Un refugio maldito, una obsesión mortal y un secreto de sangre a punto de estallar.
Huyendo de su familia, Bibiana toma la drástica decisión de mudarse con Adam a una cabaña aislada en mitad del espeso bosque finlandés. Ellos creen estar construyendo su propio nido de amor en una paz idílica, sin embargo, ambos viven en una mentira: ignoran por completo la existencia de un Pacto de sangre, la oscura deuda del pasado que ya ha marcado sus destinos. Pero el invierno no perdona, y la tragedia golpea con la fuerza de un témpano.
Segunda temporada de la novela Destinada a un amor inmortal
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T2 Capítulo 1 - Los hilos del destino
En la fría calle del pueblo, el tiempo parecía haberse detenido. Ignacio sostenía a su hija con una fuerza nacida del miedo, pero la mirada de Adam lo obligó a retroceder.
—Usted no se la va a llevar en contra de su voluntad —sentenció Adam, con una voz que hizo vibrar el aire.
—¡Soy su padre y tengo derecho! —rugió Ignacio, aunque su voz temblaba.
—No se la llevará... porque ella es mía. Completamente mía.
Las palabras de Adam cayeron como una losa sobre Diego y Elena. El pánico se reflejó en el rostro de la hermana menor.
—¡Suéltala, papá! —suplicó Elena entre sollozos—. Suéltala o ese vampiro nos matará a todos aquí mismo.
Ignacio, viendo la oscuridad que emanaba de Adam, aflojó el agarre. Bibiana se soltó de inmediato, refugiándose en los brazos de su amante.
—Mi amor, tranquilo... —susurró ella, tratando de aplacar la furia del inmortal.
—No puedo creer que prefieras a este monstruo antes que a tu familia —escupió Elena con desprecio.
Bibiana la miró con una calma que asustaba. —Estoy haciendo mi vida. Por primera vez soy feliz y plena, y no voy a cambiar eso por nada del mundo, aunque nunca lo entiendan. Vámonos, Adam.
Se alejaron tomados de la mano, dejando a Ignacio derrotado y a Diego observando con una mezcla de tristeza y resignación cómo su hermana se perdía en la espesura del bosque.
Alaska – Mansión Soler
En su estudio, Marcelo Soler recibió la llamada que había estado esperando.
—Ya sabemos dónde está su hijo, señor —dijo una voz al otro lado de la línea—. Está en Finlandia.
—Finlandia... —Marcelo esbozó una sonrisa depredadora—. Perfecto. Vayan tras él ahora mismo. Uno de ustedes me lo traerá de vuelta y el otro seguirá rastreando al humano, a Ignacio. No quiero fallas.
Al colgar, Marcelo miró hacia el horizonte gélido de Alaska. —Muy pronto volverás a casa, hijo. Y traerás contigo lo que me pertenece.
La Cabaña de Adam
Al llegar al refugio, la tensión de Adam empezó a ceder.
—Perdóname por cómo enfrenté a tu padre, Bibi. Pero ahora que estás marcada, no soporto que intenten apartarte de mi lado.
Bibiana le acarició el rostro con devoción. —No tienes que pedir perdón. Me defendiste. Y para ser sincera... me encantó escucharte decir que soy solo tuya.
—Es la verdad —respondió él, besándola con una pasión renovada antes de abrir la puerta—. Bienvenida a tu nueva casa, mi amor.
Bibiana ahogó un suspiro al ver el interior decorado con flores frescas. —Gracias por esto, Adam. Te amo con toda mi alma.
Las Calles del Pueblo
Diego caminaba con la mirada baja cuando una silueta familiar se materializó entre los copos de nieve.
—Diego... —lo llamó Melissa.
—Hola, Melissa. Estaba pensando... —Diego se detuvo y la miró fijamente a los ojos—. Después de ver cómo me salvaste de esos ladrones, y de todo lo que está pasando con mi hermana... necesito saber la verdad. Sé que los vampiros existen. Melissa... ¿eres una de ellos?
Melissa guardó un silencio sepulcral. Los copos de nieve se posaban en sus hombros sin derretirse, confirmando la sospecha de Diego antes de que ella pudiera pronunciar una sola palabra.