esta historia trata sobre dos estudiantes de universidad totalmente diferentes ya que uno es el popular y el otro el nerd de la clase con las mejores calificaciones que durante las vacaciones por cosa del destino se cruzan y así hablan un poco hasta que empiezan a ser más cercanos y empiezan una relación pero Adrián Walker es un estupido que solo vio a Liam como un pasatiempo durante las vacaciones
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no deberías llorar solo
Las risas seguían escuchándose detrás de él.
Cada paso de Adrián por el pasillo se sentía torpe y pesado, como si las piernas dejaran de responderle poco a poco.
No quería llorar.
De verdad no quería.
Pero cuando escuchó a uno de los amigos de Liam decir:
—Creo que de verdad se enamoró…
Algo dentro de él terminó de romperse.
Adrián salió corriendo.
Empujó a varias personas sin siquiera mirarlas y terminó entrando al baño vacío del segundo piso. Apenas cerró la puerta, el aire le faltó.
Se cubrió la boca intentando no hacer ruido.
Las lágrimas empezaron a caer una tras otra.
—Qué idiota… —susurró con la voz rota—. Qué idiota soy…
Se dejó caer contra la pared fría mientras temblaba.
Recordó todas las veces que Liam le tomó la mano.
Todas las veces que lo miró sonriendo.
Todas las veces que creyó que alguien realmente podía quererlo.
Y ahora entendía que seguramente Liam y sus amigos se habían estado riendo de él desde el principio.
Adrián apretó los ojos con fuerza.
Dolía demasiado.
Entonces escuchó la puerta abrirse.
Rápidamente se limpió la cara con la manga del suéter.
—E-está ocupado…
Silencio.
Luego unos pasos tranquilos.
Adrián levantó la mirada… y se congeló.
El chico frente a él era alto, de cabello negro ligeramente largo y uniforme desacomodado. Llevaba audífonos colgados del cuello y tenía esa expresión aburrida que siempre mostraba en clase.
Ethan Reed.
El presidente del consejo estudiantil.
Y probablemente una de las personas más intimidantes del instituto.
Adrián apenas había hablado con él unas dos veces.
Ethan observó el rostro lloroso de Adrián unos segundos.
—Liam Carter —dijo finalmente.
No era una pregunta.
Adrián bajó la mirada de inmediato, avergonzado.
—No es asunto tuyo…
Ethan caminó hasta el lavabo y abrió el grifo.
—Todo el instituto escuchó lo que pasó.
Eso hizo que el pecho de Adrián doliera todavía más.
Genial.
Ahora todos lo sabían.
Adrián intentó levantarse rápido.
—Ya estoy bien.
Pero apenas dio un paso, Ethan lo sujetó suavemente del brazo.
—No tienes que fingir conmigo.
La voz de Ethan era extrañamente tranquila.
Y eso solo hizo que Adrián quisiera llorar otra vez.
—Solo quiero irme…
Ethan soltó un pequeño suspiro.
Luego tomó unas toallas de papel y se las extendió.
—Toma.
Adrián dudó unos segundos antes de agarrarlas.
—Gracias…
—Liam es un imbécil.
Adrián soltó una pequeña risa triste entre lágrimas.
—Eso ya lo noté…
Ethan se quedó callado un momento antes de hablar otra vez.
—No deberías creer todo lo que dicen de ti.
Adrián frunció ligeramente el ceño.
—¿Qué?
—No eres raro.
Adrián lo miró sorprendido.
Porque nadie… literalmente nadie… había dicho algo así antes.
Ethan apoyó la espalda contra el lavabo.
—La gente como Liam solo busca alguien fácil de humillar frente a los demás.
Adrián bajó la mirada.
—Entonces sí soy fácil…
—No. —Ethan respondió de inmediato—. Solo confiaste en alguien equivocado.
El baño quedó en silencio.
Y por primera vez desde que empezó el día… Adrián sintió que podía respirar un poco.
Entonces la puerta volvió a abrirse de golpe.
Varias voces se escucharon afuera.
Y una de ellas hizo que Adrián se tensara inmediatamente.
Liam.
—Lo vi entrar aquí.
Adrián sintió pánico instantáneo.
Pero antes de que pudiera reaccionar, Ethan se puso frente a él.
La puerta del baño se abrió completamente.
Liam apareció junto a dos de sus amigos… pero al ver a Ethan, se quedó quieto.
—Oh. —Liam levantó una ceja—. No sabía que estabas aquí.
Ethan ni siquiera cambió la expresión.
—¿Qué quieres?
Liam miró por encima de él intentando encontrar a Adrián.
—Hablar con él.
—Pues no quiere hablar contigo.
La tensión llenó completamente el lugar.
Y Adrián, todavía con lágrimas en los ojos… observó sorprendido cómo Ethan Reed acababa de ponerse de su lado.