Saena es una madre soltera de 30 años que, en medio del caos, logró salir adelante y convertirse en una médica renombrada, especializada en hematología.
Aunque nunca contó con el apoyo de su familia —nadie la ayudó cuando más lo necesitaba—, Saena siguió luchando por sus sueños, gracias a la ayuda de una desconocida que la apoyó incondicionalmente.
Enrico Villar, de 32 años, es un CEO autoritario y justo, soltero y muy codiciado. Le gusta las fiestas, pero su familia insiste en que encuentre el amor y abandone la vida de soltero.
¿Cómo se cruzarán sus caminos?
¿Nos embarcamos en esta historia?
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Capítulo 12
¿Conoces esos días que parece que el mundo se va a derrumbar frente a ti?
Esa fue la sensación que tuvo Saena, fueron años lejos de sus padres, los mismos que la abandonaron y dijeron palabras que le dolieron en el alma.
La reacción no podía ser diferente, actuó de forma indiferente y se mantuvo erguida sin esbozar ninguna reacción frente a ellos, aunque por dentro fue una sorpresa, no imaginaba que sería de esa forma el reencuentro de ellos, pensó que sería diferente.
Ella se recompone y vuelve con una bella sonrisa, Saena llama a Ester y le dice que el próximo paciente puede entrar, ella cierra la ficha anterior y toma la de la paciente que entrará ahora, la puerta se abre y en ella pasa la paciente que inició el tratamiento y al lado un hombre, al cual Saena recuerda inmediatamente, ambos se miran y parece que todo alrededor no existe, Eva mira y sonríe al ver cómo quedó su hermano, ella carraspea.
Eva: Buenos días Doctora.
Saena: ¡Buenos días!
Veo que está más sonriente.
Eva: Sí.
Saena: ¿Vamos a ver los resultados de los nuevos exámenes?
Eva: Claro, aquí están.
Saena mira cuidadosamente y hace algunas anotaciones.
Saena: Voy a aumentar la dosis de su medicación.
Aún es temprano, pero vi que su organismo está respondiendo lentamente, y con una dosificación mayor creo que los próximos resultados serán mejores.
¿Alguna duda?
Eva: Sí, ¿por qué aumentar la dosis?
Saena: ¿Las células en su organismo se manifestaron rápido? ¿La medicación hizo efecto? Sí, pero no el resultado que yo quería.
Por eso el aumento de la dosis, y vamos a ver cómo su organismo va a responder, está demasiado temprano para iniciar con otro medicamento sin intentar este.
El segundo paso sería los inmunosupresores: si la persona no responde a los corticoides o no los tolera, se pueden usar otros medicamentos para suprimir el sistema inmune, como rituximab, micofenolato, azatioprina o ciclofosfamida.
Que no es su caso el corticoide, está teniendo efecto y no hubo manifestación de nuevas células, pero la tendencia es destruirlas.
¿Cierto?
Eva: Mis cabellos, están cayendo mucho.
Saena: Es normal, puede llevar a la caída y al debilitamiento de los cabellos, pues la falta de oxígeno en los folículos capilares puede interrumpir el ciclo de crecimiento de los hilos.
El tratamiento para la caída de cabello causada por la anemia es el tratamiento de la propia enfermedad.
Te aconsejo que lo cortes, hazte un corte que te haga sentir bien.
Eva: Sí, gracias Doctora Jones.
Disculpe, este es mi hermano Enrico.
Saena: Placer, me alegro que haya venido acompañada.
En este proceso el apoyo de la familia es muy importante.
Enrico: Digo lo mismo.
Estaré siempre con ella.
Saena: Eso es bueno.
Te veo en dos meses.
Si necesita ayuda, o aclarar cualquier duda me llama, caso no se sienta bien durante este periodo marque una consulta de emergencia conmigo, que yo puedo ir hasta su casa.
¿Quedó alguna duda?
Eva: No.
Saena: No olvide de alimentarse bien, beba mucha agua y haga uso de sus vitaminas.
Señor Enrico ayúdela, cuanto más gente la ayude ella no se sentirá sola.
Enrico: Puede dejarlo conmigo.
Placer en conocerla.
Confío en su trabajo Doctora Jones.
Saena: Gracias.
Ella sonríe, Enrico la mira y queda hipnotizado, Saena disimula y desvía la mirada.
Eva: Gracias por todo.
Principalmente por aclarar mis dudas.
Ellos se despiden y salen, Saena suelta el aire que estaba reteniendo.
En la salida del consultorio:
Helóa: ¿Cómo fue la consulta?
Eva: Fue bien.
Helóa: Yo dije que mi madre es la mejor.
Señor Enrico yo no olvidé de hacer la visita, solo que mi madre y mi bisa están ocupadas demasiado.
Enrico: Puedo buscarte si tu madre lo permite.
Helóa: Vamos a preguntar.
La niña toma la mano del hombre, y lo lleva hasta la sala de la madre, Eva sonríe y los acompaña, Sávio sacude la cabeza y va junto con ellos, Helóa golpea la puerta, Saena autoriza la entrada pues ella pensaba que ya era la otra paciente.
Saena: ¿Helóa?
¿Señor Enrico?
Helóa: Mamá, el señor Enrico quiere pedir tu autorización para llevarme a su empresa.
Saena: ¿Cómo?
Enrico: Claro, si no le importa.
Ella dijo que quiere conocer mi empresa, y yo no veo ningún problema.
Saena: Yo no creo que sea correcto.
Helóa: Por favor mamá.
La señora puede tomar su número.
Así sabrá dónde estamos.
Saena: Voy a pensar sobre eso.
Helóa: Pucha mamá.
La niña se pone triste, Saena siente pena.
Saena: Voy a marcar un día.
Pero quiero estar junto.
¿Puede ser así?
Helóa: Gracias mamá.
Enrico: Todo bien.
Voy a aguardar.
Aquí está mi número.
En el lado de afuera.
Eva: Parece que a mi hermano le gustó la Doctora Jones.
Sávio: Percibí.
Y Helóa está actuando como cupido.
Eva: No sería una mala idea.
Enrico sufrió mucho.
Sávio: Saena también.
Eva: ¿Vamos a unir a estos dos?
Sávio: Desde que yo me quede cerca de ti.
Él pone la mano en la boca, Eva se sonroja y ambos disimulan, Helóa sale sonriendo de la sala al lado de Enrico.
Sávio: ¿Y entonces?
Helóa: Ella dejó.
Va a marcar un día.
Enrico: Voy a esperar ansioso.
Te veo en breve Helóa.
Helóa: Yo iré a aguardar también ansiosa.
Eva: ¿Vamos?
Enrico: Vamos, necesitas descansar.
Chau, fue un placer reverla pequeña prodigio.
Sávio: Chau Eva, fue bueno conocerte.
Ellos se despiden y salen.
Saena se queda en la sala asimilando todo, la mirada de aquel hombre mirándola intensamente parecía que quería ver su alma, ella sacude la cabeza.
Saena: ¿Cómo puede una cosa de esas?
¿Por qué él me llamó la atención?
¿Será que es carencia?
Desde Marcos que yo nunca más quise abrirme.
Necesito hablar con alguien, la abuela Noêmia es sabia ella me va a ayudar.
Saena llama a Sávio y dice que aún tiene una paciente, y le dice que vaya al aeropuerto a buscar a Luana.
Helóa abre una sonrisa al ver a Miranda, ella estaba acompañada de la madre ellas se saludan.