🐺 Sinopsis
En los bosques montañosos de Cali, la joven Valeria Andrade descubre que su destino está ligado a una antigua manada de hombres lobo. Cuando conoce a Adrián Blackwood, el alfa más poderoso del continente, una conexión irresistible los une. Pero una profecía anuncia que su amor podría salvar a todas las manadas… o destruirlas para siempre.
Traiciones, guerras entre clanes, secretos familiares y una pasión prohibida marcarán esta historia épica.
NovelToon tiene autorización de Orozco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
la sacerdotisa
El amanecer encontró al Santuario Lunar envuelto en una quietud sobrenatural.
Después del ataque de Lucian Thorne y de la unión sagrada entre Valeria Andrade y Adrián Blackwood, ninguno de los presentes logró descansar realmente.
Las antiguas piedras seguían irradiando un resplandor tenue, como si el Santuario continuara observándolos.
Y la advertencia de Sebastián Blackwood resonaba con inquietante claridad en la mente de todos.
El verdadero desafío aún no ha comenzado.
Valeria permanecía sentada junto al altar de cristal, con las piernas recogidas y el colgante de plata entre los dedos. La transformación en la loba blanca había dejado en su interior una sensación difícil de describir.
Ya no se sentía dividida entre dos mundos.
Por primera vez comprendía que su humanidad y el espíritu lunar coexistían en equilibrio.
Sin embargo, la revelación también había despertado nuevas preguntas.
¿Qué significaba exactamente el “juicio final”?
¿Qué papel debía desempeñar ella?
Y, sobre todo, ¿qué precio tendría que pagar para proteger a quienes amaba?
El sonido de pasos suaves interrumpió sus pensamientos.
Adrián se sentó a su lado y la envolvió con una manta de lana.
—No has dormido.
Valeria apoyó la cabeza en su hombro.
—Cada vez que cierro los ojos escucho las voces del Santuario.
Adrián entrelazó sus dedos con los de ella.
—¿Qué dicen?
—No siempre las entiendo. Pero siento que alguien está tratando de llegar hasta mí.
Como si el Santuario hubiera esperado esas palabras, el altar comenzó a brillar.
Una niebla plateada se elevó desde el cristal y tomó forma lentamente.
Todos los presentes se pusieron de pie.
Ante ellos apareció la figura de una mujer anciana vestida con túnicas blancas adornadas con símbolos lunares.
Su cabello plateado caía hasta la cintura y sus ojos resplandecían con una sabiduría inmensa.
Valeria sintió un estremecimiento reverente.
—¿Quién eres?
La mujer inclinó la cabeza.
—Soy Ariana, última sacerdotisa del Santuario Lunar.
Su voz era suave, pero poderosa, como el murmullo del agua sobre la piedra.
Mateo y Sofía intercambiaron miradas asombradas.
Sebastián se arrodilló de inmediato.
—Pensé que habías trascendido hace siglos.
Ariana sonrió.
—Mi cuerpo desapareció. Mi deber permanece.
La sacerdotisa se volvió hacia Valeria.
—Te he esperado desde la noche en que tu madre entregó su vida para protegerte.
Las lágrimas llenaron los ojos de Valeria.
—¿Conociste a Lucía?
—Era valiente, como tú.
Ariana extendió la mano y una esfera de luz apareció entre ambas.
En su interior comenzaron a formarse imágenes del pasado.
Valeria vio a su madre llegando al Santuario, embarazada y herida.
Vio a Ariana colocando el colgante de luna sobre su vientre.
Y escuchó sus palabras:
—La niña llevará en su sangre el último fragmento del poder de Selene.
La visión se desvaneció.
Valeria sintió que el corazón le dolía.
—Entonces mi destino fue decidido antes de nacer.
Ariana asintió con tristeza.
—Pero la forma en que lo enfrentes siempre será tu elección.
Adrián dio un paso adelante.
—Sebastián habló del juicio final. ¿Qué es exactamente?
La sacerdotisa elevó la mirada hacia el cielo abierto.
—Cuando la Luna de Sangre cubra el firmamento, la Reina Lunar será puesta a prueba por tres caminos: poder, sacrificio y amor.
Valeria sintió que la marca de su cuello ardía.
—¿Y si fracaso?
Ariana la miró con infinita compasión.
—Entonces la oscuridad consumirá a las manadas.
El silencio cayó sobre el Santuario.
Valeria tragó saliva.
—¿Y si tengo éxito?
—Restaurarás el equilibrio que se perdió hace siglos.
La sacerdotisa comenzó a caminar alrededor del altar.
—Pero antes de enfrentar el juicio, debes encontrar los tres sellos de Selene.
Sebastián frunció el ceño.
—Creí que esos sellos eran solo una leyenda.
—No lo son —respondió Ariana—. Uno yace en el Bosque de los Susurros. Otro descansa bajo las aguas del Lago Espejo. Y el último permanece oculto en el corazón del enemigo.
Valeria sintió un escalofrío.
—¿En el corazón del enemigo?
Ariana sostuvo su mirada.
—Solo comprenderás ese enigma cuando llegue el momento.
La sacerdotisa alzó ambas manos.
Tres haces de luz descendieron desde la luna y se transformaron en símbolos flotantes alrededor de Valeria.
El primero representaba una hoja plateada.
El segundo, una gota de agua.
El tercero, un corazón envuelto en sombras.
—Estos son los caminos que deberás recorrer.
Adrián se acercó a Valeria.
—No lo harás sola.
Ariana observó al alfa con aprobación.
—El vínculo entre ustedes será su mayor fortaleza… y también su mayor prueba.
Valeria recordó las palabras de Lucian.
Elegirás entre el amor y el poder.
Un temor silencioso se instaló en su pecho.
La sacerdotisa comenzó a desvanecerse.
Antes de desaparecer por completo, dirigió una última advertencia a Valeria.
—Desconfía de las verdades incompletas. Y recuerda que incluso el enemigo puede guardar una parte de tu destino.
La luz se extinguió.
El Santuario volvió a quedar en silencio.
Durante largos segundos nadie habló.
Finalmente, Mateo exhaló.
—Bueno… eso fue menos tranquilizador de lo que esperaba.
Sofía le dio un leve codazo.
Valeria permaneció inmóvil, observando los tres símbolos que aún brillaban tenuemente sobre sus manos.
Tres sellos.
Tres pruebas.
Y una profecía que exigía mucho más de lo que imaginaba.
Adrián tomó su rostro entre sus manos.
—Mírame.
Valeria alzó la vista.
—No importa lo que el juicio nos exija. Encontraremos la forma de superarlo.
La convicción en sus ojos dorados disipó parte de su miedo.
Valeria apoyó su frente contra la de él.
—Entonces empecemos.
Sebastián observó el horizonte donde el cielo comenzaba a teñirse con los colores del amanecer.
—El Bosque de los Susurros está a dos días de camino.
Mateo sonrió.
—Perfecto. Porque parece que esta aventura apenas está calentando.
Valeria cerró los dedos alrededor del colgante de luna.
La sacerdotisa había despertado una nueva esperanza, pero también nuevas incertidumbres.
Sin embargo, ya no se sentía sola.
Tenía el amor de Adrián.
La fuerza de su linaje.
Y el espíritu de su madre guiándola desde la luna.
Con el primer rayo del alba iluminando el Santuario, la Reina Lunar dio su siguiente paso hacia el destino que la aguardaba bajo la Luna de Sangre.