde, pero con una sonrisa triunfal. Alaysha por su parte , se apresuró y fue a la fuente; se agachó con calma, recogiendo varias lágrimas de luna coagulada en un vial, y lo cerró con cuidado.
—Uno listo —dijo simplemente, guardándolo en la mochila.
Sisi flotó cerca, aplaudiendo con manos diminutas. —¡Perfecto, ama! Dos más y la poción será nuestra.
QUE PUTERIA
QUE NOVELAZA
ESTÁ DE INFARTO
ES BRILLANTE
UNA DE LAS MEJORES QUE ESTO LEYENDO HASTA AHORA
QUE GRANDE LA ESCRITORA
QUE MENTE TAN PRIVILEGIADA
OJALÁ Y NOS DE MÁS HERMOSOS CAPÍTULOS PRONTO
MIS RESPETO A LA DAMA ESCRITORA👏👏👏😘🥰