Yarissa era una de las chicas más populares de su colegio.
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Volviendo a las andadas
Los días pasaron, sus adicciones eran más fuertes incluso le robaba dinero, joyas a su mamá.
Yo no decía nada pues ellos lo habían criado así.
Siempre me puse en la mente que cuando mi hijo saliera a estudiar fuera de la universidad yo saldría de ese maldito infierno, pero cuanto faltaba para eso?
Porqué no tuve el coraje y el valor de hacerlo antes, es algo que me pregunto todavía.
El tiempo pasó, yo de la empresa a casa de mis abuelos y nana, ellos cuidaban de mi hijo lo recogía íbamos a casa, cenábamos, hacía sus tareas y a dormir para el día siguiente, en momentos me daba mis escapadas como siempre donde mi vecina, la única que sabía lo que pasaba.
El moustro despertó un día, se hizo de una nueva mujer y la embarazó. Una noche trató de deshacerse de mí, me agarro del cuello y me estaba ahorcando estaba completamente fuera de sí, yo vi mí vida pasar en un segundo y con el último aliento de vida alcance a darle una patada a mí hijo, éste despertó y empezó a llorar y gritar, soltando su agarré cuando pude respirar bien, tomé una botella que tenía a mi alcance y de la estrelle en la cabeza.
Al día siguiente agarré unas pocas cosas mías y de mi hijo con la intención de irme de esa casa, cuando Larissa se dio cuenta le dio un infarto donde nuevamente la culpable fui yo. Sus ojos no han visto otros que los míos en todas sus enfermedades, en sus operaciones y así lo hice de nuevo. Que estúpida que no aprendí la lección.
Tuvimos un problema serio y digo tuvimos yo sin deberla ni temerla, pero ahí estaba la tonta ayudándolos.
No me da pena decirlo empecé a tomar tequila primero todos los fines de semana, luego todos los días. 3 botellas me las tomaba en una noche lo mismo pasó con el cigarrillo. De lo único que tenía que preocuparme era que mi hijo no me viera, y hasta la fecha jamás se enteró.
Después de mi refugio en el alcohol y en el cigarro los problemas eran cada vez más grandes, yo le decía que se llevará a vivir a la mujer que tenía embarazada a la casa y que yo me iba a ir con mi hijo, el muy cínico y descarado me decía que la esposa legal era yo y que la mujer de la calle es eso, mujer de la calle.
Mi salud se vio afectada fui a parar al psiquiatra y con éste me puso a dormir por 4 meses hasta que mi sistema nervioso se relajará llegué a tomar 14 pastillas diferentes y en tratamiento estrictamente vigilado.
Cuando los 4 meses pasaron de la empresa no quedó nada, me dio lastima y pesar por los trabajadores fieles que teníamos, pero estaba peor yo. Un día me contacte con mi mejor amigo Daniel por medio de correo, a él le conté mis problemas y el infierno que estaba viviendo.