Reencarné como la hija del Señor Demonio… justo antes de la guerra.
Pero yo no vine a luchar.
Vine a cambiarlo todo.
Si los demonios necesitan recursos
y los humanos necesitan magia…
¿por qué no convertir el conflicto en negocio?
Funcionó.
Hasta que mi ambición empezó a ir demasiado lejos…
y lo que intenté construir
comenzó a dañar a quienes quería proteger.
Ahora, mi mejor cliente es el príncipe humano…
y mi padre está listo para destruirlo todo. 😈
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Capítulo 11: El Primer Contraataque
Si algo he aprendido del mundo de los negocios…
es que nadie acepta perder con elegancia.
Especialmente cuando pierde dinero.
Una semana después de que los nobles humanos empezaran a discutir su famosa ley comercial, los informes comenzaron a mostrar algo diferente.
Ya no era solo política.
Ahora era estrategia.
Estaba revisando los documentos de producción cuando uno de los administradores demoníacos entró en mi despacho con expresión preocupada.
—Princesa… tenemos noticias del reino humano.
Levanté la vista.
—¿Buenas o malas?
—Competencia.
Eso sí era interesante.
—Explícate.
El demonio extendió un pergamino sobre mi escritorio.
—Un grupo de nobles humanos ha fundado una compañía comercial.
—Eso fue rápido.
—Están invirtiendo grandes cantidades de dinero.
—¿En qué sector?
—Iluminación mágica.
Sonreí ligeramente.
—Entonces decidieron copiar el modelo.
—Sí.
—Eso significa que finalmente entendieron el mercado.
El demonio parecía menos optimista.
—Pero están contratando magos humanos para crear cristales alternativos.
—¿Funcionan?
—Aún no.
—Entonces todavía están aprendiendo.
El administrador dudó un momento.
—Princesa… si logran producir algo estable…
—Tendremos competencia real.
—Exacto.
Cerré lentamente el documento.
—Perfecto.
El demonio parpadeó.
—¿Perfecto?
—La competencia hace que el mercado crezca.
—Pero podrían quitarnos clientes.
—Solo si ofrecen algo mejor.
El demonio parecía confundido.
—A veces me cuesta seguir su lógica.
—Eso es normal.
En ese momento la puerta del despacho se abrió.
Mi padre entró con expresión curiosa.
—Hija.
—¿Sí?
—Los humanos están creando su propia empresa.
—Lo sé.
—¿No deberíamos destruirla?
Suspiré.
—No.
—¿Por qué no?
—Porque eso sería ilegal.
Mi padre frunció el ceño.
—Somos demonios.
—Ahora también somos comerciantes.
—Extraño cuando las soluciones eran más simples.
—La guerra es mala para los negocios.
Mi padre cruzó los brazos.
—Sigo pensando que quemar algo sería más rápido.
—Probablemente.
Antes de continuar, un guardia apareció en la puerta.
—Princesa.
—¿Sí?
—El príncipe humano ha llegado.
Mi padre suspiró.
—Ese humano viene demasiado seguido.
—Es nuestro principal socio comercial.
—No me gusta.
Minutos después nos reunimos en la sala de estrategia.
Lysander Vaelor, príncipe heredero del reino humano, entró acompañado por un asesor.
Pero su expresión era más seria que de costumbre.
Eso significaba que la situación en el reino humano estaba cambiando.
—Princesa.
—Príncipe Lysander.
El príncipe dejó varios documentos sobre la mesa.
—Supongo que ya escuchó las noticias.
—La nueva compañía de iluminación.
—Exacto.
—Eso era inevitable.
Lysander cruzó los brazos.
—Algunos nobles decidieron crear una empresa para competir con usted.
—Eso significa que finalmente entendieron el juego.
—No lo ven como un juego.
—Eso es un error.
Lysander suspiró.
—Están invirtiendo enormes cantidades de dinero.
—Las inversiones impulsivas suelen ser peligrosas.
—Pero si logran desarrollar su propia tecnología…
—Entonces tendremos competencia real.
El príncipe me observó con curiosidad.
—No parece preocupada.
—No lo estoy.
—¿Por qué?
Me apoyé contra la mesa.
—Porque el mercado ya tiene líder.
—Eso no significa que no puedan desafiarlo.
—No.
—Entonces…
—Significa que tendrán que hacerlo mejor.
Lysander guardó silencio unos segundos.
—Los nobles creen que si destruyen su monopolio…
—Sí.
—Recuperarán el control económico.
—Eso es optimista.
Lysander levantó una ceja.
—¿Optimista?
—Están entrando en un mercado que ya está en expansión.
—Eso es cierto.
—Y nosotros llevamos ventaja.
—También es cierto.
Mi padre levantó la mano.
—Tengo una pregunta.
—¿Sí, papá?
—¿Esto significa que los humanos quieren competir con nosotros?
—Exactamente.
Mi padre sonrió lentamente.
—Eso suena divertido.
—No vamos a destruirlos.
—Lo sé.
—Vamos a competir.
Mi padre parecía decepcionado.
—Eso es menos emocionante.
Lysander negó ligeramente con la cabeza.
—Debo admitir algo.
—¿Qué cosa?
—La mayoría de los nobles humanos creen que están desafiando al Reino Demoníaco.
—Sí.
—Pero tengo la impresión de que usted esperaba exactamente esto.
—Era cuestión de tiempo.
Lysander me miró en silencio.
—Entonces ya tiene un plan.
—Siempre.
El príncipe exhaló lentamente.
—Empiezo a sentir lástima por los inversores de esa nueva compañía.
Mi padre asintió.
—Yo también.
Lysander caminó lentamente por la sala.
—¿Qué hará ahora?
—Expandir.
—¿Expandir?
—Nuevos productos.
—¿Qué tipo?
—Almacenamiento de energía.
—Eso suena complicado.
—Lo es.
Lysander cruzó los brazos.
—Entonces no solo está defendiendo su mercado.
—No.
—Está creando uno nuevo.
—Exactamente.
El príncipe soltó un pequeño suspiro.
—Princesa…
—¿Sí?
—Empiezo a pensar que los nobles humanos están muy fuera de su liga.
—Eso suele pasar.
Mi padre habló desde el fondo de la sala.
—Mi hija es muy buena en esto.
—Papá…
—¿Qué?
—No hace falta decirlo cada vez.
Lysander no pudo evitar sonreír.
Mi padre lo miró inmediatamente.
—Ese humano vuelve a divertirse.
Lysander aclaró la garganta.
—Disculpe.
Mi padre lo observó con sospecha.
—Sigo sin confiar en él.
La reunión terminó poco después.
Lysander se inclinó antes de marcharse.
Pero antes de salir dijo algo más.
—Princesa.
—¿Sí?
—Los nobles humanos creen que esta será una guerra económica.
—Probablemente.
—Pero tengo la impresión de que usted ya ganó la primera batalla.
Sonreí.
—Esto recién empieza.
Cuando la sala quedó vacía, regresé a mi despacho.
Los informes seguían acumulándose.
Inversiones.
Competencia.
Expansión.
Todo avanzaba exactamente como lo esperaba.
(Porque algo que aprendí muy bien en mi vida anterior…)
(es que cuando una empresa domina un mercado…)
(la competencia aparece tarde.)
(Y cuando aparece tarde…)
(ya está jugando en desventaja.)
Sonreí.
Porque los nobles humanos creían que estaban iniciando una nueva guerra económica.
Pero en realidad…
acababan de entrar a un mercado que yo ya controlaba.
Y eso…
raramente termina bien para los recién llegados. 😈💰
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Pregunta rápida para ustedes 👀
Si esto se convierte en una guerra económica…
¿De qué lado estarían?
💰 Imperio comercial de Aren
⚔️ Nobles humanos intentando romper el monopolio
Los leo en comentarios 😈
Si quieren, pueden contarme qué les pareció este capítulo.”
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