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Su Obsesion Prohibida

Su Obsesion Prohibida

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Mafia / Amor a primera vista / Esclava / Sirvienta / Amor-odio / Triángulo amoroso / Secuestro y encarcelamiento / Yandere / Romance oscuro / Completas
Popularitas:20.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Leslie Michelle Gonz

Valentina fue comprada a los seis anos por el hombre que la crio. A los dieciocho, un magnate mafioso la reclama como suya. Atrapada entre su tutor obsesivo y un multimillonario que le compra islas y le destroza enemigos, descubre que su propio cuerpo esconde un secreto por el que matarian. ?Escapara... o elegira al hombre equivocado?

NovelToon tiene autorización de Leslie Michelle Gonz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2

Capítulo 2: La deuda de mi padre

El agua de la chamarra de Valentina formaba un charco en el piso de madera oscura. Le dolía todo. El costado, los pulmones, las piernas. Pero sobre todo le dolía la forma en que Nicolás la miraba, como si ella fuera un problema que resolver, no una persona que acababa de escapar de la muerte.

—Siéntate —dijo él, señalando la mesa del comedor con el vaso todavía en la mano.

Valentina obedeció porque las rodillas ya no le daban para más. Se dejó caer en la silla y apoyó los codos en la mesa. El temblor no se le quitaba.

Nicolás dejó el vaso sobre la barra de la cocina y desapareció por el pasillo. Volvió un minuto después con un botiquín de plástico blanco, una botella de alcohol, gasas y un rollo de cinta médica. Lo puso todo sobre la mesa con la eficiencia de alguien que ha hecho esto antes.

—Quítate la chamarra.

Valentina se la quitó con trabajo. La tela mojada se le pegaba a la piel y cada movimiento le arrancaba un siseo entre los dientes. Debajo, la camiseta estaba empapada de agua y sangre. Nicolás sacó unas tijeras del botiquín y cortó la tela a la altura de las costillas sin pedir permiso.

La herida era un surco rojo a lo largo del costado derecho. No profunda, pero abierta y sucia.

—No es grave —dijo Nicolás, examinándola con la misma expresión con la que leería un recibo.

—¿No me vas a llevar a un hospital?

Él ni siquiera la miró a los ojos cuando contestó.

—No necesitamos que nadie meta las narices en lo nuestro.

"Lo nuestro." Como si lo que había pasado en el muelle fuera un asunto doméstico. Valentina apretó la mandíbula y no dijo nada.

Nicolás empapó una gasa en alcohol y la presionó contra la herida. El ardor fue brutal. Valentina se aferró al borde de la mesa y cerró los ojos con fuerza. No gritó. No le iba a dar eso.

—El sobre —dijo él mientras limpiaba la sangre con movimientos precisos—. ¿Lo entregaste?

—No.

—¿Dónde está?

—Se me cayó. En el muelle. Cuando...

No terminó la frase. No sabía cómo decir "cuando vi a un hombre matar a otro" en una oración que sonara normal.

—Cuando corriste —completó Nicolás por ella. No era una pregunta.

Valentina abrió los ojos y lo miró.

—Vi algo que no debía ver, Nicolás. Un hombre le disparó a otro. En la cara. Y a mí me...

—Ya lo sé.

Lo dijo con tanta calma que Valentina sintió un escalofrío que no tenía nada que ver con la ropa mojada.

—¿Lo sabes?

Nicolás sacó una aguja curva del botiquín. La esterilizó con el encendedor y enhebró un hilo oscuro con dedos firmes. Valentina sintió que el estómago se le volteaba.

—Quédate quieta —fue lo único que dijo antes de empezar a coser.

Cada puntada era un relámpago de dolor que le subía desde el costado hasta la nuca. Valentina apretó los dientes y clavó las uñas en la madera de la mesa. Las lágrimas le rodaban por las mejillas sin permiso, pero no hizo ruido.

Nicolás cosía con la paciencia de un hombre que tiene todo el tiempo del mundo. Y mientras lo hacía, habló.

—Tu padre era un hombre débil, Valentina. Un buen hombre, eso sí. Pero débil. Se metió con gente que no debía. Pidió dinero que no podía pagar. Hizo promesas que no podía cumplir.

Valentina lo miró. Cada vez que Nicolás mencionaba a su padre, sentía el mismo hueco en el pecho. Un vacío frío que no se llenaba con nada.

—Cuando murió, sus deudas no murieron con él. Eso no funciona así en este mundo. La gente que le prestó dinero vino a cobrarlo. Y no eran el tipo de personas que aceptan un "no tengo" como respuesta.

Cortó el hilo con los dientes y empezó a cubrir la herida con gasa limpia.

—Yo pagué esa deuda. Con mi dinero. Con mi nombre. Me puse en medio entre tú y ellos cuando eras una niña de seis años que no entendía por qué su padre no iba a volver a casa. ¿Recuerdas eso?

Valentina recordaba. Recordaba la casa vacía. Recordaba las maletas. Recordaba a un hombre joven con traje gris que la tomó de la mano en el aeropuerto y le dijo que todo iba a estar bien.

—Sí —dijo en voz baja.

—Bien.

Nicolás terminó de fijar la gasa con cinta adhesiva y se limpió las manos con una toalla. Se sentó frente a ella al otro lado de la mesa. La miró con esos ojos oscuros que siempre parecían estar midiendo algo.

—Tu padre me debía la vida, Valentina. Y ahora que él no está, esa deuda es tuya.

Las palabras cayeron sobre ella como piedras. Una por una. Pesadas, exactas, sin posibilidad de esquivarlas.

—Yo no pedí que pagaras nada —dijo Valentina, y su propia voz le sonó pequeña.

—No. Pero yo lo hice. Y cada techo que has tenido sobre la cabeza, cada plato de comida, cada año de escuela, cada noche en la que pudiste dormir tranquila sin que alguien viniera a cobrarte con sangre lo que tu padre debía... todo eso salió de mi bolsillo.

Se recargó en el respaldo de la silla y cruzó los brazos.

—No te lo digo para hacerte sentir mal, mi niña. Te lo digo para que entiendas cómo funciona esto.

"Mi niña." Lo dijo suave, casi con cariño. Pero las palabras que lo rodeaban no tenían nada de cariñosas. Eran una trampa construida con paciencia, ladrillo por ladrillo, durante doce años.

Valentina tragó saliva. La herida le latía debajo de la gasa.

—¿Qué quieres que haga?

—Por ahora, que me obedezcas. —Nicolás extendió la mano sobre la mesa con la palma hacia arriba—. Tu teléfono.

—¿Qué?

—Tu teléfono. Dámelo.

—Está roto. La pantalla se...

—Dámelo de todas formas.

Valentina sacó el teléfono del bolsillo y lo puso en su mano. Nicolás lo guardó en el bolsillo de su camisa sin mirarlo.

—A partir de hoy no sales de esta casa después de las ocho de la noche. No hablas con nadie de lo que viste. No vas a ningún lado sin decirme a dónde. ¿Entendido?

Cada frase le cerraba una puerta. Valentina las escuchó cerrarse una por una, como cerrojos cayendo en su lugar.

—Nicolás, yo...

—¿Entendido?

La voz no subió de volumen. No necesitaba hacerlo.

—Entendido.

Nicolás asintió. Se levantó de la silla y recogió el botiquín de la mesa. Caminó hacia la puerta del comedor y se detuvo con la mano en el marco, de espaldas a ella.

—La semana que viene hay un evento en el Club Ónix. Algo importante. Vas a ir conmigo.

No la miró al decirlo. No le preguntó si quería ir. No le dijo qué tipo de evento era ni por qué tenía que estar ahí. Lo dijo como se dicen las cosas que ya están decididas.

—Hay un vestido en tu clóset. Úsalo.

Salió del comedor. Sus pasos se perdieron por el pasillo hacia su estudio, y la puerta se cerró con un golpe suave.

Valentina se quedó sola en la mesa, con la herida ardiendo bajo la gasa, la ropa empapada pegada al cuerpo y las manos todavía temblando. Miró el charco de agua y sangre que se había formado debajo de su silla.

"Yo no le debo nada a nadie."

Se lo repitió en silencio. Una vez. Dos. Tres.

No se lo creyó ninguna.

1
Jujerny Del Valle Farfan cuica
que miedo
Jujerny Del Valle Farfan cuica
es una mujer sin voluntad propia
Jujerny Del Valle Farfan cuica
que rabia con Valentina
Jujerny Del Valle Farfan cuica
Huy q miedo
Jujerny Del Valle Farfan cuica
ya era hora 🥺
Jujerny Del Valle Farfan cuica
fuera de lo común me encanta 👏
Jujerny Del Valle Farfan cuica
siempre fue esto lo q quiso el pelambres este 😱
Jujerny Del Valle Farfan cuica
que le pasa a esta mujer tanto miedo le tiene a Nicolás y no se va
Jujerny Del Valle Farfan cuica
ojalá consiga aliados q la ayuden a salir de ese horror 😱
Jujerny Del Valle Farfan cuica
ojalá consiga aliados q la ayuden a salir de ese horror 😱
Jujerny Del Valle Farfan cuica
que terror vive Valentina!
Jujerny Del Valle Farfan cuica
no soy vip y no lo voy a ser aunque quiera soy de Venezuela 🥺
Jujerny Del Valle Farfan cuica
interesante
Jujerny Del Valle Farfan cuica
ojalá Damián pueda sacarla d allí
Jujerny Del Valle Farfan cuica
por que tanto encierro es abrumador 🥺
Luz Silvero
x lo q entendí, si no entendí mal
El si la compro, para estar esos días con ella😑
Gaby N
Tanto poder tiene Nicolás?
Xq el banana de Damián no hace nada?
Gaby N
Xq le dice "Cruza"?
Pdll Dsrth
🥰Esta novela diferente al principio casi dejo de leerla pero ya le fui tomando el hilo un buen final
Graciela Saiz
todo el mundo la manipula a esta mujer ,!
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