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El Omega Que La Muerte Juró Proteger

El Omega Que La Muerte Juró Proteger

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Romance / BL
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

“Salvé al alfa más peligroso del reino…
y ahora dice que soy suyo.”
Aren Solaris es un omega sanador que nunca creyó en el amor.
Pero todo cambia cuando salva a un hombre que no debía sobrevivir.
Darian Valerius.
El alfa más temido del reino.
Frío. Poderoso. Peligroso.
Y ahora completamente interesado en el omega que lo salvó.
Pero Aren no es un omega común.
Su presencia calma incluso a los alfas más salvajes…
y hay quienes están dispuestos a capturarlo a cualquier precio.
Porque algo antiguo está despertando.
Un destino que une a la vida… y la muerte.
Y Darian ha tomado una decisión peligrosa:
Proteger a ese omega.
Porque si alguien intenta llevárselo…
tendrá que enfrentarse primero con el alfa más peligroso del reino.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11 El guardián del santuario

La enfermería permanecía en silencio.

La lámpara de aceite sobre la mesa proyectaba una luz suave que iluminaba el pequeño anillo de plata entre los dedos de Aren Solaris.

El símbolo grabado en el metal parecía antiguo.

Demasiado antiguo.

Aren lo observaba con atención.

Había algo profundamente familiar en él.

Como si aquel objeto hubiera sido parte de su vida mucho antes de que perdiera sus recuerdos.

—Ese anillo es importante para ti —dijo Darian finalmente.

Aren levantó la mirada.

—Sí.

—¿Recuerdas quién te lo dio?

Aren guardó silencio unos segundos.

Luego negó lentamente.

—No.

Pero su expresión decía algo diferente.

Darian lo notó inmediatamente.

—Recuerdas algo.

Aren no respondió de inmediato.

Sus dedos giraban lentamente el anillo.

—Solo fragmentos.

—¿Qué tipo de fragmentos?

Aren respiró lentamente.

—Una mano.

—¿Una mano?

—Sí.

Sus ojos se entrecerraron levemente mientras intentaba recordar.

—Una mano colocándolo en mi dedo.

Darian cruzó los brazos.

—¿Un adulto?

—Sí.

—¿Un sacerdote?

Aren dudó.

Luego asintió.

—Tal vez.

Darian frunció ligeramente el ceño.

—Eso encaja con lo que dijo el atacante.

—El santuario.

—Exactamente.

El silencio volvió a instalarse entre ellos.

Pero esta vez estaba cargado de algo más.

Expectativa.

Porque aquel pequeño recuerdo significaba algo importante.

Aren no había sido un niño cualquiera.

Había sido protegido.

Ocultado.

Darian caminó lentamente hacia la ventana.

El jardín estaba tranquilo otra vez.

Pero su instinto seguía alerta.

—Si creciste en un santuario —dijo finalmente— entonces alguien te llevó allí.

Aren respondió con calma.

—Eso parece.

—Los santuarios no aceptan niños abandonados sin motivo.

Aren levantó la mirada.

—Entonces alguien quería esconderme.

—O protegerte.

Aren pensó unos segundos.

—Tal vez ambas cosas.

Darian volvió a mirarlo.

—Eso significa que alguien sabía que ibas a ser perseguido.

Aren se encogió ligeramente de hombros.

—Eso explicaría muchas cosas.

Darian soltó una pequeña risa.

—Eres increíblemente tranquilo.

—La alternativa sería preocuparme por algo que aún no entiendo.

—Eso sería lo normal.

Aren respondió con calma.

—La normalidad es relativa.

Darian negó ligeramente con la cabeza.

—A veces olvido que estoy hablando con un omega.

Aren levantó una ceja.

—¿Eso es un insulto?

—No.

Darian sonrió levemente.

—Es una observación.

El silencio volvió.

Entonces…

Un golpe suave resonó en la puerta.

Ambos se giraron.

Darian caminó lentamente hacia ella.

Su mano descansó sobre la empuñadura de su espada.

—¿Quién está ahí?

Una voz respondió desde el otro lado.

—No soy un enemigo.

Darian frunció el ceño.

—Eso es exactamente lo que diría un enemigo.

La voz soltó una pequeña risa.

—Justo.

Aren habló desde detrás.

—Darian.

—¿Sí?

—Deja que entre.

El alfa lo miró.

—Eso parece imprudente.

—Lo sé.

—¿Entonces por qué hacerlo?

Aren sostuvo el anillo entre sus dedos.

—Porque creo que sabe algo sobre esto.

Darian observó el anillo.

Luego suspiró.

—Muy bien.

Abrió la puerta lentamente.

La figura que estaba al otro lado llevaba una capa gris.

El rostro parcialmente oculto por la capucha.

Pero cuando levantó la cabeza…

Sus ojos se fijaron inmediatamente en Aren.

Y algo cambió en su expresión.

—Así que realmente eres tú.

Aren lo observó con atención.

—Nos conocemos.

El hombre bajó lentamente la capucha.

Tenía el cabello gris y una barba corta.

Sus ojos mostraban una mezcla de alivio y preocupación.

—No me recuerdas.

No era una pregunta.

Aren negó.

—No.

El hombre suspiró suavemente.

—Eso era de esperarse.

Darian dio un paso adelante.

—Empieza a hablar.

El hombre lo miró.

—Darian Valerius.

El alfa levantó una ceja.

—¿Me conoces?

—Todo el reino te conoce.

Darian no parecía impresionado.

—Entonces sabes que no tengo paciencia para rodeos.

El hombre asintió.

—Lo sé.

Luego volvió a mirar a Aren.

Sus ojos se suavizaron.

—Han pasado muchos años.

Aren lo observó con atención.

—¿Quién eres?

El hombre respondió con calma.

—Mi nombre es Elric.

Hizo una pequeña pausa.

—Y fui el guardián del santuario donde creciste.

El silencio cayó sobre la habitación.

Darian cruzó los brazos.

—Eso explica algunas cosas.

Aren no apartaba la mirada del hombre.

—¿Por qué me escondieron allí?

Elric suspiró.

—Porque el mundo fuera del santuario no era seguro para ti.

Darian frunció ligeramente el ceño.

—Eso suena como una historia interesante.

Elric lo miró.

—Lo es.

Luego volvió a mirar a Aren.

—Pero también es peligrosa.

Aren sostuvo su mirada.

—Ya me están cazando.

—Lo sé.

Elric caminó lentamente hacia la mesa.

Sus ojos se detuvieron en el anillo.

—Veo que recuperaste esto.

Aren lo levantó ligeramente.

—¿Tú me lo diste?

Elric asintió.

—Sí.

El silencio volvió.

Darian observaba la escena con atención.

—Entonces sabes por qué los Custodios lo están buscando.

Elric respondió con calma.

—Sí.

—¿Y?

Elric miró a Aren.

—Porque él es el último.

Aren frunció ligeramente el ceño.

—¿El último qué?

Elric dudó unos segundos.

Luego respondió.

—El último heredero del santuario Solaris.

La habitación quedó completamente en silencio.

Darian levantó lentamente la mirada.

—Eso cambia muchas cosas.

Aren lo miró.

—¿Por qué?

Darian respondió con voz baja.

—Porque los santuarios Solaris…

Hizo una pequeña pausa.

—Estaban ligados a poderes que el reino intentó borrar hace siglos.

Aren permaneció en silencio.

Su mente trataba de procesar aquello.

Finalmente habló.

—Entonces los Custodios no me están cazando por error.

Elric negó.

—No.

Sus ojos mostraban preocupación.

—Te están cazando porque temen lo que podrías llegar a ser.

El silencio llenó la habitación.

Y Darian finalmente entendió algo importante.

Aquella historia no era solo peligrosa.

Era mucho más grande de lo que había imaginado.

Y Aren Solaris…

Estaba en el centro de todo.

1
Annyely
“¡Gracias por leer! Me alegra que te esté gustando. ¿Hay algún personaje que te llame más la atención?”
Annyely
Gracias por leer ✨
Si te gustó el capítulo puedes dejar un comentario o un me gusta, eso ayuda mucho a que la historia llegue a más lectores.
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