Marcela Escorche parece tenerlo todo 💫: un futuro brillante en la universidad 🎓, una familia que la apoya sin condiciones 👨👩👧 y un novio cariñoso 💞 que le promete estabilidad. Pero todo se marchita en un instante cuando una desconocida aparece con una carta 📜 que amenaza con destruir su mundo.
En ella, Marcela descubre que su novio la engaña 💔 con su primer amor… quien además es la novia de su primo. Lo que parece una simple traición sentimental se transforma en un oscuro juego de engaños y secretos 🕵️♀️. La misteriosa mujer le ofrece una enorme suma de dinero 💰 a cambio de infiltrarse y revelar la verdad: la familia de su novio esconde una red de estafadores y traficantes de personas ⚖️.
Entre la verdad y la traición, Marcela deberá decidir si arriesgar su vida 🔥 para desenmascarar a quienes ama… o callar y ser cómplice de su propio engaño.
Porque algunas flores, como la de Jamaica 🌹, esconden un sabor agrio bajo su dulzura.
NovelToon tiene autorización de Ezequiel Antonio Mosquera Sánchez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 12: El Encuentro con el Señor Álvarez:
Luego de que Carlos y Rafael se hayan ido de mi apartamento, me dispuse a revisar lo que había dentro del sobre que mi primo me entregó personalmente. Dentro del sobre, me encontré con la sorpresa de que había 150 dólares en efectivo, además del efectivo, me encontré con una nota escrita a mano de Brandy que dice lo siguiente:
“Gracias por haber aceptado ayudarme con esta misión importante Marcela, sé que aún tienes dudas sobre quien soy yo o qué relación tuvimos las 2 en el pasado. Pero quiero que sepas que si te doy el dinero, no es solo para que lo gastes a tu antojo, sino también para que lo uses ya sea para los estudios o para hacer tus trámites, te quiero mucho, hermana. Brandy”
“¿Hermana?”, me desplomé en el suelo por lo que acabo de leer. ¿Cómo que soy la hermana de Brandy? Y si Brandy es mi hermana, entonces… ¿Carlos no es mi primo y todo es una “farsa”?
Solo había una forma de averiguarlo, tenía que ir al hospital y confrontar al Señor Álvarez.
Ese día a las 7am:
Estaba arreglada, con mi mejor traje, recién desayunada y en el transporte público, antes de hacer todo le mandé un mensaje a Brandy para que ella me pudiera explicar con más detalle sobre mi verdadero origen, mi verdadero legado. Pero solo la confirmación de que le llegó el mensaje a su contacto en WhatsApp fue solo de una flecha, en lugar de 2, posiblemente estaba durmiendo o sin señal, cualquier cosa podía pasar en cualquier momento.
Al llegar al hospital, la recepción me detiene y me hace la pregunta más recurrente en cualquier centro de salud: “¿A quién planea visitar en estas instalaciones señorita?”
Respondí que el abuelo de mi “amigo”, solo para evadir las preguntas.
La recepcionista, intrigada por mi respuesta, pero al mismo tiempo frustrada por no haberle dado la respuesta que ella quería me responde con desdén: “”Mire, no tengo todo el tiempo del mundo para tratar con jovencitas como tú, así que le hago la siguiente pregunta: “¿A qué se debe exactamente tu visita?”
No sabía que responder, hasta que escucho una voz extrañamente familiar, que le dice a la recepcionista: “¡Deja de acosar a los visitantes vieja bruja!”
“¡¿Cómo se atreve a llamarme vieja bruja pedazo de mi…?!”, dijo tratando de decirle a la misma enfermera que me atendió a mí y a Rafael cuando la primera vez que fui al hospital de Caracas, en eso la enfermera le responde a la recepcionista diciéndole con una rabia contenida: “¡Mire señora, ¿La de usar las normas de cortesía con los visitantes se la sabe?!”
La recepcionista se quedó callada por la acusación de la enfermera, a lo que la enfermera corona su argumento como la cereza en un pastel: “Hágame el favor; y si la vuelvo a ver preguntándole a los visitantes datos personales sin relevancia profesional, la terminaré denunciando por acoso laboral a RR.HH, ¿Quedó claro?”
La recepcionista no tuvo más remedio que dejarme entrar a visitar al Señor Álvarez.
Al dirigirme cerca del cuarto 403, me volteo para agradecer a la enfermera por defenderme, cuando doy la vuelta, no estaba.
Tomé aire, toqué la puerta, y me recibieron los guardaespaldas tomados de la mano, en eso se disculpan y me dejan entrar al cuarto en dónde se está quedando el Señor Álvarez.
Al entrar, aquella figura demacrada por los años, se siente feliz por mi llegada y me dice de manera intrigante: “Creo que necesitas una explicación del porqué te cité aquí sola sin la compañía de mi nieto.”
Continuará.