"Antes de la leyenda, existió una verdad oculta entre las sombras del bosque. María Clara solo buscaba sanar con sus brebajes, pero una premonición de muerte y un amor prohibido marcaron su destino para siempre
Precuela de la novela amor sobrehumano
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Capitulo 11 - María Clara muere al dar a luz
El resplandor del incendio aún teñía el cielo de un rojo sangriento cuando las hermanas se alejaron de los restos de su hogar. María Clara caminaba apoyada en Soledad, cada paso era un suplicio.
—No tenemos a dónde ir, hermana —sollozó María Clara, sintiendo que el mundo se desmoronaba.
—Buscaremos un refugio, Marí. Tenemos que ser fuertes por nuestra madre —respondió Soledad, aunque sus propias lágrimas no dejaban de caer.
De pronto, un grito de agonía escapó de los labios de María Clara. Se dobló sobre sí misma, sujetándose el vientre con desesperación.
—¡Los dolores...! ¡El bebé ya viene, Soledad!
El Refugio del Dolor
Con las fuerzas que les quedaban, llegaron a una vieja casa abandonada en las profundidades del bosque. Soledad acostó a su hermana en el suelo polvoriento de la sala. El aire era pesado y el ambiente gélido.
—Tienes que pujar, hermana. ¡Hazlo por tu hija! —instó Soledad.
María Clara pujó con todas sus fuerzas, pero tras minutos de agonía, el pánico se reflejó en el rostro de Soledad.
—No asoma la cabeza... está atravesada —susurró Soledad, horrorizada.
—¿Se murió? ¿Mi bebé murió dentro de mí? —preguntó María Clara con voz débil.
—No, pero no puede salir. ¡Necesitamos un hospital!
—No hay tiempo... —interrumpió María Clara, tomando la mano de su hermana—. Tienes que hacerme una cesárea tú misma.
Soledad retrocedió, negando con la cabeza. —¡Te mataría! ¡No voy a perderte a ti también!
—No estarás sola, te quedarás con una parte de mí —María Clara sacó una pequeña navaja de su bolso y se la entregó con manos temblorosas—. Prométeme que la cuidarás. Si nace vampiro, nunca dejes que el sol la toque. Dile... dile que la amé.
Con un nudo en la garganta y el alma rota, Soledad hundió la navaja en el vientre de su hermana. El grito de María Clara desgarró la noche y se apagó instantáneamente cuando la vida abandonó sus ojos.
El Nacimiento de la Híbrida
Segundos después, el llanto de una bebé llenó la habitación. Soledad, bañada en lágrimas y sangre, sostuvo a la pequeña criatura.
—Es una niña... mamá tenía razón —susurró Soledad, mirando el cuerpo inerte de su hermana—. No te preocupes, Marí. Yo la cuidaré. Ella es lo único que me queda.
Mientras tanto, en la Mansión Pérez, Salvador sentía una opresión en el pecho, un vacío repentino que no sabía explicar. «María Clara... ojalá nunca arruine tu vida», pensó, sin saber que ella acababa de dar la suya por su hija. Pero la paz no duró; Alejandra entró en la sala, doblada por el dolor. Su propio hijo, el que no era de Salvador, también reclamaba su salida al mundo.
El Engaño Descubierto
En la guarida de los vampiros, el Jefe esperaba con ansias los primeros rayos del sol.
—Es hora —sentenció—. Sal y muéstranos nuestra libertad.
El vampiro que había bebido el brebaje salió a la luz del día con una sonrisa triunfal que pronto se convirtió en un alarido de terror. Ante los ojos del Jefe, el súbdito empezó a humear y, en segundos, explotó en cenizas.
—¡Esa hechicera desgraciada nos engañó! —rugió el Jefe, su furia haciendo temblar las paredes de la cueva—. ¡Pagará por esto!
El Primer Alimento
En la casa abandonada, la bebé lloraba de hambre. Soledad, desesperada, vio un conejo por la ventana. Recordando la naturaleza de Salvador, tomó una decisión extrema. Cazó al animal, encontró un biberón viejo en la cocina de la casa y lo llenó con la sangre caliente del animal.
Al acercar el biberón a los labios de la niña, el llanto cesó de inmediato. La bebé bebió con avidez, confirmando los peores temores de Soledad.
—No rechazaste la sangre... eres una pequeña vampira —murmuró Soledad, estrechándola contra su pecho—. Tu nombre será Luciana, y yo te protegeré del mundo entero.