NovelToon NovelToon
El Honor De La Villana

El Honor De La Villana

Status: En proceso
Genre:Villana / Poli amor / Brujas
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Callenta001

En el poderoso reino de Valdoria, la belleza es poder… y el amor, una condena.

Lady Anya Naville, segunda hija de un influyente archiduque, ha sido admirada toda su vida como el diamante del reino. Prometida desde la infancia al príncipe heredero, Maxime Iker Lindberg, Anya creció creyendo que su destino era convertirse en reina… y esposa del único hombre que había amado.

Pero todo se derrumba cuando una noble extranjera cautiva el corazón del príncipe.

Consumida por los celos y la humillación, Anya comete un acto imperdonable usando la magia prohibida que corre por su sangre. Su crimen la convierte en la villana del reino y la lleva a enfrentar la ejecución pública.

Sin aliados. Sin amor. Sin esperanza.

Hasta que, en su última hora de vida, lanza un hechizo imposible.

Anya despierta años en el pasado, atrapada nuevamente en su cuerpo de cinco años, pero conservando todos los recuerdos de su trágico futuro.

Esta vez no cometerá los mismos errores.

NovelToon tiene autorización de Callenta001 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13 | El primer movimiento

«No vine al palacio para disfrutar.»

Ese pensamiento fue lo primero que se instaló en mi mente mientras las sirvientas terminaban de ajustar los últimos detalles de mi vestido. Sus manos eran precisas, rápidas, entrenadas para no cometer errores, pero aun así podía sentir cada roce como si intentaran acomodar algo más que tela. Como si quisieran moldear una imagen.

Me observé en el espejo sin moverme.

La tela caía con elegancia, sin excesos, en un equilibrio exacto entre sobriedad y presencia. El color, verde oscuro, elegido con cuidado, no competía con nadie, pero tampoco pasaba desapercibido. Nada en mí debía parecer accidental.

En este lugar, nada lo era.

—Está lista —dijo una de las sirvientas, dando un paso atrás.

Asentí apenas.

Cuando salí al pasillo, el murmullo lejano del salón ya era audible. Música, conversaciones, risas contenidas. Todo perfectamente orquestado. Todo superficial.

Pero debajo de eso… siempre había algo más.

Avancé sin apurarme. Cada paso medido, cada respiración controlada. No por nervios, sino por costumbre. La semana dorada no era una celebración, era un tablero y todos estábamos jugando.

Las puertas del salón se abrieron, y el cambio fue inmediato. La luz cálida iluminando todo, la música en vivo animando el ambiente.

El movimiento constante de vestidos y trajes que giraban al ritmo de una coreografía que todos parecían conocer sin necesidad de pensarla.

El baile había comenzado.

Me detuve apenas en la entrada, lo suficiente para observar. Grupos formándose y deshaciéndose. Miradas que se cruzaban con intención. Sonrisas que ocultaban más de lo que mostraban.

Nada nuevo. Y, sin embargo… algo no encajaba del todo.

No lo identifiqué de inmediato, pero estaba ahí. Como una nota fuera de lugar en una melodía demasiado perfecta.

—Pensé que tardarías más.

La voz me sacó de mis pensamientos.

Maxime.

Se acercó con esa seguridad natural que siempre tenía, como si el espacio a su alrededor le perteneciera por derecho propio. Pero cuando lo miré, noté algo diferente.

No era solo curiosidad.

Era… frustración.

—No suelo hacer esperar —respondí con calma.

—Depende de con quién estés hablando —replicó.

Lo observé un segundo más de lo necesario.

—¿Eso te preocupa?

Su expresión cambió apenas. No lo suficiente como para que cualquiera lo notara, pero yo sí.

—Tal vez —dijo finalmente—. Últimamente estás… distinta.

No respondí, porque tenía razón y no podía explicarlo.

Antes de que la conversación avanzara, otra voz se sumó, interrumpiendo con familiar ligereza.

—No la presiones tanto —dijo Ian, apareciendo a su lado—. Quizá solo está aprendiendo a elegir mejor con quién hablar.

Lo miré.

—Eso suena casi como un consejo.

Ian sonrió, pero no respondió de inmediato. Sus ojos me recorrieron con más atención de la habitual, deteniéndose en detalles que antes ignoraba.

—Tal vez lo es —dijo al final.

Eso era nuevo.

Alexei no tardó en unirse, como si hubiera estado observando desde la distancia, esperando el momento exacto.

—No es solo eso —dijo, con su tono tranquilo—. Estás midiendo cada palabra.

Lo miré directamente.

—Siempre lo hago.

—No así.

El silencio que siguió fue breve, pero denso.

Kael apareció a mi lado sin hacer ruido. No anunció su presencia, no interrumpió, pero su cercanía fue inmediata y clara.

—La música empezó hace rato —dijo, mirando a los otros apenas un segundo.

No era una invitación, era una interrupción. No había duda, Kael estaba sacando a la luz su personalidad protectora.

—No todos tenemos prisa —respondió Maxime, sin apartar la vista de mí.

El aire cambió sutilmente, pero lo suficiente. Antes de que pudiera decir algo, sentí algo más. Frío, no en el ambiente, en la piel.

Fue leve al principio, casi imperceptible, como una corriente que no debería estar ahí. Parpadeé, intentando ubicarlo, pero desapareció tan rápido como había llegado.

Fruncí apenas el ceño.

—¿Pasa algo? —preguntó Alexei.

Negué con la cabeza.

—No, nada —negué con la cabeza.

Pero no era verdad, porque eso… eso no era normal y lo sabía.

No fui la única que lo sintió o, al menos, eso creí.

Cuando levanté la mirada, la música seguía, la gente continuaba moviéndose, riendo, hablando como si nada hubiera cambiado. Pero entre todos ellos, hubo un instante, en el que alguien más dejó de moverse.

Eiden.

Sus ojos recorrieron el salón con una precisión que no encajaba con el resto del ambiente. No estaba distraído. No estaba incómodo. Estaba buscando y cuando nuestras miradas se cruzaron, lo supe. Lo había sentido.

—Parece que encontraste algo más interesante —dijo Ian a mi lado, siguiendo mi línea de visión.

No respondí, porque ya me estaba moviendo.

—¿A dónde vas? —preguntó Maxime, dando un paso hacia adelante.

—A hablar —dije simplemente.

No esperé respuesta, no la necesitaba.

Cuando me acerqué a los gemelos, ambos ya me estaban observando. Esta vez no hubo sorpresa. Solo atención.

—No esperaba que fueras tú quien se acercara —dijo Evan.

—Depende de lo que uno esté buscando —respondí.

Eiden inclinó apenas la cabeza.

—Eso dijiste antes.

—Y sigue siendo cierto.

Hubo una pausa, corta y calculada.

—Sentiste algo —dijo Eiden finalmente.

No era una pregunta.

Lo miré sin cambiar la expresión.

—¿Y tú no?

Evan exhaló una risa leve, casi inaudible.

—Interesante —repitió, como antes.

Pero esta vez, la palabra tenía otro peso.

—No es el lugar —murmuró Eiden, apenas lo suficiente para que solo nosotros lo escucháramos—. Es algo dentro.

Mi pulso no cambió, pero mi atención sí.

—¿Dentro de qué? —pregunté.

Evan dio un paso más cerca, lo justo para bajar la voz.

—Eso es lo que queremos saber.

Por un instante, el ruido del salón desapareció, no realmente, pero dejó de importar.

Porque eso confirmaba algo, no era solo mi casa, no era solo yo. Y eso… eso lo cambiaba todo.

—Entonces tenemos el mismo problema —dije.

Eiden me observó con más atención ahora.

—No creo que sea el mismo.

—Tal vez no —respondí—. Pero está relacionado.

Hubo un silencio cargado de evaluación y decisión.

Y entonces, por primera vez desde que los había visto entrar… los gemelos Gullvieg intercambiaron una mirada entre ellos. Rápida, pero significativa.

—Deberíamos hablar en otro momento —dijo Evan finalmente.

—Deberíamos —coincidí.

Detrás de mí, podía sentirlo. Las miradas, la tensión de los chicos. Todos observando, todos notando.

Pero no me giré, no todavía. Porque esto… esto era más importante.

Cuando finalmente di un paso atrás, la música volvió a tomar forma a mi alrededor. Las voces regresaron. El movimiento continuó como si nada hubiera pasado.

Pero yo sabía la verdad, algo estaba mal y no estaba escondido. Estaba ahí, entre nosotros. Respirando el mismo aire.

Giré finalmente, encontrándome con las miradas que había dejado atrás.

Estaban diferentes, más tensas, más conscientes.

Bien.

Que lo notaran, que se preguntaran, que dudaran.

Porque mientras ellos intentaban entenderme… yo ya estaba un paso adelante.

Y esta vez, no pensaba detenerme.

1
Quica Romero
Èso dicen todas y a la mera hora, ¡zaz! ahí van de nuevo.😒🫩🤷‍♀️🙎‍♀️
KATHERINE GUILARTE
ame
anais angie paola molina chacon
Me tienes intrigada con tus capítulos!
La que la llama es ella del futuro o quien puede ser!?
anais angie paola molina chacon
Disculpa tenía que volver a repetirse el capítulo pero este es de forma distinta al anterior,tienen similitudes pero también cosas que cambiaron
Dannita
¿Quien es esa persona que la observa? y por que sabe tanto
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play