NovelToon NovelToon
Asado, Mate Y Destino

Asado, Mate Y Destino

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Romance / Yaoi
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: nuestros sueños

Valentín Bianchi, un omega porteño de veinticinco años, está acostumbrado al ritmo frenético de Buenos Aires. Su vida gira entre cafeterías, subtes, reuniones y el ruido constante de la ciudad.
Todo cambia cuando hereda una antigua estancia en plena pampa bonaerense. Su único objetivo es venderla cuanto antes, volver a la Capital y olvidarse del barro, las vacas y los caminos de tierra.
Pero la estancia no está vacía.
Tomás Ferreyra, un alfa gaucho nacido y criado allí, administra el lugar desde hace años. Es serio, orgulloso, amante de los caballos y defensor de las tradiciones. Para él, esa estancia no es un negocio: es su hogar.
Desde el primer encuentro, ninguno soporta al otro.
—¿Vos sos el nuevo dueño? Mirá vos... pensé que mandaban a alguien que supiera ensuciarse las botas.
—Y yo pensé que los gauchos eran más educados.
Entre mates compartidos a regañadientes, asados con los peones, cabalgatas interminables y noches bajo un cielo lleno de estrellas, ambos descubrirán que hay se

NovelToon tiene autorización de nuestros sueños para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: El pasado vuelve

El bullicio de la fiesta pareció apagarse por un instante.

Valentín observó al recién llegado con curiosidad.

Era un alfa de presencia imponente, de cabello oscuro peinado hacia atrás y ojos color miel. Vestía una camisa blanca impecable, una rastra de plata y botas relucientes. Sonreía... pero su sonrisa no transmitía calidez.

Transmitía desafío.

—Tanto tiempo, Tomás —dijo Julián.

Tomás dio un paso al frente.

—Pensé que estabas trabajando en La Candelaria.

—Volví hace unas semanas.

Los dos alfas se estrecharon la mano.

Fue un saludo breve, firme... demasiado firme.

Valentín alcanzó a notar cómo los nudillos de ambos se tensaban.

—¿No me vas a presentar? —preguntó Julián, sin dejar de mirar al omega.

Tomás respondió con un tono serio.

—Él es Valentín Bianchi.

—¿El nieto de Don Ernesto?

—Sí.

Julián sonrió.

—Así que vos sos el famoso porteño.

Valentín extendió la mano con educación.

—Mucho gusto.

—El gusto es mío.

Pero algo en la mirada de Julián hizo que Valentín sintiera un escalofrío.

No supo explicar por qué.

—Tomás.

Don Ramón apareció caminando con tranquilidad.

—Te estaban buscando para la entrega de premios.

Tomás asintió.

—Ya voy.

Antes de irse, miró a Valentín.

—Quedate con los demás.

—Está bien.

Sin embargo, Julián habló antes de que pudiera alejarse.

—No te preocupes. Yo le hago compañía.

Tomás frunció apenas el ceño.

—No hace falta.

—¿Por qué? Solo vamos a charlar un rato.

Durante unos segundos, ninguno de los dos apartó la mirada.

Finalmente, Tomás cedió.

—Cinco minutos.

—Lo prometo.

El alfa se alejó hacia el escenario.

Valentín notó que caminaba más rígido que de costumbre.

Julián metió las manos en los bolsillos.

—Así que heredaste la estancia.

—Sí.

—Qué ironía.

—¿Por?

Julián soltó una risa corta.

—Porque muchos pensábamos que Don Ernesto iba a dejársela a Tomás.

Valentín abrió los ojos.

—¿En serio?

—Claro.

Vivió ahí casi toda su vida.

Conoce cada rincón mejor que nadie.

Valentín bajó la vista.

Aquella idea nunca se le había ocurrido.

—Pero tu abuelo eligió otra cosa.

El omega guardó silencio.

—¿Y qué pensás hacer?

—Todavía no lo sé.

—¿Vender?

Valentín dudó.

Semanas atrás habría respondido que sí sin pensarlo.

Ahora...

—No estoy seguro.

Julián lo observó con atención.

—Eso significa que el campo ya empezó a conquistarte.

Valentín sonrió.

—Capaz un poco.

—¿Y Tomás?

El corazón del omega dio un pequeño vuelco.

—¿Qué pasa con Tomás?

—¿También empezó a conquistarte?

Valentín sintió cómo el calor subía hasta sus mejillas.

—¿Qué...?

Julián soltó una risa.

—Tranquilo.

Todo el pueblo se dio cuenta.

Valentín abrió mucho los ojos.

—¿Cómo que todo el pueblo?

—Los miran y sonríen.

Hablan de ustedes.

—¡Pero si no pasó nada!

—Todavía.

Aquella última palabra quedó flotando en el aire.

Mientras tanto, cerca del escenario...

Tomás recibía una pequeña medalla por haber ganado la carrera de sortijas.

Sonreía para las fotos.

Pero no dejaba de mirar hacia donde estaban Valentín y Julián.

Nico se acercó.

—¿Qué te pasa?

—Nada.

—Mentís horrible.

Tomás suspiró.

—No me gusta que Julián esté con Valentín.

Nico levantó una ceja.

—¿Celoso?

—No.

—Ajá.

—Solo... no me da confianza.

Don Ramón, que había escuchado la conversación, habló con calma.

—Conozco a Julián desde chico.

—¿Y?

—Siempre consigue lo que quiere.

Tomás sintió un nudo en el estómago.

Porque conocía perfectamente a Julián.

Y sabía que Don Ramón tenía razón.

Al caer la tarde, la fiesta llegó a su fin.

La estancia ganó el concurso de asadores y todos festejaban entre abrazos.

Valentín ayudaba a guardar las cosas cuando Julián volvió a acercarse.

—Che.

—¿Sí?

—La semana que viene organizo una cabalgata.

¿Te gustaría venir?

Valentín sonrió con educación.

—Suena lindo, pero tendría que preguntarle a...

—Puede decidir solo.

La voz de Tomás sonó detrás de ellos.

Ambos se giraron.

El alfa había llegado sin que lo notaran.

Su expresión seguía siendo tranquila, pero sus ojos reflejaban algo nuevo.

Algo que Valentín nunca había visto.

Julián sonrió de lado.

—No sabía que necesitabas permiso para hablar con él.

—No lo necesita.

—Entonces dejalo contestar.

El silencio volvió a instalarse.

Valentín miró a uno y a otro.

No entendía por qué había tanta tensión.

Finalmente respondió.

—Gracias por la invitación.

Si sigo acá para entonces... lo voy a pensar.

Julián asintió.

—Perfecto.

Antes de irse, miró a Tomás.

—Nos vemos, Ferreyra.

Y desapareció entre la gente.

El viaje de regreso a la estancia fue mucho más silencioso que el de ida.

Pampa dormía sobre las piernas de Valentín.

Marta y Nico conversaban atrás.

Pero adelante...

Ninguno decía una palabra.

Hasta que Valentín rompió el silencio.

—¿Te pasa algo?

Tomás siguió mirando el camino.

—No.

—Otra vez estás mintiendo.

El alfa sonrió con cansancio.

—¿Tan evidente soy?

—Bastante.

Tomás respiró hondo.

—Solo... tené cuidado con Julián.

—¿Por qué?

Hubo unos segundos de silencio.

—Porque no siempre muestra sus verdaderas intenciones.

Valentín asintió despacio.

No hizo más preguntas.

Pero mientras observaba la inmensa pampa iluminada por la luna, sintió que aquella advertencia escondía una historia que Tomás todavía no estaba preparado para contar.

Y presentía que, cuando finalmente saliera a la luz, cambiaría muchas cosas entre ellos.

1
Amparo Carvajal
historia diferente que relata la libertad de poder amar, sin señalamientos, además muestra el amor tierno de la pareja de amantes.
Pollo
Okeeeeeey, recién empiezo a leer pero ya quedé enganchada, me encanta 😁
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play