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El Fantasma 2

El Fantasma 2

Status: Terminada
Genre:Romance / Omegaverse / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

⚠️🚫Un nuevo "asesino perfecto" aparece en la ciudad. No usa feromonas, usa tácticas militares que Ben reconoce. Y ese es solo el inicio de los problemas de la familia Volkov Masson. 🚫⚠️ 💡Estilo staempunk💡

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Nadler

El último recuerdo de Bruce Albor en la Tierra no fue heroico, ni tuvo el honor de un oficial cayendo en cumplimiento del deber. Fue el olor a lluvia ácida sobre el asfalto de un muelle clandestino en Nueva Jersey y el cañón frío de una Glock 17 presionando su nuca.

Bruce había servido a dos señores durante una década. De día, era el sargento condecorado de la Unidad de Élite; de noche, era el arquitecto logístico del cartel de los Torrez. Él había sido quien le disparó a Ben Connors hace años atrás. Ver morir al Capitán fue un trámite, una pieza necesaria que había que quitar del tablero porque su integridad era "un mal negocio".

Pero en ese muelle de Nueva Jersey, el negocio se volvió contra él.

—Nada personal, Bruce —susurró su propio compañero de patrulla, el hombre al que Bruce había corrompido—. Pero los Torrez dicen que sabes demasiado sobre las rutas nuevas. Y nosotros preferimos no compartir el porcentaje.

¡BANG!

El estallido fue lo último que escuchó. No hubo túnel de luz, solo un vacío negro y una presión insoportable, como si intentaran meter un océano dentro de un dedal.

Cuando Bruce abrió los ojos, no sintió el asfalto frío, sino el roce de ceniza y carbón. El aire que entró en sus pulmones era denso, cargado de un vapor amarillento y un hedor a orina y óxido que nunca había olido en su mundo.

Intentó levantarse, pero su cuerpo no respondió con la fuerza atlética de un oficial de cuarenta años. Se miró las manos: eran garras esqueléticas, cubiertas de costras y suciedad. Estaba en un refugio o pocilga para vagabundos de Puerto Gris, rodeado de tuberías de bronce que silbaban como serpientes y un médico de caridad, que lo miraba con ojos abiertos como platos.

—¿Qué... qué es esto? —masculló. Su voz no era la suya; era un quejido agudo y rasposo.

Era Nadler, un mendigo alfa cuya alma se había rendido minutos antes por el hambre y el frío. Bruce Albor acababa de ocupar un envase vacío.

La mayoría se habría vuelto loca. Bruce, sin embargo, era un depredador refinado. Se pasó las primeras semanas en los muelles de Puerto Gris, observando desde las sombras. Robó comida con la precisión de un comando, degollando a otros mendigos por un trozo de pan seco sin que nadie escuchara un solo ruido. Usó su conocimiento en anatomía para matar con un simple golpe en la carótida, evitando el desorden de la sangre.

Mientras escalaba en el submundo, escuchó el nombre que lo cambió todo: El Fantasma.

Los estibadores hablaban con terror de Ren Masson, el omega dominante de los Volkov. Decían que mataba sin armas de fuego, que usaba puntos de presión y que su mente era un mapa táctico que nadie podía descifrar.

Bruce se infiltró en una de las ejecuciones públicas de los Volkov en el Sector Industrial. Oculto tras una máscara de tela sucia, vio a Ren Masson en acción. Vio cómo el omega neutralizaba a tres alfas armados usando una técnica de barrido y presión arterial que solo se enseñaba en la Academia de Policía de su mundo. Un movimiento que Bruce mismo había practicado con Ben Connors en el gimnasio de la unidad cientos de veces.

—No puede ser... —susurró Bruce, y una sonrisa retorcida apareció en su rostro demacrado—. Ben. Estás vivo. Y tienes un imperio.

La envidia, un veneno más potente que cualquier químico de Puerto Gris, se apoderó de él. Ben Connors, el "policía perfecto", el hombre al que él había asesinado por ser demasiado honesto, ahora gobernaba una ciudad de pecadores. Ben tenía al Lobo, tenía hijos, tenía respeto. Tenía todo lo que Bruce siempre había querido: poder absoluto sin rendir cuentas a nadie.

Bruce no perdió tiempo. Usó el cuerpo de Nadler para acercarse a una banda de mercenarios que buscaba un líder con cerebro.

Su primera reunión con el cabecilla de los asesinos fue una masacre. Entró en su guarida cargando solo una barra de hierro y asesinando cunato guardia se le atravesara.

—¿Quién eres tú, mendigo? —se burló el líder, un alfa de aroma a cerveza rancia.

Bruce no respondió. Se movió con la velocidad de un fantasma. En diez segundos, el líder estaba en el suelo con la tráquea colapsada. Bruce se sentó en su silla, limpiándose la sangre de Nadler de la cara.

—A partir de hoy, me llaman Nadler —dijo a los hombres restantes—. Y vamos a tomar Puerto Gris. No por el dinero, sino porque quiero ver cómo arde el pedestal de un viejo amigo.

Durante los siguientes meses, Bruce refinó el cuerpo de Nadler. Entrenó sus músculos atrofiados, se inyectó sueros de crecimiento ilegales que compró en el mercado negro y estudió cada movimiento de la mansión Volkov. Descubrió la existencia de los hijos de Ben, y eso le dio el arma definitiva.

Él no quería solo matar a Ben; quería arrebatarle su corona. Quería que Ben viera cómo sus hijos se convertían en asesinos, cómo su esposo Lobo caía de rodillas y cómo todo el sistema de vapor que Ben ayudó a construir se volvía su pira funeraria.

—Ben Connors siempre fue un idealista —pensaba Bruce mientras preparaba las cargas explosivas para la estación de calderas—. Él cree que este mundo es su segunda oportunidad para ser un héroe. Yo sé la verdad: este mundo es un patio de recreo para los que no tienen alma.

Bruce se puso su chaqueta de cuero y revisó el auricular que Vlad le robaría más tarde. Sabía que Ben vendría por él. Sabía que el "Fantasma" no podría resistir el cebo.

Flashback terminado. Regresamos al presente:

En la cima de la gran caldera de la estación, Bruce soltó la palanca de hierro y miró a Ben y Valerius con una satisfacción psicópata. La presión del vapor estaba en el punto crítico; las agujas de los diales temblaban en la zona roja.

—¡Llegaste tarde, Ben! —gritó Bruce, su voz compitiendo con el rugido de las máquinas—. Me dispararon en el tanque, pero eso solo aceleró el proceso. ¡En cinco minutos, el núcleo de esta estación se convertirá en un volcán!

Ben se acercó, con la navaja firme y los ojos azules brillando con un odio que ya no era de un policía, sino de un padre amenazado.

—No te voy a disparar en la cabeza, Bruce —dijo Ben, su aroma a ozono volviéndose una tormenta eléctrica real que erizaba el vello de los brazos de Nadler—. Voy a desmantelar cada parte de este cuerpo que robaste.

Valerius se colocó al lado de su esposo, con los ojos dorados fijos en la garganta de Nadler. El Lobo no necesitaba palabras; su postura decía que estaba listo para arrancar la vida de Bruce con sus propios dientes.

—Dos contra uno... —se burló Bruce, poniéndose en guardia militar—. Al menos en este mundo tienes compañía para morir. ¡Vengan!

El choque final fue una explosión de violencia. Ben se lanzó hacia adelante con una serie de estocadas rápidas que Bruce apenas pudo desviar. Valerius entró por el flanco, usando su fuerza bruta para golpear las costillas de Nadler, rompiendo el hueso con un sonido seco.

Pero Bruce era un experto. Usó el impulso de Valerius para girar y golpear a Ben en el estómago con una patada lateral.

—¡Sigues siendo lento, Capitán! —rugió Bruce.

Ben se recuperó en el aire, rodando sobre el metal caliente. No sentía el dolor. Solo veía el rostro de sus hijos en su mente. Miró a Valerius y asintió. Era el momento de usar la técnica que habían practicado en el silencio de sus noches en la mansión: La Pinza.

Valerius rugió, lanzándose como una distracción masiva, obligando a Bruce a usar ambas manos para detener el avance del alfa. En ese segundo de apertura, Ben se deslizó por debajo de las piernas de Bruce.

Con un movimiento preciso, Ben hundió su navaja no en el pecho, sino en el tendón de Aquiles de Nadler, y al mismo tiempo, Valerius cerró su mandíbula sobre el antebrazo con el que Nadler sostenía la palanca.

¡CRACK!

El grito de Nadler fue tapado por el siseo de una válvula que reventó. Estaba de rodillas, inmovilizado por el Lobo y sentenciado por el Fantasma.

—Jaque mate, Bruce —susurró Ben al oído de su traidor.

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Maru19 Sevilla
Me encantó la saga, espero çon mucho gusto la continuación /Heart//Heart//Heart//Heart/
Skay P.: Claro que sí bebé 🤎🤎
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Maru19 Sevilla
Yo si quiero el siguiente volumen de la familia Volcov, te leo desde la ciudad de México . Me encantan tus historias 💖💖💖💖💖💖
Skay P.: Autora👠✨️
total 5 replies
Maru19 Sevilla
Ya mero iban a dejar solo a Sage
Maru19 Sevilla
Malditos mafiosos /Smug/
Maru19 Sevilla
Se podrá embarazar Sage?
Maru19 Sevilla
💖💖💖💖
Maru19 Sevilla
Cuidado con los chiquillos 🤭🤭🤭
Maru19 Sevilla
Ya quiero leer la caída de Miller🤭
Maru19 Sevilla
Los chamaquitos en todo están 🤭
Maru19 Sevilla
Muy bien 👏
Maru19 Sevilla
😱
Maru19 Sevilla
Muy emocionante 👏👏😱
Maru19 Sevilla
Muy bien!!!👏👏👏
Maru19 Sevilla
Que miedo, que sus hijos entren en la batalla 😱
Skay P.: La sangre estira, cielito😘
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Se pone más emocionante la historia 👏👏👏
Maru19 Sevilla
Lo hubieran noqueado!
Maru19 Sevilla
Será que se vuelvan a embarazar?
Skay P.: Jajaja el Capitán tiene pánico ⚠️
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Muy buena obra también " Hielo y alquitrán" 💖
Skay P.: Gracias 😘😘😘😘
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Inicia muy bien👏👏
Maru19 Sevilla
Que emoción 👏👏👏
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