Izabella Ramírez, una chica que creció en medio del caos familiar, donde quienes deberían protegerla a ella y a su hermano menor, Sebastián Ramírez, fueron precisamente los padres, principales responsables de sus traumas físicos y psicológicos. En cierto momento se vio en una encrucijada en la que la única salida era tomar a su hermano e huir de casa, aun sin tener adónde ir…
Conozcamos la historia de Izabella y por qué llegó a la conclusión de que nunca se casaría en la vida…
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Capítulo 11
Carlos...
Cuando vi a Izabella frente a mí, me quedé en shock, no puedo creer que después de tanto tiempo, 8 años han pasado, los he buscado tanto, porque el perjuicio que me causaron fue tan grande. ¡Esos ingratos! Tuve que pasar por tanta humillación, fuimos golpeados, casi morimos, tuvimos que hacer un acuerdo peligroso para mantenernos vivos. Por suerte, con el tiempo ganamos la confianza de Pablo Juárez, (jefe de una facción, el hombre que iba a comprar a Izabella), y conseguimos llegar a donde estamos hoy, nuestra vida mejoró un poco.
Hace 3 años fui preso, y me quedé allí por ese tiempo hasta encontrar a alguien que asumiera mi lugar, y así sucedió, Pablo se encargó de todo, soy más útil fuera que dentro. Salí hace dos meses, y Pablo me llamó para acompañarlo a la capital, iba a cerrar un negocio con algún empresario, que le gustan las fiestas repletas de todo tipo de drogas, y nosotros tenemos todo, entonces fue un buen negocio. Me trajo porque yo soy quien va a traer la mercancía personalmente para que no haya fallas...
Después de concluir el negocio, fuimos a un restaurante cerca, porque teníamos hambre, en la casa de gente rica nunca te ofrecen comida, solo bebidas caras y cigarrillos, me pregunto ¿cómo viven así? Llegamos a su casa a las 7h, estuvimos allí por 5h y nada de comer, solo bebidas. No sé cómo aguantan. Entonces, cuando llegamos al restaurante, comenté eso con Pablo y en la conversación me distraje cuando sentí que alguien se tropezó conmigo, mientras iba a abrir la puerta del restaurante, y ella levantó la mirada para pedir disculpas y cuando nuestros ojos se encontraron vi el pánico en su mirada, fue por eso que la reconocí, si la hubiera visto de lejos tal vez no la reconocería, está crecida, ya es una mujer. Pero aquella mirada la delató de primera, ella me miraba así cada vez que iba a golpearla.
Me dieron ganas de agarrarla de la mano y arrastrarla conmigo de vuelta a casa, pero lo pensé mejor, no era el lugar ni la hora para eso, y no quería que Pablo supiera que era ella, porque sería peor, estamos en la capital, aquí las cosas son diferentes, hay policías por todos lados. Voy a esperar y no decir nada y fingir que no la conozco. Pero ya que la encontré con certeza vive por aquí, volveré con más tiempo y voy a rondar esta ciudad toda, en algún momento voy a encontrarla.
Después del almuerzo, en que intenté fingir que estaba bien, y mi cabeza estaba a mil por hora, hasta Pablo se burló de mí, diciendo que me quedé con calentura por la jovencita, y reí y dije, ella es linda y sabrosa. Volvimos a casa y le conté todo a Vanessa y gritó luego, ¿por qué no la trajiste para acá?, ¿sabes el dinero que ella nos rendiría? Esas chicas que están aquí ya están quedando gastadas, necesitamos nuevas. Vuelve allá y trae a aquella muchacha y a aquel mocoso para casa, aunque sea arrastrada, ¿entendiste? Y yo asentí. Para la semana voy a tener que ir a la capital para hacer la entrega y voy a aprovechar para cuidar de mis asuntos. Izabella… Espera que papá ya viene a buscarte…
Izabella...
Ya pasa una semana y media desde el incidente con mi padre, y me quedé una semana encerrada, pero no puedo quedarme todo el tiempo así de este modo, y la tía Carlota no me contó cuál sería el plan, solo me tranquilizó que no dejaría que nada nos sucediera, por eso dijo que podíamos retomar nuestra rutina. Hoy resolví ir a trabajar, tengo unas sesiones fotográficas, necesito estar allí a las 10h, no es lejos de donde vivo, son solo 10min a pie, entonces resolví caminar hasta allá, aprovecho y gasto unas calorías. Me puse mis audífonos y fui caminando, tranquilamente escuchando mis músicas favoritas, cuando ya faltaban 3 minutos para llegar, alguien me abrazó y apuntó un cuchillo en mi barriga y dijo bajito, vira y vamos a entrar en aquel carro verde que está allí, y si intentas algo te agujero el estómago, y yo sé lo que estoy haciendo entonces, no me cuesta nada hacer eso.
Lo miré y no lo reconocí, ¡Dios mío! Era solo lo que me faltaba, ser asaltada a las 9h de la mañana, eso es un colmo total. Obediente hice exactamente lo que él pidió, fui para el carro que tenía vidrios ahumados y no daba para ver quién estaba allá dentro. Él abrió la puerta y colocó un saco en mi cabeza antes de que yo viera a cualquier otra persona en el carro. Fue ahí que percibí que aquello no era un asalto. ¿Será que era mi padre? ¡Ay, Dios mío! Estoy acabada, espero que alguien note mi falta luego. Intenté calmarme sin forcejear o gritar porque no ayudaría en nada. Solo lloraba bajito de pánico. Mientras estaban todos en silencio, ni siquiera conversaban, solo oía el ruido del carro andando, amarraron mis manos... Comencé a orar en mi mente. Porque si es mismo mi padre yo sé que lo que me espera es peor…