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Lazos De Sangre Y Venganza

Lazos De Sangre Y Venganza

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Venganza / Romance / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Mikaela Martinez

Dos enemigos jurados, unidos por la supervivencia entre el odio y la traición nace un amor oscuro y feroz que desafía todo. Cuando el destino golpea, Augus da su vida para salvar a Kae. Años después, ella vive en paz con su pequeño hijo, quien lleva el nombre de su padre: la prueba de que su vínculo trasciende incluso la muerte.

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Máscaras Y Filos

La primera semana como pareja feliz fue una actuación agotadora, pero impecable. Durante el día, en reuniones de negocios o cenas con socios, Augus sostenía la mano de Kae con gesto protector, y ella le devolvía sonrisas dulces que no llegaban a sus ojos. Todos creían que era un matrimonio por amor, uniendo dos imperios. Pero en cuanto cerraban la puerta de su ala en la mansión, la atmósfera cambiaba por completo: se convertían en dos depredadores que compartían la misma jaula.

Era la tercera noche. Kae estaba en su sala privada, rodeada de estantes llenos de cuchillos de todos los tamaños y formas. Limpiaba uno de hoja curva con movimientos precisos, cuando escuchó pasos firmes detrás de ella. No se giró.

—No tienes permiso para entrar aquí —dijo con calma.

—No necesito tu permiso —respondió Augus, apoyado en el marco de la puerta. Su estatura de 1,88 metros lo hacía dominar el espacio, pero Kae no se inmutó. Sus ojos oscuros recorrían la colección de armas con una mezcla de desdén y curiosidad—. Sigues jugando con juguetes afilados.

—Son herramientas —corrigió ella, girándose lentamente. La luz de la lámpara reflejaba el frío metal en su mano—. Y muy útiles. ¿Tú no tienes ninguna? ¿O prefieres hacer el trabajo sucio con tus propias manos?

Augus sonrió, un gesto carente de calidez, y se acercó. De repente, su mano se movió con velocidad sorprendente: agarró el cuchillo más cercano a él y lo deslizó con destreza entre sus dedos.

—Sé usarlas. Pero prefiero la manipulación. Ver cómo alguien se rompe por dentro es mucho más satisfactorio que cortar carne.

—Cada uno tiene sus métodos —respondió Kae, y antes de que él pudiera reaccionar, ella lanzó su cuchillo con fuerza. La hoja se clavó con un sonido seco en la madera justo a centímetros de la cabeza de Augus, clavando un mechón de su cabello lacio.

El silencio se apoderó de la habitación. Augus no se movió ni un milímetro. Luego soltó una risa baja y peligrosa.

—Rápida —dijo, arrancando el arma de un tirón—. Pero fallaste.

—No fallé —contestó ella, ya con otro cuchillo en la mano, lista para lanzarlo de nuevo—. Podría haberte atravesado la garganta si hubiera querido. Solo quería ver tu reacción.

La tensión explotó. En un instante, Augus se abalanzó sobre ella. Kae se agachó ágilmente —su menor estatura le daba mayor movilidad— y esquivó su agarre, deslizándose por debajo de su brazo. Giró y apuntó la punta de su arma hacia su costado, pero él se detuvo bruscamente, capturando su muñeca con una fuerza que le hacía doler.

—¿Crees que puedes ganarme con esas armas? —susurró él, inclinándose sobre ella. Su rostro estaba a pocos centímetros, el piercing en su ceja brillando con intensidad—. Yo sé cómo mover el mundo a mi antojo. Tú solo sabes cortarlo.

—El corte es lo que detiene el juego —replicó Kae, y con la otra mano sacó un segundo cuchillo oculto en su manga, presionando la hoja contra su cuello con precisión milimétrica—. Ninguno de los dos es invencible.

Estaban en una posición mortal: él sostenía su muñeca con fuerza, ella tenía el filo rozando su piel. La respiración de ambos se aceleró, no por miedo, sino por esa extraña mezcla de odio y fascinación que los consumía. Era la primera vez que la máscara de civilización se rompía por completo, dejando ver lo que realmente eran: dos almas oscuras iguales.

De repente, las luces del pasillo se apagaron. Un sonido de vidrio roto resonó en la planta baja.

Ambos se quedaron inmóviles, pero no soltaron sus armas.

—¿Tus hombres? —preguntó Kae en voz baja.

—¿Los tuyos? —respondió Augus con la misma frialdad.

Ninguno respondió. En un movimiento coordinado, casi instintivo, ambos se separaron y se pusieron de espaldas, apuntando hacia la puerta. Habían olvidado su pelea momentáneamente: un enemigo externo era algo que ninguno esperaba.

—Hay intrusos —murmuró Augus.

—Parece que no somos los únicos que quieren ver caer a los apellidos —añadió Kae, ajustando su agarre—. ¿Hacemos una tregua temporal?

Augus sonrió con malicia.

—Solo por esta noche. Pero te advierto: si intentas clavarme algo por la espalda…

—Será lo último que hagas —terminó ella.

Salieron de la habitación en silencio, moviéndose como sombras. Kae iba delante, ágil y silenciosa, escuchando cada ruido. Augus la seguía, cubriéndole la espalda, su mirada escaneando cada rincón. Al llegar al salón principal, vieron a tres hombres enmascarados revisando los cajones, buscando documentos o bienes.

—Dos a la izquierda, uno al centro —indicó Kae sin volverse.

—Yo me encargo del centro —respondió él.

Fue una acción rápida y brutal. El hombre del centro se giró al escuchar el ruido, pero Augus ya estaba sobre él, golpeándolo con fuerza en el cuello y desarmándolo antes de que pudiera disparar. Mientras tanto, los otros dos se lanzaron contra Kae. Ella esquivó el primer golpe, giró sobre sí misma y clavó la punta de su cuchillo en el hombro del primer atacante, haciéndolo gritar. El segundo intentó agarrarla, pero ella se deslizó entre sus piernas y golpeó su tobillo, haciéndolo caer.

En cuestión de segundos, los tres estaban en el suelo, inconscientes o heridos. La sala quedó en silencio de nuevo, solo interrumpido por la respiración agitada de ambos.

Kae se limpió una mancha de sangre de la mejilla con el dorso de la mano y miró a Augus. Él también tenía una pequeña herida en el antebrazo, pero no parecía sentir dolor.

—Buen trabajo —dijo él, sorprendiéndose a sí mismo.

—Tú también —respondió ella, guardando su cuchillo—. Aunque no confío en ti.

—Ni yo en ti —aseguró él, acercándose de nuevo—. Pero hemos demostrado que, juntos, somos peligrosos.

Se miraron fijamente, el aire aún cargado de adrenalina y tensión. Por un instante, la línea entre el odio, la venganza y esa extraña atracción se volvió borrosa. Ambos sabían que esta noche no había sido casualidad, y que el juego que habían comenzado era mucho más grande y peligroso de lo que imaginaban.

—Recuerda —dijo Augus, rompiendo el momento—. Esto sigue siendo una farsa. Mañana seguimos con el plan: acercarnos, ganar confianza… y destruirnos.

Kae esbozó esa sonrisa fría y calculadora.

—Claro. Pero ten cuidado, Augus. En este juego, nunca sabes cuándo el filo se vuelve contra ti.

Se separaron, volviendo cada uno a su espacio, pero con una certeza nueva: el otro no era solo un enemigo, era alguien capaz de estar a su altura. Y eso, para dos mentes tan retorcidas, era mucho más peligroso que cualquier cuchillo.

1
Desconocida
QUEDÉ HIELO🤭🤭
Desconocida
lo más hermoso y desgarrador de todo es saber que Kae estaba embarazada. Augus se fue sin saber que dejaba una parte de él viviendo, pero qué consuelo saber que su amor no murió, se transformó en ese niño. Lloré con esa revelación🥹🥺
Mikaela★: así es u.u
total 1 replies
zafary villato
Salvó a dos vidas sin saberlo😭❤️
Maritza Romo
me hizo llorar el último capítulo pero 10/10🥹❤️‍🩹
VANNA★
/Sob/
Claudia de la cruz Fernández
muy bonito pero me hubiera gustado que terminara juntos☺️
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