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El Chico Del Departamento 512

El Chico Del Departamento 512

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Romance / Malentendidos
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Descripción

La historia comienza con una joven de 20 años que decide independizarse y vivir sola en un apartamento. Lo que no imagina es que allí conocerá a un hombre que carga con un dolor profundo. Su esposa y su pequeño bebé murieron, dejándolo completamente destrozado. Desde aquella tragedia, él cambió por completo: comenzó a beber demasiado, salir de fiesta constantemente y vivir como si nada le importara. La joven pronto descubrirá que detrás de ese hombre fiestero, borracho y aparentemente despreocupado existe alguien que todavía sufre por su pasado. Sin quererlo, ella terminará entrando en su vida y descubriendo su historia.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11 — El sueño

Narra Maidy

Después de todo lo que había pasado, terminé completamente agotada. Ese día no tenía ganas de hacer nada. Me quedé un rato sentada en el mueble de mi apartamento, mirando el techo mientras pensaba en Eithan.

No podía sacármelo de la cabeza.

Pensaba en su sonrisa, en su forma de hablarme, en la manera en que poco a poco había empezado a confiar en mí.

—Ay, Maidy, usted sí se metió en un problema —murmuré.

Cerré los ojos solamente para descansar un momentico.

No pensaba dormir.

Pero el cansancio pudo más.

Me quedé dormida.

De repente, me encontré en un lugar completamente diferente.

No reconocía dónde estaba.

Todo parecía tranquilo. Había una luz suave y un silencio extraño, como si el mundo se hubiera quedado quieto.

Miré alrededor.

—¿Dónde estoy?

Entonces escuché una voz detrás de mí.

—¿Maidy?

Me volteé.

Frente a mí había una mujer joven.

Era hermosa. Tenía una expresión tranquila y una sonrisa dulce.

La miré confundida.

—¿Quién eres?

Ella sonrió.

—Hola. Me llamo Domenica.

Sentí un escalofrío.

No sabía por qué, pero inmediatamente supe quién era.

—¿Tú eres...?

Ella asintió lentamente.

—Sí.

Me quedé sin palabras.

Domenica era la esposa de Eithan.

La mujer que él había amado.

La mujer que había muerto junto a su bebé durante aquel parto que se complicó.

—Yo... yo no sé qué decir —murmuré.

Domenica sonrió.

—No tienes que decir nada.

Bajé la mirada.

—Yo he escuchado mucho sobre ti.

—¿Eithan te ha hablado de mí?

—Un poco.

Ella sonrió con tristeza.

—Él nunca fue muy bueno hablando de lo que sentía.

—Eso todavía le cuesta.

—Lo sé.

Hubo unos segundos de silencio.

Domenica me miró directamente.

—Tú estás enamorada de mi Eithan.

Sentí que la cara me ardía.

—Yo...

No sabía qué responder.

Ella volvió a sonreír.

—No tienes que esconderlo.

Respiré profundamente.

—Sí, señora.

Decirlo me dio hasta pena.

—Creo que sí estoy enamorada de él.

Domenica bajó la mirada y después volvió a verme.

—Gracias.

—¿Por qué?

—Por cuidarlo.

Me quedé sorprendida.

—Yo solamente...

—Lo sé. Pero para mí significa mucho.

Sentí un nudo en la garganta.

—La verdad, muchas gracias.

Domenica dio un pequeño paso hacia mí.

—Desde que llegaste, he visto cambios en él.

—¿De verdad?

—Sí.

—Pero todavía toma.

—Lo sé.

—Y todavía sale de fiesta.

—También lo sé.

—Y sigue siendo muy terco.

Domenica soltó una pequeña risa.

—Eso no creo que cambie nunca.

Yo también me reí.

—Tiene un carácter terrible.

—Siempre lo tuvo.

La miré con curiosidad.

—¿Usted no está enojada conmigo?

Domenica frunció ligeramente el ceño.

—¿Por qué estaría enojada?

—Porque... porque me estoy enamorando de él.

Ella se acercó y tomó mis manos.

—Maidy, yo no quiero que Eithan deje de amarme a mí.

Mis ojos se llenaron de lágrimas.

—Nunca podría ocupar su lugar.

—No quiero que lo hagas.

Domenica sonrió.

—Yo fui parte de su vida. Tú puedes ser parte de lo que viene.

Me quedé callada.

Sus palabras me tocaron profundamente.

—Pero él todavía la extraña mucho.

—Y tiene derecho a hacerlo.

—A veces siento que estoy haciendo algo malo al acercarme a él.

—No estás haciendo nada malo.

Domenica me miró con ternura.

—Lo único que quiero es que algún día vuelva a sonreír de verdad.

—Yo también quiero eso.

—Entonces sigue siendo tú misma.

—¿Y si él nunca llega a quererme?

Domenica guardó silencio unos segundos.

—Eso no puedes decidirlo tú.

Bajé la mirada.

—Tengo miedo.

—Es normal.

—Él ha sufrido demasiado.

—Por eso necesita alguien que no intente borrar su pasado.

La miré.

—¿Qué debo hacer?

—Quererlo sin intentar convertirte en mí.

Sentí que las lágrimas comenzaban a caer.

—Nunca podría ser como usted.

—No tienes que serlo.

Domenica sonrió.

—Solo sé Maidy.

De repente, todo comenzó a volverse borroso.

—¡Espere!

Domenica me miró.

—¿Qué?

—¿Eithan va a estar bien?

Ella sonrió.

—Eso depende de él. Pero ahora ya sabe que no está solo.

La imagen comenzó a desaparecer.

—¡Domenica!

Abrí los ojos de golpe.

Me incorporé en el sofá.

Estaba respirando rápidamente.

Miré alrededor.

Mi apartamento estaba completamente vacío.

—¿Fue un sueño?

Me pasé una mano por la cara.

Todavía podía recordar perfectamente su rostro y cada palabra que me había dicho.

Miré hacia la puerta.

Pensé inmediatamente en Eithan.

No sabía si aquel sueño significaba algo o simplemente era producto de todo lo que había estado pensando.

Pero había algo que sí tenía claro.

No quería reemplazar a Domenica.

Jamás.

Si algún día Eithan llegaba a quererme, tendría que ser por quien yo era.

Y si alguna vez conseguía verlo sonreír nuevamente, sabría que había valido la pena haber entrado en su vida.

Me levanté del sofá.

—Ay, Maidy... ¿en qué te estás metiendo?

Pero, aunque tenía miedo, sonreí.

Porque por primera vez no sentía que estuviera compitiendo con el recuerdo de una mujer.

Sentía que, de alguna manera, Domenica me había dado permiso para quererlo.

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