¡Advertencia! Está novela es poli amor. Si no desea leer este contenido detengase y no insulte por favor. Ya está advertido.
El héroe y el villano comparten un único amor dulce y posesivo hacia la extra de una historia.
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Capitulo 16
La llegada de Elinor cambia el ambiente del salón.
Los aplausos por el anuncio del rey todavía resuenan cuando ella avanza con paso firme por el centro del lugar; los nobles se apartan ligeramente para dejarle espacio, algunos murmuran entre ellos reconociendo su nombre.
Bonnie la observa desde su lugar. Calister y Bastian también.
Elinor se detiene frente al trono y hace una reverencia adecuada, sin exagerar pero lo suficientemente respetuosa para la ocasión.
El rey la reconoce con una sonrisa tranquila.
—Lady Elinor —dice con voz clara.
Elinor levanta la cabeza con calma.
—Majestad, agradezco su bienvenida. Mi familia ha estado ocupada recuperando nuestras tierras durante la guerra.
El rey asiente.
—He escuchado los informes. Su familia ayudó a asegurar los comercios importantes cuando el ejército estaba en el frente.
—Solo hicimos lo necesario para proteger nuestras propiedades y apoyar al reino.
—Y el reino lo reconoce —responde el rey—. Es un gusto verla nuevamente en la capital.
Elinor inclina la cabeza.
—El gusto es mío, majestad.
Luego gira ligeramente hacia la sala.
Su mirada encuentra a los gemelos. Durante un momento sus ojos se quedan en ellos con una expresión difícil de ignorar.
Bonnie lo nota.
Elinor da unos pasos más.
—Majestad —dice con tono educado—. ¿Sería apropiado pedir un baile con el príncipe heredero para celebrar su regreso?
El salón queda en silencio por un instante.
Varias miradas se dirigen a Bastian. Él se queda quieto. No parece interesado. Bonnie observa su expresión y reconoce esa rigidez en sus hombros. Bastian no quiere hacerlo. El rey lo mira con calma. No necesita decir mucho.
—Bastian —dice simplemente.
El tono es suficiente.
Bastian inclina la cabeza con respeto.
—Como desee, padre.
Camina hacia el centro del salón donde Elinor ya lo espera.
Bonnie siente una ligera incomodidad en el pecho. Calister lo nota.
—No pongas esa cara —dice en voz baja mientras se acerca a ella—. Esto es solo política.
Bonnie lo mira.
—Lo sé.
Calister extiende la mano.
—Si vamos a quedarnos mirando, al menos hagámoslo bailando. Bonnie levanta una ceja.
—¿Eso es una invitación?
—Claro que sí.
Ella acepta.
—Está bien.
Los músicos comienzan otra melodía y varias parejas se unen al baile.
Calister toma la mano de Bonnie y la guía hacia el centro del salón con naturalidad; su forma de moverse es segura, no duda en los pasos y mantiene una sonrisa ligera mientras comienza el ritmo.
Bonnie lo sigue sin dificultad.
—No sabía que bailabas tan bien —dice ella.
Calister se encoge de hombros.
—La torre de magia no enseña esto, pero la corte sí.
Bonnie lo observa con curiosidad.
—Ahora entiendo por qué tantas nobles quieren hablar contigo.
Calister se ríe suavemente.
—¿Estás celosa?
Bonnie responde tranquila.
—Solo soy observadora.
Calister se inclina un poco más cerca mientras giran.
—Entonces observa eso.
Su mirada se dirige hacia Elinor.
Elinor parece mucho más cómoda bailando con Bastian; se acerca más de lo necesario, habla con una sonrisa segura mientras sus manos se apoyan en los hombros de Bastian con demasiada confianza.
Bonnie frunce ligeramente el ceño.
—¿Ves algo interesante?— Preguntó Calister.
Bonnie responde sin rodeos.
—Ella se copió de mi estilo.
Calister parpadea.
—¿Qué?
Bonnie señala discretamente el cabello corto de Elinor.
—Antes no lo llevaba así.
Calister observa con más atención. Luego se ríe.
—Ahora que lo dices… tienes razón. Tal vez quiere parecerse a alguien que los príncipes quieren mucho.
Mientras tanto, en el otro lado del salón, Bastian mantiene la danza con la precisión de alguien acostumbrado a los protocolos de la corte.
Elinor parece disfrutarlo mucho más.
—Han pasado años desde la última vez que bailamos —dice ella con voz suave.
Bastian responde con calma.
—Muchos años.
Elinor se acerca un poco más.
—La guerra cambió muchas cosas. Pero otras siguen iguales.
Bastian no responde.
Elinor inclina la cabeza observándolo.
—Sigues siendo igual de lindo.
Bastian dirige su mirada hacia otro punto del salón.
Elinor nota ese gesto.
—¿Estás incómodo?
—Deberia decir que no. Pero lo estoy y bastante.
—Podrías fingir que te interesó por lo menos.
Bastian suspira levemente.
—No gracias. Una copia barata de Bonnie ni siquiera merece eso.
Ella sonríe.
—No lo tomaré como insulto. Ya no quiero que peleamos por alguien como ella. Nos conocemos desde hace mucho. Podemos volver a empezar.
Bastian no responde.
Su mirada se dirige otra vez hacia el lugar donde Calister y Bonnie están bailando. Elinor sigue su mirada. Su expresión cambia ligeramente.
Mientras tanto Bonnie observa la escena.
—Bastian está incómodo —dice con voz baja.
Calister también lo nota.
—Sí.
Bonnie respira hondo.
—Voy a cambiar de pareja.
Calister la mira con sorpresa.
—¿Qué?
—Voy a ayudarlo.
Calister piensa un segundo. Luego sonríe.
—Buena idea.
Bonnie levanta una ceja.
—¿No te molesta?
—Puedo encargarme de Elinor.
—¿Seguro?
Calister responde con una sonrisa confiada.
—Completamente.
La siguiente vuelta de la danza permite el cambio.
Bonnie se acerca a Bastian justo cuando las parejas giran en el ritmo de la música.
—¿Me permites este baile?
Bastian parpadea sorprendido.
—Bonnie… —pero entiende la situación—. Claro.
El cambio ocurre con naturalidad. Calister toma la mano de Elinor. Ella se detiene un segundo al darse cuenta. Su sonrisa desaparece un poco.
—Príncipe Calister.
Calister inclina la cabeza con cortesía.
—Señorita Elinor.
Ella mira hacia donde Bastian ahora baila con Bonnie.
—Qué cambio tan repentino.
Calister sonríe con calma.
—Las sorpresas hacen las fiestas más interesantes.
Elinor lo observa con cierta molestia.
—Esperaba otro compañero mejor.
—Lo imaginé.
La música continúa. Elinor suspira.
—¿No me extrañaste?
Calister levanta una ceja.
—No. ¿Debería?
Ella se ríe suavemente.
—Eres directo.
—Siempre lo he sido.
Elinor gira durante la danza.
—Yo sí extrañé algunas cosas.
—¿Ah sí?
—Sí—mira hacia Bastian—. A él.
Calister sigue su mirada.
—Deberías mirar mejor.
Elinor observa. Bastian y Bonnie están bailando con naturalidad, conversando con tranquilidad. Bastian parece mucho más relajado.
Elinor frunce ligeramente el ceño. Calister habla con tono calmado.
—No creo que tu presencia sea necesaria para su felicidad.
Elinor lo mira con frialdad.
—Eso aún no lo decides tú.
—Tal vez no.
La música termina. Las parejas se separan. Elinor mantiene la sonrisa, pero su expresión es distinta. No está satisfecha.
La celebración continúa durante horas. Pero esa noche deja claro algo, que Elinor no regresó solo para saludar.
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Al día siguiente el castillo vuelve a la rutina. Bonnie está revisando documentos cuando recibe un mensaje.
El rey quiere verla. Cuando llega a la oficina, el rey está revisando varios pergaminos.
—Bonnie —dice con calma—. A partir de hoy trabajarás con una nueva asistente.
Bonnie se sorprende un poco.
—¿Una asistente?
—Sí.
La puerta se abre.
Elinor entra. Su expresión es amable.
—Espero no ser una molestia.
Bonnie se queda en silencio un segundo.
El rey continúa hablando.
—Su familia ha recuperado gran parte de sus responsabilidades en el reino. Pensé que trabajar juntas sería útil.
Bonnie inclina la cabeza.
—Entiendo, majestad.
Elinor sonríe.
—Será un placer trabajar contigo.
Al principio todo parece normal.
Elinor actúa educada, ayuda con algunos documentos, pregunta sobre el funcionamiento del castillo.
Pero los pequeños problemas comienzan pronto.
Papeles que desaparecen. Errores en informes que Bonnie no escribió.
Mensajes que nunca llegan a su destino. Siempre ocurre cuando nadie está mirando.
Bonnie lo entiende. Sabe quién lo hace. Pero no tiene pruebas.
Un día encuentra un documento importante arruinado por tinta derramada.
Elinor se acerca con expresión preocupada.
—Qué mala suerte.
Bonnie la observa.
—Sí.
—Espero que no te metas en problemas.
—Lo dudo. El rey conoce mi trabajo. Sabrá que no soy yo.
—Supongo.
Esa noche Bonnie está sola en la oficina cuando escucha un golpe suave en la ventana.
La abre. Calister entra con facilidad.
—Buenas noches.
Bonnie suspira.
—¿Sabes que no deberías hacer eso?
—Sí.
Bastian aparece detrás de él.
—Pero lo hicimos igual.
Bonnie los mira.
—Los dos están locos.
Calister sonríe.
—Solo vinimos a verte.
Bastian se acerca un poco.
—Escuchamos que ahora trabajas con Elinor. No queríamos que los sirvientes le informe que estamos aquí. Ahora se ha vuelto amigo de todos aquí.
Bonnie cruza los brazos.
—Sí.
Calister frunce el ceño.
—No me gusta eso.
—No, porque sabemos que ella es doble cara.
Bastian observa su rostro.
—¿Te está molestando?
Bonnie suspira.
—De formas pequeñas.
Calister aprieta los puños.
—Puedo hablar con ella. De la manera amable.
Bonnie niega.
—No.
Bastian entiende.
—Sin pruebas no podemos acusarla— Bastian coloca una mano sobre su hombro con cuidado—. Pero no estás sola.
Calister se inclina un poco más cerca y le toma la mano.
—Nunca lo estarás.
Bonnie los observa a los dos. Y aunque la situación con Elinor apenas comienza, sabe algo con claridad. Los tres siguen del mismo lado.
Y en ese momento, los pensamientos de Bonnie se volvieron intensos al imaginarse a los dos en una situación un poco... Fuera de lugar.
Ella se sacudió la cabeza con fuerza y le pidió a los dos que la dejen sola. Calister quería insistir quedarse, pero Bastian prefirió hacer caso a Bonnie.
Ambos salieron y Bonnie seguía con el corazón latiendo a mil. Porque de su mente no se sacaba esta imagen:
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Muchas gracias por leer no olviden dejar su me gusta y su comentario ❤️.
Es que debieron de buscarla mucho ante de que todo se volviera una locura 🤭🤭🤭🤭😭😭
Siempre de los digo a mis hijos 🤣🤣🤣