Minho y Jisung comparten algo más que amistad: miradas, risas y besos que comienzan a despertar un deseo que ninguno sabe cómo nombrar. Entre juegos, paseos, noches frente a la fogata y pequeños momentos de celos y ternura, ambos descubren que lo que sienten va más allá de un simple beso.
Mientras tanto, Hyunjin y Felix, Changbin y Jeongin, y Bangchan y Seungmin viven sus propias historias de amor y complicidad, creando un verano lleno de risas, secretos y recuerdos inolvidables.
Una historia sobre amistad, romance, deseo y la magia de los momentos compartidos que cambian la vida para siempre.
NovelToon tiene autorización de Karenchus Cassy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
.
Hyunjin los miraba con una sonrisa sospechosa.
Jisung sentía que el corazón le iba a salir del pecho.
—No interrumpís nada —dijo rápido.
Minho habló al mismo tiempo.
—Sí, interrumpe.
Jisung le dio un codazo.
—¡Callate!
Hyunjin levantó las manos.
—Ok… claramente hay algo raro acá.
Minho se apoyó contra la pared, tranquilo.
—No es asunto tuyo.
Hyunjin miró a Jisung.
—¿Seguro?
Jisung evitó su mirada.
—Sí.
Pero Hyunjin no parecía convencido.
—Bueno… solo vine a buscar mi botella de agua.
La agarró del banco, pero antes de irse dijo:
—Aunque debo admitir que entré justo cuando estaban muy cerca.
Jisung quería desaparecer.
—Hyunjin…
—Tranquilo —sonrió—. No digo nada.
Cuando finalmente se fue, el gimnasio volvió a quedar en silencio.
Jisung se giró hacia Minho inmediatamente.
—¡¿Por qué dijiste que sí?!
Minho se encogió de hombros.
—Porque era verdad.
—¡No tenías que decirlo!
—Tampoco tenía que besarte, pero pasó.
Jisung apretó los dientes.
—Sos un problema.
Minho sonrió.
—Y aun así no dejás de besarme.
Jisung lo empujó otra vez.
—¡No me provoques!
Pero Minho agarró su muñeca de nuevo.
—Entonces dejá de reaccionar así.
Sus miradas se quedaron atrapadas otra vez.
El aire entre ellos volvió a sentirse pesado.
—Soltame —murmuró Jisung.
Minho no lo hizo.
—Decí que no te gusta.
Jisung frunció el ceño.
—¿Qué cosa?
—Esto.
Minho se acercó un poco más.
—Besarme.
El corazón de Jisung latía demasiado rápido.
—No me gusta.
Minho lo miró fijamente.
—Mentiroso.
Al día siguiente en la escuela, Jisung intentaba actuar normal.
Lo cual era difícil cuando Minho estaba sentado dos filas detrás de él.
Cada vez que sentía su mirada, se ponía nervioso.
—Sung.
Hyunjin apareció a su lado en el recreo.
—¿Qué?
Hyunjin se apoyó en su escritorio.
—Ayer estabas muy… cerca de Minho.
Jisung casi se atraganta con el jugo.
—No pasó nada.
—Claro.
Hyunjin sonrió.
—Entonces no te importa si te invito a salir hoy.
Jisung parpadeó.
—¿Qué?
—Al cine.
En ese momento, alguien movió una silla bruscamente detrás de ellos.
Minho.
Se levantó sin decir nada.
Pero su mirada estaba clavada en Hyunjin.
—¿Interrumpo algo? —preguntó con voz fría.
Hyunjin sonrió.
—Siempre aparecés en el momento perfecto.
Minho no respondió.
Solo miró a Jisung.
—¿Vas a ir?
Jisung sintió la tensión entre ellos.
—Yo…
Hyunjin habló primero.
—Sí, va a venir conmigo.
Minho apretó la mandíbula.
—No le pregunté a vos.
El ambiente se volvió pesado.
Jisung suspiró.
—Solo es una salida.
Minho lo miró unos segundos.
Después se dio vuelta y se fue.
Pero Jisung sabía algo.
Minho estaba celoso.
Esa noche, Jisung estaba caminando hacia el cine con Hyunjin.
—Estás muy callado —dijo Hyunjin.
—Estoy pensando.
—¿En Minho?
Jisung lo miró sorprendido.
—¿Cómo sabés?
Hyunjin se rió.
—Es obvio.
Antes de que Jisung pudiera responder, alguien agarró su brazo desde atrás.
Minho.
—Tenemos que hablar.
Jisung frunció el ceño.
—Ahora no.
—Sí, ahora.
Hyunjin cruzó los brazos.
—Está conmigo.
Minho lo ignoró.
—Sung.
Su tono era más serio de lo normal.
Jisung suspiró.
—Cinco minutos.
Hyunjin se alejó un poco.
Minho lo llevó hacia un costado de la calle.
—¿Por qué viniste con él?
—Porque quiso invitarme.
—Y aceptaste.
—¿Cuál es el problema?
Minho se acercó.
—Que no me gusta.
Jisung soltó una risa nerviosa.
—No sos mi dueño.
—Nunca dije eso.
—Entonces dejá de actuar como si lo fueras.
Minho se quedó en silencio.
Después dijo algo que Jisung no esperaba.
—No quiero que estés con él.
Jisung lo miró.
—¿Por qué?
Minho lo miró directamente a los ojos.
—Porque me gustás.
El mundo de Jisung pareció detenerse.
—Minho…
Pero antes de que pudiera terminar la frase, Minho lo besó otra vez.
Jisung todavía estaba cerca de Minho cuando escucharon una voz detrás.
—Interesante.
Los dos se separaron de golpe.
Hyunjin estaba parado a unos metros, con los brazos cruzados.
Había visto todo.
El corazón de Jisung se hundió.
—Hyunjin…
Pero Hyunjin no lo miraba a él.
Su mirada estaba clavada en Minho.
—Así que era eso.
Minho no parecía avergonzado.
—¿Eso qué?
—Por qué apareciste de repente.
El ambiente se volvió pesado.
Jisung dio un paso adelante.
—No es lo que pensás.
Hyunjin soltó una pequeña risa.
—Literalmente los acabo de ver besándose.
Jisung se quedó sin palabras.
Minho habló con calma.
—Entonces ya entendiste.
Hyunjin frunció el ceño.
—No sabía que eras tan descarado.
—No sabía que te importaba tanto.
Hyunjin dio un paso más cerca.
—Me importa porque lo invité a salir.
—Y él vino igual conmigo.
—¡Minho!
Jisung lo miró molesto.
Pero Minho no parecía arrepentido.
Hyunjin apretó los puños.
—Te gusta provocar.
Minho levantó una ceja.
—¿Te molesta?
Por un segundo pareció que Hyunjin iba a empujarlo.
Jisung se puso entre ellos.
—¡Basta!
Los dos lo miraron.
—Esto se está volviendo ridículo —dijo Jisung.
Hyunjin respiró profundo.
—Tenías que decirme.
—Ni yo sabía —respondió Jisung.
Minho lo miró de reojo.
—Mentiroso.
El silencio era incómodo.
Hyunjin finalmente habló.
—Bueno.
Miró a Jisung.
—Creo que ya entendí.
Jisung frunció el ceño.
—¿Qué cosa?
Hyunjin señaló a Minho.
—Que te gusta más que a mí.
El corazón de Jisung volvió a acelerarse.
—No dije eso.
—No hace falta.
Hyunjin suspiró.
—Pero podrías haber sido honesto.
Jisung bajó la mirada.
—Lo siento.
Hyunjin sonrió un poco.
—No pasa nada.
Luego miró a Minho.
—Pero si lo hacés sufrir…
Minho respondió inmediatamente.
—No lo voy a hacer.
—Eso espero.
Después de eso, Hyunjin se fue.
Jisung lo miró alejarse.
—Genial…
Minho se acercó un poco.
—Se lo tomó mejor de lo que esperaba.
—Igual me siento mal.
—No deberías.
Jisung lo miró.
—¿Por qué?
Minho respondió en voz baja.
—Porque me elegiste.
El camino a casa fue silencioso.
Jisung caminaba al lado de Minho, sin saber qué decir.
—Sung —dijo Minho.
—¿Qué?
—¿Estás arrepentido?
Jisung lo miró.
—No.
Minho pareció sorprendido.
—Entonces ¿por qué estás tan callado?
Jisung suspiró.
—Porque esto es raro.
—¿Raro?
—Nos estábamos peleando hace dos días.
Minho sonrió.
—Y ahora me estás besando.
Jisung se sonrojó.
—No lo digas así.
—¿Cómo querés que lo diga?
—No sé…
Minho se detuvo de repente.
Jisung también.
—Entonces probemos algo simple —dijo Minho.
—¿Qué cosa?
Minho lo miró directamente.
—Salir conmigo.
El corazón de Jisung casi se detuvo.
—¿Qué?
—Una cita.
Jisung se puso nervioso.
—Minho…
—¿Sí?
—No sé si es buena idea.
Minho dio un paso más cerca.
—¿Por qué?
—Porque si sale mal…
Minho levantó una ceja.
—¿Planeás que salga mal?
Jisung negó con la cabeza.
—No.
—Entonces dejá de pensar tanto.
Minho lo llevó a un pequeño parque.
Era tarde y casi no había gente.
Se sentaron en un banco.
—Esto cuenta como cita —dijo Minho.
Jisung se rió un poco.
—No trajiste nada.
—Te traje a vos.
—Eso no cuenta.
Minho lo miró con una sonrisa pequeña.
—Para mí sí.
Jisung sintió que el corazón le latía demasiado rápido.
—Sos raro.
—Y aun así me besás.
Jisung lo empujó levemente.
—¡Minho!
Minho se inclinó un poco hacia él.
—¿Qué?
—No me mires así.
—¿Así cómo?
—Como si…
—¿Como si qué?
Jisung no terminó la frase.
Minho lo observó unos segundos.
Y luego lo besó otra vez.
Este beso fue diferente.
Más lento.
Más profundo.
Las manos de Minho se deslizaron hasta la cintura de Jisung.
Jisung se aferró a su camiseta.
Cuando se separaron, ambos respiraban rápido.
—Esto es peligroso —murmuró Jisung.
—¿Por qué?
—Porque me gusta demasiado.
Minho sonrió.
—Ese es el punto.
Jisung lo miró.
—Sos terrible.
—Y vos seguís acá.
Se quedaron sentados en silencio un rato.
Jisung apoyó la cabeza en el hombro de Minho sin darse cuenta.
—Sung.
—¿Qué?
—Creo que me gustás desde hace tiempo.
Jisung levantó la cabeza.
—¿En serio?
—Sí.
—Entonces ¿por qué siempre peleábamos?
Minho se encogió de hombros.
—Porque sos desesperante.
Jisung se rió.
—Vos también.
Minho lo miró.
—Pero ahora ya no quiero pelear.
—¿No?
—No.
Minho tomó su mano.
Jisung se sorprendió un poco, pero no la soltó.
—Esto es nuevo —dijo.
—¿Te molesta?
—No.
El silencio fue cómodo esta vez.
Después de unos segundos, Jisung habló.
—Minho.
—¿Sí?
—Creo que esto va a ser complicado.
Minho sonrió.
—Probablemente.
—Entonces ¿por qué querés hacerlo?
Minho respondió sin dudar.
—Porque sos vos.