Lyhia era una lectora que gritaba a la pantalla: «¡Este tirano es un padre de mierda!» hasta que tropezó con un cable y ¡pum! Despertó como Alice Sigrid, la niña de siete años que en la novela termina con la cabeza rodando por culpa del mismo tirano.
Plan perfecto; escapar antes de que papá Draven afine la guillotina familiar. Pero sorpresa, un sistema le regala puntos por soltar chismes mentales .
Lo peor; sus pensamientos son un megáfono invisible. Alice planea fugas épicas mientras piensa «¡Huyo esta noche, adiós palacio de locos!».
Resultado: todo falla “por casualidad”, mamá la abraza más fuerte y papá la mira como si fuera su posesión más preciada.
Chismes que salvan vidas, pensamientos que la condenan y un tirano que, contra todo pronóstico, empieza a parecer… ¿humano?
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Capítulo 11
Primero fue el leve parpadeo, luego una pequeña inclinación de cabeza. Y después… la niña se quedó mirando fijamente a uno de los soldados más corpulentos que hacía flexiones con una mano. Los músculos del brazo del hombre se marcaban con cada repetición , la espalda ancha se tensaba, y el sudor resbalaba por su piel bronceada. Alice trago saliva. Sus mejillas se tiñeron de un rojo leve y empezó a babear —literalmente —un hilo fino que le cayó por la comisura de la boca. Draven lo notó de inmediato, giró la cabeza despacio hacia su hija y vio que seguía con la mirada fija en el soldado, con ojos brillantes y la boquita entreabierta y el hilo de baba cada vez más largo. Él entrecerró los ojos, aún su expresión no cambió mucho pero los celos se notaron en su rostro al mirar al soldado culpable de que su pequeña no le prestara atención —el pobre hombre ni enterado estaba — pero este lo veía con ojos afilados como dagas. Todos lo sintieron al instante. Las espadas se detuvieron a medio golpe y las flexiones cesaron. Uno que estaba levantando una lanza la dejó caer con torpeza. Otro que hacía abdominales se quedó congelado de la nada . En menos de cinco segundos el patio entero se vació como si alguien hubiera gritado “¡fuego!”, todos se retiraron a toda prisa, algunos tropezando entre sí, otros murmurando excusas mientras desaparecían detrás de los muros laterales. Draven entonces volvió a mirar a Alice, que seguía babeando ajena al éxodo repentino de los hombres. Solo cuando el patio quedó desierto se dio cuenta de que ya no había nada que mirar. Parpadeo confundida con una cara de ¿Qué sucedió?
Draven suspiro un poco y luego se agacho poniéndose a su altura, para levantarla en brazos sin esfuerzo y la acomodó contra su hombro.
—Ya basta por hoy —le dijo. —A tu edad, y ya eres una pequeña lasciva.
Alice , aun con las mejillas rojas y la mente en otro lado, dejó caer su cabeza sobre su padre..
“ Que lastima … justo cuando empezaba lo bueno.”
— Tu madre es pura y benevolente—dijo él clavando los ojos en ella mientras daba pequeños golpecitos en su frente con su dedo— Nunca ha tenido pensamientos tan inapropiados..¿de quien habrás heredado tales mañas?sin duda alguna de mi no habrá sido.
— Padre, seamos honestos. Soy muy hermosa , sin duda me parezco mas a mi madre.—dijo ella sujetándole la mano
—¿Insinúas que tengo mala apariencia?—le interrogo el.
—¡Para nada! Padre en todo el reino eres el mas guapo, sin duda nadie puede igualarte ni en belleza ni estatus.
Draven la miro un momento la llevó de vuelta al palacio sin mirar atrás, con una expresión mitad cansancio paternal y mitad advertencia silenciosa a cualquier hombre que se le ocurriera aparecer semidesnudo en el campo de entrenamiento mientras su hija estuviera cerca. Porque si algo había aprendido con lo de esta mañana, era que Alice podría ser muchas cosas… Pero “inocente ”no estaba en la lista.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Draven se encontraba en los aposentos de la consorte Seraphina. Sentado a un lado en una silla alta leyendo un libro que se le hacía interesante mientrasffg Alice era alimentada con unas uvas por su madre, cada quien anda metido en lo suyo, sin interrumpir al otro. Pero ella no podia evitar echarles una que otra mirada a sus padres; era curioso y tonto a la vez como lo veia ella, pues ambos parecian querer hablarse, pero ninguno cedia ni daba el primer paso …lo que la llevo a preguntarse que tan dificil seria que lo intentaran almenos una vez.
“ ¿Cómo hago para juntar a esos dos? Sistema, ¿tienes alguna idea en mente?”
【Anfitriona, solo soy un sistema,¿cómo podría? Pero ¿qué tal si organizas un encuentro privado entre los dos? , puede que así revivan viejos momentos juntos. 】
“¡Eso bien, hagámoslo! ”
En ese instante la puerta se abrió con un golpe suave, y el sirviente real de Draven entró hizo una reverencia profunda y habló con calma.
—Su Majestad, el gran general acaba de llegar al palacio. Solicita audiencia inmediata.
Draven levantó la vista del libro, sin cambiar su expresión del todo.
— ¿El general está aquí? Y ¿Por qué solicita audiencia?.
Alice, sin poder contenerse, respondió con voz infantil pero cargada de sarcasmo.
—¿Por qué más? Obviamente viene a suplicar por su hija.
Draven la miró un segundo, entendiendo sus palabras. No dijo nada, solo dejó el libro sobre la pequeña mesa a su lado y le tendió la mano a Alice para que fuera con él. Ambos salieron sin más palabras. Caminaron por los pasillos iluminados hasta el salón del trono; Alice mantenía el paso firme a su lado, la cabecita alta, los ojos brillantes de curiosidad y un poco de malicia contenida. Al llegar al salón Draven tomó asiento en su trono elevado sentando Alice en su regazo como siempre. El salón estaba vacío salvo por los guardias en las columnas y el anunciador junto a la puerta.
— ¡Que entre el Gran General!
Draven solo esperó, con los ojos fijos en la puerta. Alice se acomodó mejor, lista para ver qué planeaba el padre de Vespera.
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y si como dijeron los secuestradores el emperador es tan tonto sabiendo en el peligro que está su familia no les a proporcionado seguridad 😡
unnn algo no cuadra con el hermano🤔
ojalá esta vez lo plane vien