Jessica trabaja como secretaria en una empresa de comida enlatada. Su vida es rutinaria, predecible… segura.
Aquella mañana, como cualquier otra, estaba en el comedor desayunando junto a sus compañeros, ajena a lo que estaba a punto de ocurrir.
Entonces, un escándalo estalló en la recepción.
Gritos. Golpes. Algo no estaba bien.
Movida por la curiosidad, Jessica se acercó con los demás, sin imaginar que ese sería el último momento de normalidad en sus vidas.
Porque lo que vieron… no era humano.
Ese día, el mundo cambió.
Y nadie estaba preparado para sobrevivir.
NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 7
Una vez dentro de la oficina, cerré la puerta detrás de nosotros, aislándonos un poco del ruido constante que venía del exterior.
—Jackson, siéntate —le dije, señalando una silla—. Voy a limpiarte toda esa sangre.
Él obedeció sin cuestionar, dejándose caer con un leve suspiro, como si el cansancio finalmente estuviera alcanzándolo.
Antes de empezar, tomé un momento para observarlo mejor.
—Oye… ¿trabajas aquí o entraste durante el caos?
—Trabajo aquí —respondió.
Lo miré, sorprendida.
—¿En serio? Nunca te había visto.
Remojé un trapo en un recipiente con agua y me acerqué, comenzando a limpiar con cuidado la sangre seca de su rostro. La tela se teñía de rojo con cada pasada.
—Eso es porque no suelo mostrarme mucho a los empleados —dijo.
Pero justo en ese momento, un ruido seco vino desde afuera, como si algo se hubiera caído. Mi atención se desvió por completo hacia la puerta.
—¿Qué dijiste? —pregunté, levantando ligeramente la mirada.
—Nada… —respondió él después de un segundo—. No es importante ahora.
Dudé un instante, pero asentí.
—Tienes razón.
Seguí limpiándolo.
Poco a poco, la sangre desaparecía… y su rostro comenzaba a revelarse.
Cabello negro.
Piel blanca y limpia.
Y entonces lo noté.
El color de sus ojos.
Rojos.
Mi mano se detuvo un segundo.
Es muy guapo...
Pero antes de que pudiera pensar demasiado en eso, otra cosa llamó mi atención.
El ligero color en sus mejillas.
Está… sonrojado.
Y, sin darme cuenta, mi corazón empezó a latir más rápido.
Había algo en él.
Algo que me ponía nerviosa sin razón clara.
Desvié la mirada un momento, intentando recomponerme.
—Ahora… —dije, como si fuera lo más normal—. Necesito que te quites la ropa para revisar que no tengas mordidas.
El silencio que siguió fue inmediato.
Y pesado.
Tardé exactamente un segundo en darme cuenta de cómo había sonado eso.
Sentí el calor subir directo a mi rostro.
—¡No es lo que parece! —me apresuré a decir—. Me refiero a que… necesito revisar tus brazos, piernas… cualquier lugar donde la ropa esté rota…
Mi voz se fue apagando poco a poco.
El ambiente se volvió incómodo.
Demasiado.
Y entonces—
escuché el sonido de la tela.
Levanté la mirada por reflejo.
Se estaba desabrochando el último botón de la camisa.
Mi corazón dio un vuelco.
Su torso quedó al descubierto… y por un segundo me quedé sin aire. Su cuerpo estaba marcado, definido, como si cada músculo estuviera esculpido con precisión.
Esos brazos.
Esos abdominales.
Babee por un momento.
Pero reaccioné—
Y me giré de inmediato, completamente roja.
—¡Yo…!
No terminé la frase.
Escuché más movimiento detrás de mí.
El sonido de la ropa deslizándose.
—Puedes revisar —dijo con calma.
Pero no me atreví a voltear.
—Lo haré… rápido —murmuré, con el corazón golpeando con fuerza contra mi pecho.
Tomé aire.
Y me giré.
Solo lo suficiente.
Lo revisé.
Rápido.
Brazos.
Hombros.
Costados.
Piernas.
Nada.
No había mordidas.
No había heridas sospechosas.
Nada.
Me giré otra vez, sintiendo que el rostro me ardía.
Unos segundos después, escuché cómo volvía a vestirse.
Cuando terminé de asegurarme, reuní el valor para mirarlo nuevamente.
Ahora estaba limpio.
Y por alguna razón…
algo en él me resultaba familiar.
Entrecerré ligeramente los ojos.
¿Dónde lo he visto antes…?
No lograba recordarlo.
Jackson me observó en silencio, y luego preguntó:
—Ese hombre… ¿hablaba en serio cuando dijo que deberían matarme?
Su voz era tranquila… pero había algo debajo.
Algo difícil de leer.
Negué suavemente.
—Solo estaba asustado… como todos. Ya no tienes que preocuparte por eso.
Hice un pequeño gesto hacia la puerta.
—Vamos. Te presentaré a mis amigos.
Bajó la mirada por un instante.
Fue sutil.
Pero alcancé a notar cómo sus ojos se entrecerraban apenas.
Como si algo pasara por su mente.
Algo que no compartía.
Luego levantó el rostro.
Y me sonrió.
—Está bien.
Y no sé por qué…
pero esa sonrisa no me tranquilizó.
......................
Salimos de la oficina y regresamos con los demás, que seguían cerca de la puerta protegida por la barricada. El ambiente seguía tenso, cargado de miradas desconfiadas y susurros contenidos.
Me acerqué a Stefany.
—No tiene ninguna mordida —dije—. Está limpio… es uno de nosotros.
Su expresión cambió al instante.
—Gracias a Dios… —murmuró con alivio.
Luego giró hacia Logan, fulminándolo con la mirada.
—Logan… casi matas a un niño.
—¿Eh? —Jackson reaccionó de inmediato, un poco confundido—. No soy un niño. Yo soy…
—¡Escuchen! —la voz de Omar cortó el momento como un cuchillo.
Todos nos giramos.
Una pareja venía corriendo por las escaleras.
El hombre sostenía la mano de una mujer, y ella… cargaba a una niña pequeña contra su pecho.
Pero no venían solos.
Detrás de ellos—
los muertos.
Demasiados.
Demasiado cerca.
Casi podían alcanzarlos.
—¡Vamos! —ordenó Omar—. ¡Rápido! ¡Tomen lo que encuentren y prepárense para pelear!
El caos volvió de inmediato.
Personas moviéndose.
Buscando.
Armándose con lo que fuera.
Yo miré a mi alrededor, desesperada.
Pero no había nada.
Nada que pudiera usar.
El miedo regresó como un golpe.
Di un paso atrás.
Luego otro.
Sentía cómo mi cuerpo se congelaba poco a poco.
No puedo…
No puedo hacer esto…
Fue entonces cuando lo vi.
Jackson.
Estaba a unos pasos de mí, sujetándose la cabeza con fuerza, como si algo le doliera.
—No… —murmuraba—. Por favor… no… por favor…
Su voz era apenas audible, pero algo en ella me heló la sangre.
Me acerqué sin pensarlo.
El miedo… desapareció por un instante.
—Jackson… —dije, colocando mi mano en su hombro—. ¿Estás bien?
En ese momento—
todo cambió.
Apartó mi mano de forma brusca.
Se enderezó lentamente.
Y cuando me miró—
ya no era el mismo.
Su expresión.
Sus ojos.
Fríos.
Vacíos de cualquier rastro de timidez.
Con un gesto tranquilo, se echó el cabello hacia atrás, dejando su rostro completamente al descubierto. Su mano se deslizó dentro de su chaqueta…
y sacó dos cuchillas.
Me quedé helada.
¿Cuándo…?
Yo lo revisé…
No estaban ahí.
No podían haber estado.
Y entonces sonrió.
Pero no era una sonrisa normal.
Era… torcida.
Desquiciada.
—Retrocedan… estúpidos cobardes —dijo con una voz completamente distinta—. Ha llegado la mismísima muerte.
Antes de que alguien pudiera reaccionar—
se movió.
Saltó.
Con una facilidad imposible, atravesó la barricada que nos había tomado tanto esfuerzo construir, como si no fuera más que un simple obstáculo sin importancia.
Aterrizó del otro lado con una ligereza antinatural.
Y sin detenerse—
corrió directamente hacia la horda.
Mis ojos no podían seguirlo.
Era demasiado rápido.
Sus movimientos eran precisos, casi elegantes… pero brutales.
Se deslizaba entre ellos, esquivando manos, mordidas, cuerpos que se abalanzaban sin control.
Y cada vez que atacaba—
no fallaba.
Sus cuchillas encontraban los ojos.
Las sienes.
Puntos exactos.
Vitales.
Uno tras otro.
Caían.
Como si no fueran nada.
Como si para él… aquello no fuera una lucha.
Sino algo mucho más simple.
Algo natural.
absurdo pelearle a la mujer que básicamente se salvó sola de morir en último minuto.
😒😒
en fin, se creen que la mujer es de hierro.
que goze hasta que se transforme otra vez
es que tonsentia que iba a estar con Jackson alias dos
bello
autora aaaaa necesitamos más capitulos, en qué altar te ponemos ? 🤣🤣🤣
cómo me dejas con semejante evento 🤩🤩🤩🤩🤩
necesito más capitulos esto está intensoooo