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EL DESCONOCIDO EN MI ALMOHADA

EL DESCONOCIDO EN MI ALMOHADA

Status: Terminada
Genre:Fantasía épica / Mundo de fantasía / Viaje a un mundo de fantasía / Completas
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

El Desconocido de mi Almohada es una historia de amor, misterio y autodescubrimiento que te hará cuestionar los límites entre la realidad y la fantasía.

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capitulo 23

El jet privado de Kkum Group cortaba las nubes sobre el Mar del Japón con una suavidad insultante. Dentro, el silencio solo era interrumpido por el suave zumbido de las turbinas y el tecleo rítmico de Min-ho en su terminal holográfica. Me quedé mirándolo a través de mi copa de vino: su perfil era el mismo, pero la mandíbula ya no estaba apretada por el miedo, sino por la determinación.

—Berlín fue el prólogo, Valeria —dijo sin levantar la vista—. Seúl es el examen final.

—Park no se quedará de brazos cruzados, Min-ho. Sabe que hemos vuelto. Sabe que Madame Kang ha retirado su "neutralidad" y que ahora somos socios mayoritarios de facto en la red de inversores.

Min-ho cerró la pantalla y se giró hacia mí. Se levantó y se sentó a mi lado, tomándome la mano. Sus dedos, antes fríos por la soledad de catorce meses, ahora quemaban.

—Park cometió un error fatal: pensó que tu sacrificio te borraría de mi memoria. No entendió que tu ausencia fue el motor que perfeccionó el algoritmo. Mañana, en la gala del décimo aniversario de Han-Guk, no solo presentaremos la expansión global. Presentaremos la auditoría forense que vincula sus cuentas con el sabotaje de Busan y la extorsión que te obligó a irte.

—¿Estás seguro de que Madame Kang tiene las pruebas? —pregunté, sintiendo un nudo en el estómago.

—Madame Kang no guarda secretos, Valeria. Guarda munición. Y nos la ha entregado toda.

Aterrizamos en Incheon al atardecer. El aeropuerto, que una vez fue el escenario de mi huida desesperada y de mi sacrificio silencioso, ahora nos recibía con una comitiva de seguridad privada. Al bajar por la escalerilla, el aire de Seúl me golpeó con su mezcla característica de ozono, asfalto y futuro.

—Bienvenida a casa —susurró Min-ho al oído mientras un coche negro de cristales tintados se detenía frente a nosotros.

No fuimos a un hotel. Fuimos directos al nuevo cuartel general de Kkum en Gangnam. Un edificio de cristal inteligente que parecía respirar. Al entrar en el vestíbulo, los empleados se detuvieron. Vieron al Director Kang, pero también me vieron a mí. Los susurros corrieron como la pólvora: "La española ha vuelto", "Es ella, la de la leyenda".

Subimos al ático. Allí, esperándonos con su sempiterna taza de té y una sonrisa que cortaba como un diamante, estaba Madame Kang.

—Habéis tardado mucho en Berlín —dijo, evaluándome con la mirada—. Te ves diferente, Valeria. Menos miedo, más acero. Me gusta.

—Gracias por cumplir su palabra, Madame —respondí con una reverencia—. Por protegerlo mientras yo no estaba.

—No lo hice por él, lo hice por el negocio —mintió ella, aunque sus ojos brillaron—. Park está desesperado. Ha intentado bloquear vuestra entrada al país alegando irregularidades en tu visado de hace un año, pero yo ya me he encargado de que el Ministerio de Justicia limpie tu expediente. Eres, oficialmente, una heroína de la inversión extranjera injustamente tratada.

Esa noche, Min-ho y yo nos quedamos en la terraza del edificio, mirando las luces de Seúl.

—Mañana se acaba el juego de sombras —dijo él, abrazándome por la espalda—. Mañana, el mundo sabrá que el "Hielo de los Antepasados" no puede congelar la verdad.

La Gala de Han-Guk.

El hotel Shilla brillaba bajo miles de luces LED. Los hombres más poderosos de Corea, los herederos de los chaebols y los ministros caminaban por la alfombra roja con una arrogancia coreografiada. Entre ellos, el Vicepresidente Park y Cho Se-bin actuaban como los anfitriones perfectos. Se-bin lucía un vestido de seda esmeralda, moviéndose como si el edificio entero fuera su jardín privado.

Entramos sin anuncio previo.

El silencio se expandió desde la puerta como una onda de choque. Min-ho vestía un esmoquin negro impecable. Yo llevaba un vestido de terciopelo rojo profundo, el color de la pasión y de la advertencia. Caminamos por el centro del salón, ignorando los flashes de los fotógrafos.

Park palideció al vernos. Sus ojos buscaron a sus guardias, pero Madame Kang ya estaba allí, flanqueada por dos de los inversores más importantes del país, bloqueándole el paso.

—Vicepresidente —dijo Min-ho, su voz resonando en el salón con una autoridad que hizo que incluso los camareros se detuvieran—. Creo que tiene algo que nos pertenece.

—Kang Min-ho... esto es una fiesta privada —siseó Park, intentando mantener la compostura—. No tienes derecho a estar aquí.

—Tengo el 15% de las acciones de esta empresa que recuperé ayer mediante una opa hostil ejecutada desde Berlín —respondió Min-ho con una sonrisa gélida—. Y tengo a la mujer que intentaste destruir sentada a mi lado en la junta directiva a partir de mañana.

Se-bin se acercó a mí, sus ojos inyectados en una rabia aristocrática.

—¿Crees que por volver con él has ganado, Valeria? Sigues siendo una extraña. Este mundo te escupirá otra vez.

—Este mundo ya no es tuyo, Se-bin —respondí, manteniéndole la mirada—. Es de los que se atreven a sentir. Tú solo eres el reflejo de un cristal roto.

Min-ho subió al escenario principal, desplazando al maestro de ceremonias. La pantalla gigante detrás de él, que mostraba logos de Han-Guk, de repente parpadeó y cambió. Apareció el logo de Kkum.

—Señoras y señores —empezó Min-ho—. Durante años, esta industria se ha basado en el control y la jerarquía. Hoy, les presento la prueba de que el sistema está podrido desde su base.

En la pantalla empezaron a aparecer documentos filtrados. Grabaciones de audio donde se oía la voz de Park ordenando el sabotaje de los servidores. Correos electrónicos donde se detallaba la extorsión económica contra una consultora extranjera para manipular el mercado.

El salón estalló en un caos de murmullos y exclamaciones. Los periodistas presentes empezaron a transmitir en vivo. Era el fin de una era.

—La tecnología de Kkum —continuó Min-ho, mirándome directamente— nació de la verdad. De una mujer que prefirió perderlo todo para salvar lo que amaba. Hoy, Han-Guk no celebra un aniversario. Celebra su absorción por parte de una visión que no le tiene miedo a la vulnerabilidad.

Park intentó salir de la sala, pero dos agentes de la fiscalía, que habían estado esperando en las sombras bajo las órdenes de los contactos de Madame Kang, lo interceptaron. Se-bin se quedó sola en mitad de la pista, viendo cómo su imperio de seda se deshilachaba en segundos.

Salimos del hotel antes de que terminara el escándalo. No necesitábamos ver el final. El trabajo estaba hecho.

Caminamos por las calles de Seúl, rodeados por el ruido de la ciudad que nunca duerme. Nos detuvimos frente a un pequeño puesto de comida callejera, uno de esos donde el vapor del odeng envuelve a la gente normal.

—Lo hemos conseguido —dije, sintiendo que un peso de mil toneladas se levantaba de mis hombros—. El nombre está limpio. Park ha caído.

—No —dijo Min-ho, tomándome de la cara—. Nosotros hemos empezado. Kkum ya no es solo una empresa, Valeria. Es nuestra vida.

Se acercó y me besó, un beso que no sabía a oficina, ni a aeropuertos, ni a traiciones. Sabía a hogar. En medio de la metrópolis más tecnológica del mundo, éramos simplemente dos personas que habían sobrevivido al cristal.

—¿Recuerdas el sueño? —pregunté—. ¿La playa de arena negra?

—Ya no sueño con ella —respondió él, sonriendo—. Ahora, cuando cierro los ojos, solo veo el mañana. Y tú estás en él.

 Valeria y Min-ho caminan hacia el horizonte de neón de Seúl. Ya no eran el "desconocido" y la "consultora". Eran los arquitectos de un nuevo mundo donde las emociones ya no se ocultaban bajo el hielo, sino que se usaban para iluminar el camino.

La victoria era absoluta, pero lo más importante era que, por primera vez en sus vidas, no tenían que mirar atrás para ver si las sombras los perseguían. Las sombras habían sido derrotadas por la luz de su propia verdad.

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The Wolf 🥀🐺🍃
una historia que se parece a mi vida mi ....me pasó lo mismo con mi ahora esposo y dejé de soñarlo cuando xfin lo conocí y extrañaba a el chico de mi sueños 😭😭....veamos k pasa .
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