NovelToon NovelToon
Fragmentos De Un Alma Bajo La Lluvia.

Fragmentos De Un Alma Bajo La Lluvia.

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Maltrato Emocional
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Ely Vazquez

"Aitana creció bajo el ruido de los pleitos de fin de semana y el silencio de un abuso que nadie vio; esta es la historia de cómo una niña rota buscó su hogar en manos ajenas, descubriendo que el pasado siempre reclama su lugar bajo la lluvia."


Me llamo Aitana y mi vida se divide en fragmentos. El primero se rompió cuando tenía seis años en el baño de una casa ajena; el último, cuando entregué la llave de mi alma a quien juró protegerme. He vivido entre el ruido de botellas vacías y el silencio de un secreto que me quemaba la garganta. Si buscas una historia de finales felices, sigue de largo; pero si quieres saber cómo se siente amar hasta quedar vacía y cómo se sobrevive cuando tu 'casa' se derrumba, quédate conmigo bajo la lluvia.


si sientes que esta historia no te gusta a favor de solamente dejar de leerla y absténgase a denuncias.

NovelToon tiene autorización de Ely Vazquez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Despegue y las Paredes Propias

NARRADOR

La vida en casa de los suegros se había asentado en una rutina que, para Aitana, era lo más parecido a la paz que había conocido. El reloj marcaba los ritmos del afecto: a las seis de la mañana, el susurro de Julián despidiéndose antes de ir al supermercado; a las once, el sonido de la puerta indicando que regresaba para el desayuno. Esos minutos en la cocina, compartiendo el café con su suegra y a veces con los hermanos, eran el preámbulo de su tiempo a solas. Subían a su cuarto, aquel santuario que los padres de él les habían cedido, y en la intimidad de esas cuatro paredes, el mundo exterior dejaba de existir.

Julián se alistaba de nuevo para volver al trabajo, y ella se quedaba ayudando en las labores del hogar, siempre con esa sonrisa que ya no era una máscara, sino un agradecimiento. Al terminar la jornada, a las tres de la tarde, la tarde era de ellos. Se refugiaban en su habitación a ver películas, disfrutando del aire fresco del clima que con tanto esfuerzo habían logrado comprar. Cuando llegaba el día de pago, el mundo se ampliaba: una salida al cine o un helado por la tarde eran sus pequeñas victorias.

Paradójicamente, la distancia de su propio hogar empezó a sanar las heridas con sus padres. Roberto y su madre habían conocido a Julián antes de la mudanza y, por primera vez, habían aprobado a alguien. Notaron en él una nobleza que no pudieron ignorar. Aunque al principio el silencio reinó tras su partida, poco a poco el puente se reconstruyó.

— Bajen, les trajimos algo —decía su padre por teléfono algunas noches.

Aitana y Julián bajaban las escaleras y encontraban a sus padres con una bolsa de tacos o la cena que ellos mismos habían disfrutado. Esos gestos eran las disculpas que Roberto no sabía pedir con palabras. Sin embargo, en la convivencia con los suegros, pequeñas grietas empezaron a aparecer. La falta de privacidad no solo era física, sino también material. Aitana compraba algún antojo para ella y Julián, lo guardaba en el refrigerador familiar y, al buscarlo más tarde, ya no estaba. Alguien más lo había comido.

Fue su padre quien, al notar estas dinámicas, sembró la semilla de la verdadera independencia.

— Deberían vivir solos —le dijo Roberto un día—. Tienen que empezar su propio camino, sin que nadie les toque sus cosas, con su propio orden.

— Papá, con el sueldo de Julián no nos alcanza para una renta solos —respondió ella con realismo.

— Yo los ayudo. Yo les doy la mitad de la renta cada mes hasta que se estabilicen.

La oferta era tentadora, pero el precio emocional sería alto. Cuando Julián, con el corazón en la mano, le comunicó a su padre que habían decidido mudarse, el ambiente en la casa se congeló. Su suegro lo tomó como una traición, como un abandono a la unidad familiar que tanto les había costado mantener. El silencio se instaló en el pasillo; su suegro dejó de hablarle a Aitana, ignorando su presencia como si ella fuera la culpable de romper el nido.

Dolió, pero Aitana no permitió que el rencor echara raíces. Recordó que a su suegro le encantaba el yogur y, en un gesto de ternura y diplomacia, le pidió a Julián que le llevaran uno.

— Toma, papá, Aitana te trajo esto —dijo Julián.

Ese pequeño detalle fue la llave que abrió de nuevo la comunicación. El suegro aceptó el regalo y, con él, la realidad de que sus hijos crecían.

El día de la mudanza fue un torbellino de emociones. La casa que habían rentado era sencilla: un solo cuarto, una sala y una pequeña cocina. Pero era suya. Mientras cargaban lo poco que tenían, Aitana observó a su suegra. La mujer que la había recibido con los brazos abiertos ahora tenía los ojos empañados. Antes de cruzar el umbral, su suegra y Julián se encerraron en el cuarto unos minutos. Aitana nunca supo qué se dijeron, pero Julián salió con la mirada seria y su madre con el rostro húmedo por las lágrimas. Era el dolor del desprendimiento.

Llegaron a su nuevo hogar con lo básico: su cama matrimonial y el clima que se habían llevado de la casa anterior. Pero la sorpresa final la dieron los padres de Aitana. Roberto, en un acto de apoyo total, les regaló un refrigerador nuevo y una estufa.

Esa primera noche, al cerrar la puerta de su propia casa, el silencio era distinto. No había hermanos estudiando, ni llanto de bebé, ni suegros en la habitación de al lado. Estaban solo ellos dos, con su cama, su estufa nueva y el eco de sus propios pasos. Julián la abrazó en medio de la sala vacía.

— Lo logramos —susurró él.

Aitana sonrió. Miró las paredes desnudas y no vio carencia, sino un lienzo en blanco. Por primera vez en su vida, no era la hija de alguien, ni la empleada de alguien, ni la sombra de un trauma. Era una mujer en su propia casa, lista para descubrir quién era realmente cuando nadie más estaba mirando.

.

꒰⁠⑅⁠ᵕ⁠༚⁠ᵕ⁠꒱⁠˖⁠♡♡⁠˖⁠꒰⁠ᵕ⁠༚⁠ᵕ⁠⑅⁠꒱꒰⁠⑅⁠ᵕ⁠༚⁠ᵕ⁠꒱⁠˖⁠♡♡⁠˖⁠꒰⁠ᵕ⁠༚⁠ᵕ⁠⑅⁠꒱꒰⁠⑅⁠ᵕ⁠༚⁠ᵕ⁠꒱⁠˖⁠♡

1
Sakura
y si no hablas nunca vas a volver a tener tu casa para ustedes dos
Sakura
hablar mija
Sakura
por dios niña cuando vas a soltarte tienes que dejar de pensar así y abrirte hablar con un sicólogo que te ayude por que vas a venir perdiendo a tu pareja
Mary Ney
Hasta cuando
Sakura
por diós mujer si sigues como vas lo vas a peder
Mary Ney
Aitana deja que la luz envuelva tu oscuridad ama Julian estudia en linea ocupa tu espacio ☺️
Sakura: tienes que empezar a soltarte querida a darte la oportunidad más con el sienta que lo quiere la palabra amor no es algo que va a salir a la primera es algo que se empieza a sentir con el tiempo con la convivencia tienes que abrirte más si miedo se Por todo lo que a pasado pero es tiempo de sanar tanto tu cuerpo alma y a ti misma
total 1 replies
Mary Ney
Que encuentre su amor hasta ser viejitos 🤭
Mary Ney
Que bueno que encontró su nido
Sakura
eso es poco a poco
Sakura
ahora te toca a ti empezar a sentir y no pensar ni deja que el miedo te controles ya es hora de que seas feliz y sin miedo
Sakura
que bueno es hora de soltar el pasado
Mary Ney
Ojalá Julian sea indicado y le de amor y la familia de Julian la quiera como una hija, pueda dejar todo atrás y tener una familia y ya no se rompa más. Todos merecemos una oportunidad siempre queremos que aunque llueva mucho vuelva salir el sol 🥰☺️
Sakura
eso así es es hora de despertar y ser feliz por primera vez tener esa felicidad que te hab negado
Mary Ney
Si sigue así no la llevan si no a una tragedia, se levanta ella se retira del mundo 😭😭
Sakura
cuando vas a despertar
Sakura
enserio de nuevo
Sakura
😭
Mary Ney
Que horible su vida los adolescentes se quintana la vida los padres no se dan cuenta que ellos llevan a ese destino 😭😭😭😭
Mary Ney
Qué dolor su hermana tampoco un apoyó , los padres terrible y ni siquiera madre 😭😭😭más capítulos
Sakura
que asco de padres te toco
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play