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COMO AVE EN LIBERTAD - (Novela Corta)

COMO AVE EN LIBERTAD - (Novela Corta)

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Contratadas / Completas
Popularitas:559.5k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Mariana Durán T.

Alessandra Rossi, una joven italiana de veintidós años que tras conocer la verdadera historia de su vida, decide tomarse un tiempo lejos de todo lo que le recuerda su triste existencia y de las personas que la han lastimado; sin imaginar que ese cambio de rumbo, la llevaría a conocer a la persona que le enseñaría lo que es el amor verdadero.

NovelToon tiene autorización de Mariana Durán T. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12. No me conoce en absoluto

Capítulo 12. No me conoce en absoluto

 

 

Desperté muy temprano por la mañana decidida a buscar un nuevo trabajo, no sería exigente, me conformaría con cualquier cosa que me ayudara a pagar las cuentas de fin de mes. Mi abuelo habló por la noche, tuve que decirle lo que me estaba pasando, no podía mentirle, si yo no soportaba las mentiras, tampoco haría uso de ellas. Obviamente intentó ayudarme, pero lo convencí de que me dejara intentarlo por mi cuenta.

 

Lo primero que hice fue revisar la bolsa de trabajo de Vancouver, la mayoría de las empresas solicitaban auxiliares administrativos, técnicos en informática y algunos puestos vacantes en restaurantes y bares. Mandé una solicitud de empleo a dos empresas, esperando a ser llamada durante la siguiente semana. Era viernes, tampoco podía esperar que me hablaran este preciso día.

 

Por la tarde fui al salón de baile de Julia a practicar, estaba ocupada enseñando una nueva coreografía a las chicas, iban a participar en una representación musical, que se llevaría a cabo en el auditorio de la escuela de danza moderna International Dance.

 

Después de practicar Pilates y algunos pasos sencillo de ballet clásico para calentar los músculos, comencé con danza aérea. Todo a mí alrededor parecía detenerse cuando estaba arriba de los aros y la tela. Cuando terminé de practicar, fui al baño para lavarme la cara y las manos y me quedé un momento observando a las chicas practicar.

 

- ¿Alessandra? – Escuché a alguien pronunciar mi nombre.

 

- Sr. Evans, buenas noches. – Dije en cuanto vi de quién se trataba.

 

- Supuse que te encontraría aquí. Te importa si hablamos un poco.

 

- Está bien, aunque no creo que haya mucho de qué hablar Sr. Evans. – Dije con una sonrisa a medias.

 

Nos quedamos afuera del salón de eventos para no interrumpir a Julia y a las chicas, el Sr. Evans estaba apoyado sobre el capirote de su auto mientras yo reposé mi espalda sobre el muro de la puerta de entrada.

 

- Primero debes saber que no tuve nada que ver con lo que pasó ayer. Estaba en mi oficina cuando Thiago me habló con urgencia, sonaba alterado pero nunca me explicó qué estaba pasando. Y segundo, debes saber que no creo nada de lo que Sophie le dijo.

 

- ‘¿Así es que fue ella quien le dijo sobre mí? Leonor tenía razón’, pensé. - Bueno, ya no importa Sr. Evans, ya está hecho.

 

- Alessandra, ¿puedo hacerte una pregunta?  - Asentí con la cabeza. - ¿Por qué estás aquí? ¿Por qué siento que hay algo que no está bien contigo? – No entendía a qué se refería.

 

- ¿A qué se refiere con eso? – Pregunté curiosa.

 

- Hay algo en tu mirada, aunque intentas sonreír, la tristeza en tus ojos es evidente. – Bajé la cabeza avergonzada, no estaba segura de querer hablar con el Sr. Evans sobre mí, pero la verdad es que hasta ahora me parecía un tipo sincero.

 

- Yo… no quiero hablar sobre eso Sr. Evans. Ciertamente las cosas en mi vida no están del todo bien, pero puedo asegurarle que no entré a Leblanc Enterprise Holdings con otras intenciones. Solo necesitaba el trabajo, ni siquiera sabía que mi padre estaba interesado en el mismo proyecto que el Sr. Thiago.

 

- ¿Por qué una chica que lo puede tener todo, necesita un trabajo de auxiliar? – Preguntó incrédulo.

 

- Digamos que es complicado de explicar. Solo intento ser una chica independiente y demostrarme a mí misma de lo que soy capaz.

 

- Eso habla muy bien de ti Alessandra y… por favor, siéntete en confianza para hablarme si necesitas ayuda o cualquier otra cosa. – El Sr. Evans me entregó una tarjeta con su número de teléfono móvil.

 

- Gracias Sr. Evans\, es muy amable de su parte. Yo… debo irme\, que descanse.

 

- Déjame llevarte\, es tarde para que andes sola a esta hora.

 

- Gracias\, pero no es necesario. Vivo a unas cuantas cuadras de aquí. – Me despedí con un movimiento de mi mano y empecé a caminar hacia el departamento.

 

El miércoles Leonor me habló al medio día avisándome que por la tarde saldrían para el crucero que Leblanc Enterprise Holdings ha preparado para su personal. Han pasado algunos días desde que mandé mis solicitudes de trabajo y no he obtenido respuesta, comienzo a desesperarme. No puedo quedarme sentada esperando hasta que decidan llamarme, he dado un último vistazo a la bolsa de trabajo antes de salir del departamento. En la avenida 16th, en el restaurante Arbutus Marces, un restaurante de alta cocina, solicitaban mesera. Después de convencer al gerente de que aprendería rápido y de recibir mi uniforme de trabajo, regresé a mi departamento y dejé escapar un fuerte suspiro de alivio.

 

Es domingo, llevo cuatro días cubriendo el turno de la tarde, el gerente es un tipo amable pero muy estricto en cuanto al trabajo. Leonor envió un mensaje antes de que llegara al restaurante, me avisaba que ya estaban de regreso y que esperaba verme en los siguientes días para platicar.

 

Estoy ayudando a Claudette, una de mis compañeras de trabajo a doblar las servilletas y organizar los cubiertos.

 

- Claudette\, deja que Alessandra continúe con ello y ve a atender la mesa 8. – Dijo el jefe de meseros.

 

Claudette asintió con la cabeza, me sonrió apenada y se puso de pie para ir a atender la mesa que el Sr. Guerra le asignó.

 

- ¿Alessandra? – Escuché que pronunciaron mi nombre.

 

- ¿Rob? - Respondí sorprendida.

 

- Pero qué… ¿qué estás haciendo aquí? – Preguntó al verme con el uniforme de mesera.

 

- Larga historia – me limité a decir. – Digamos que es un intento por salir a flote por mí misma. – Sonreí forzadamente\, intentando hacerle creer que estaba bien.

 

Rob y yo estudiamos Ingeniería Ferroviaria en la Universidad de Birmingham en Reino Unido, siempre fue un chico amable y gentil con todos, era uno de los pocos amigos que sabían sobre mis problemas, siempre intentaba darme ánimos, la verdad es que resultaba reconfortador hablar con él, era un chico que sabía escuchar y dar un consejo cuando lo necesitaba.

 

- Ha pasado un tiempo\, después de que nos graduamos perdimos contacto. – Dijo Rob.

 

- Bueno, después de la universidad, me concentré en el ballet y luego… bueno, hace ocho meses que me mudé a Vancouver.

 

- ¿Has trabajado aquí todo este tiempo? – Me preguntó.

 

- No, estaba trabajando en una empresa, después de salir de ahí envié algunas solicitudes en otras empresas y al no tener respuesta, pues encontré este empleo.

 

- Toma. – Dijo Rob poniendo en mi mano su tarjeta de presentación. – Debo regresar a mi mesa. Ale… aún hay muchas cosas de las que tenemos que hablar\, por favor\, en cuanto estés libre no dudes en marcarme. Yo me haré tiempo para ti linda. – Se acercó para darme un abrazo\, acarició mi cabello y caminó de regreso a la mesa en la que estaba con un grupo de personas.

 

Guardé la tarjeta en mi mandil, podía confiar en Rob y estaba segura de que me ayudaría mucho hablar con él. Eran las diez de la noche, comenzamos a ordenar y limpiar una parte del restaurante que no estaba a la vista de los clientes que aún estaban en el lugar. A las once de la noche tomé un taxi de regreso a mi departamento, solo tomaría una ducha y me iría a la cama, estaba agotada y debía madrugar el lunes, pues me tocaba el turno de la mañana.

 

Los primeros tres días, todo estuvo tranquilo en el restaurante, me iba acoplando al trabajo y a mis compañeros y por las tardes iba al salón de baile a despejar mi mente. Hablé con la Dra. Morin para avisarle que retomaría las terapias hasta mediados de octubre, debía pagar las facturas que estaban vencidas y eso me había dejado en números rojos, no podía pagar la consulta. Creí que todo se ajustaría para octubre, al menos lo intentaría.

 

El miércoles por la noche, después de salir del salón de baile, caminé hasta mi departamento como siempre, no esperaba volver a encontrarme con ese hombre.

 

 

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Thiago Leblanc

 

Después del viaje que la empresa organizó para el personal, me ha tomado un poco más de tiempo estar al día con el trabajo. Diego se negó a acompañarme, era de esperarse, no le agradan los lugares donde hay demasiadas personas a su alrededor; pero desde que regresé a la casa se ha mostrado apático e irritado.

 

Mi madre me pidió que no le hablara sobre lo que había pasado con esa chica, al menos no hasta sentirse segura de que era lo mejor. Insistió en acompañarnos a la terapia con la Dra. Morin, supongo que hablará con ella sobre lo que ha pasado porque después de que Diego terminó su terapia, me ha pedido que la esperemos en el auto en lo que ella platica con la doctora.

 

Esta noche me ha tocado manejar a mí, después de ayudar a mi hijo a subir al asiento trasero y de ponerle su cinturón de seguridad. Me subí al auto a esperar a mi madre, mientras revisaba mi teléfono móvil, escuché la puerta del coche abrirse, pensé que era mi madre, pero cuando giré mi rostro, vi a Diego salir corriendo hacia la calle.

 

Salí de auto de prisa, preocupado de que pudiera sufrir un accidente por correr de forma imprudente hacia la calle. Aunque gritaba su nombre, el parecía no escucharme, aunque en realidad, no parecía importarle. Lo entendí así cuando lo vi abrazar a Alessandra por la cintura.

 

- Diego – grité molesto – No vuelvas a correr de esa forma\, ¿entiendes lo peligroso que puede ser? – Dije jalándolo fuertemente del brazo para alejarlo de ella.

 

Diego comenzó a sollozar, fui demasiado brusco, mi reacción pudo no solo haberlo espantado, temía haberlo lastimado.

 

- Hijo escucha… - Me incliné un poco para estar a su altura y tratar de explicarla la razón por la que había reaccionado así.

 

Antes de que pudiera continuar hablando, Diego cubrió sus orejas con las manos y comenzó a llorar y gritar a la vez. Comenzaba a desesperarme, no es que no supiera controlar a mi hijo, es solo que siempre contaba con la ayuda de mi madre para estos casos y muchas veces ni ella podía hacer algo.

 

- ¡Diego! – Alessandra se inclinó a mi lado\, puso sus manos sobre las de mi hijo mientras las acariciaba delicadamente. – Está bien cariño\, ya pasó.

 

Diego abrió los ojos lentamente, dejó de llorar en cuanto escuchó su voz y se arrojó a sus brazos haciéndola caer sentada al piso.

 

- Está bien cariño\, tu papá no quiso gritarte. Es solo que lo asustaste\, si reaccionó así es porque estaba preocupado por ti. Ya no llores.

 

Alessandra limpiaba con las yemas de sus dedos los rastros de lágrimas en el rostro de mi hijo. ¿Qué tenía esa chica que podía calmar tan fácilmente a mi hijo? No lo entendía, además, era la primera vez que lo veía mostrarse afectuoso hacia una persona extraña a la familia, ¡vamos que ni siquiera a mí que soy su padre me permite abrazarlo como lo hace con esta chica!

 

Diego se puso de pie e intentó ayudarla a incorporarse, pero obviamente un niño de seis años no tendría la fuerza necesaria para levantar a un adulto. No me quedó más remedio que hacerlo, pero ella prefirió apoyarse del piso, aunque solo para ponerse en cuclillas de nuevo.

 

- ¿Cómo has estado? – Le preguntó a Diego y vi a mi hijo acercarse a su oído como si le estuviera susurrando algo.  La vi abrir los ojos asombrada. - ¡Diego\, pero qué hermosa voz tienes cariño! – Sus palabras me tomaron por sorpresa a mí también\, mi hijo acababa de pronunciar sus primeras palabras en mucho tiempo y lo había hecho solo por ella.

 

- Diego\, cariño. ¿Has hablado? ¿Es eso cierto? ¿Puedes decir unas palabras para mí? – Dije ansioso\, pero él se negó a verme\, me ignoró por completo y se concentró en la chica que estaba frente a él.

 

- Thiago\, ¿qué hacen en la calle? Creí que me esperarían dentro del auto. – Gritó mi madre desde la otra acera de la calle. Cuando le hice señas hacia la chica que estaba inclinada a mi lado\, sus ojos se abrieron con sorpresa. - ¿Alessandra? ¡Oh linda\, pero que grata sorpresa! Mi nieto te ha echado de menos. – Dijo mi madre.

 

- ¡Buenas noches Sra. Miranda! Yo igual lo he echado de menos\, pero ahora\, me da gusto ver que está bien.

 

- Sí\, bueno\, parece muy satisfecho. – Dijo mi madre al ver a mi hijo tomado de la mano de Alessandra. - ¿Qué haces en la calle a esta hora hija?

 

- Yo… bueno\, en realidad vivo muy cerca de aquí.

 

- Oh bueno\, pues vamos\, te llevamos hasta tu casa. No deberías caminar sola a esta hora de la noche. Una chica tan linda como tú no pasará desapercibida.

 

- Le agradezco Sra. Miranda\, pero solo estoy a dos cuadras y la gente de aquí ya parece conocerme\, siempre camino por aquí.

 

- No importa cariño\, no me sentiría a gusto conmigo misma dejándote sola en la calle.

 

Mi madre tomó del brazo a Alessandra prácticamente obligándola a subir al auto, no entendía muy bien cuáles eran sus intenciones, la vi abrir la puerta del copiloto para hacerla sentarse junto a mí. Obviamente ambos estábamos incómodos con la situación, pero lo peor estaba por llegar. Cuando llegamos a su departamento, Diego fue tan persistente hasta conseguir lo que quería, conocer el departamento de Alessandra. Ella parecía cohibida y a mí me resultaba increíble que la hija de Carlo Rossi viviera en tales condiciones.

 

- Bueno hija\, supongo que es un lugar agradable para una chica que vive sola. – Dijo mi madre sorprendida. - ¿Todo eso ya estaba en este lugar? – Señaló hacia la sala que estaba junto a la ventana.

 

- No\, bueno\, todo eso lo he hecho yo sola con algunas tarimas que he conseguido. Quería un lugar estilo industrial\, aún faltan algunas renovaciones pero lo iré haciendo poco a poco.

 

- ¿Por qué pudiendo vivir en un lugar mucho más cómodo y elegante elegiste esto? – Cuestioné fríamente.

 

- Porque soy yo quien está pagando todo, por ahora no puedo darme muchos lujos y en realidad no necesito mucho.

 

- No entiendo\, en realidad no tienes necesidad de pasar por todo esto. – Respondí incrédulo a sus palabras.

 

- En realidad no me conoce en absoluto Sr. Leblanc\, no sabe nada de mí\, solo ha juzgado por lo que otros han dicho sobre mí\, pero no me conoce en absoluto. – Murmuró cerca de mí y se alejó tan pronto sin darme oportunidad de responder.

 

Diego parecía muy interesado en cada detalle de ese pequeño departamento, mi madre tomó asiento unos minutos cerca de la ventana, parecía que ambos se habían acomodado fácilmente.

 

- Mamá, Diego, ya es tarde. Debemos irnos.

 

Mi madre asintió con la cabeza, ahora solo debía convencer a Diego de que era hora de regresar a casa. Aunque no iba a la escuela debido a su estado emocional, tomaba clases privadas en casa, ya debería estar en la cama. El por supuesto se mostró renuente en dejar a la chica que parecía hacerle perder el sueño.

 

- Diego – dijo Alessandra poniéndose en cuclillas para hablarle. – Ahora debes volver a casa cariño, ¿quieres crecer aún más guapo y fuerte? – ambos sonrieron. – Necesitas descansar, ya es tarde y estoy segura de que tu abuelita y tu papá también están cansados. Si ellos lo permiten, podemos vernos otro día. ¿Te parece?

 

Después de darle un beso en la mejilla y de despedirse con un abrazo, Diego se acercó a mi madre y tomó su mano. Estaba decidido a ignorarme por completo. En el auto, mi madre lucía feliz, por supuesto que yo también lo estaba, pero no podía negar el hecho de que me sentía ligeramente celoso porque había accedido a todo lo que Alessandra le había pedido, sin ninguna queja, sin replicar, la había abrazado dos veces y ahora se estaba dejando abrazar por mi madre, quien tenía los ojos nublados por las lágrimas.

 

 

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licenciada lilian rodriguez
no tiene sentido, como es q la ama tanto y la dejo sola y le soluciono la vida a otros mientras abandonaba a su esposa y según la mujer q ama .. no me gusta no tiene ningún sentido para q seguir leyendo
Adoración del Carmen Martinez sonni
Excelente historia 👌 felicitaciones Autora 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯
Adoración del Carmen Martinez sonni
Ale lo perdonó muy pronto
Adoración del Carmen Martinez sonni
totalmente decepcionada de Thiago,,puras estupideces 😡
Adoración del Carmen Martinez sonni
merecido lo tienes Thiago
Adoración del Carmen Martinez sonni
te perdimos Thiago
Adoración del Carmen Martinez sonni
Diosssssss q triste 😢
Adoración del Carmen Martinez sonni
bien lo dije ,,algo iba a pasar ,,era demasiado hermoso 😡
Adoración del Carmen Martinez sonni
dicen q es de mala suerte,,será verdad,,ya veremos
Adoración del Carmen Martinez sonni
algo va a pasar con Ale antes de la boda 🫡
Adoración del Carmen Martinez sonni
será verdad lo q dice Brenda 🤔🤔🤔
Adoración del Carmen Martinez sonni
quien será 🤔🤔🤔🤔
Adoración del Carmen Martinez sonni
q bien ganaron 👏
Adoración del Carmen Martinez sonni
ya estoy más intrigada 🫡
Adoración del Carmen Martinez sonni
yo también tengo la intriga el porque el papá se separó de ella
Adoración del Carmen Martinez sonni
espero que en verdad si papá esté arrepentido
Adoración del Carmen Martinez sonni
ayyyyyy Thiago,,te vas a tragar tus palabras 😡
Adoración del Carmen Martinez sonni
siempre una estúpida putibruja tiene q arruinar 😡😡😡
Adoración del Carmen Martinez sonni
creo q cupido ya hizo de las suyas 🥰🥰🥰
Adoración del Carmen Martinez sonni
seguramente la tía de Alan es la mamá de Ale
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