Xie Lin desde pequeña fue educada para ser una dama, una buena esposa y madre. Pero ella tenía otros intereses y en secreto entrenaba su cuerpo para el combate y el uso de la espada. Su vida cambia cuando es elegida para ser la consorte del príncipe heredero y al saber que este, ama a otra mujer, le propone un trato: si ella logra entrar a las fuerzas militares y volverse general, él la dejará libre de ese matrimonio.
Pero, obligada a tener un hijo, ella cumple, con la promesa de que, unirse a las tropas del emperador y cuando la guerra inicia, ella logra su objetivo con grandes méritos, pero, el príncipe heredero, ahora emperador, no la quiere dejar ir.
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Capitulo 02.
Dos años fue lo que duró en la guerra y, tal como Lin lo dijo, obtuvo su rango de general, demostrando ser un as en batalla. Al volver del campo de batalla, recibió las mejores condecoraciones del emperador. Poco después, el viejo emperador se retiró debido a su edad, ascendiendo al trono al príncipe Zhang Xen, también un excelente guerrero, por sus logros en la guerra.
Ahora, todos esperaban ansiosos por saber quién subiría a su lado en el trono: si su consorte, la prestigiosa general, o si elegiría a otra mujer. Por supuesto, todos esperaban que fuera otra mujer, pues la general Lin seguía en sus viajes, ya que la guerra no terminaba por completo. Así, muy pocas veces se vieron la cara ella y el ahora emperador. Pero después de dos largos años, la guerra se erradicó por completo, y finalmente Lin podría pasar más tiempo en casa con su hijo, Jian.
—¡Madre! ¡Qué suerte tengo! ¡Padre también está en casa!
El niño abrazó a Lin, y ella lo cargó de inmediato, aunque su rostro no reflejó alegría al saber que el emperador estaba en la mansión. A esas alturas, creyó que él estaría felizmente en su palacio y quizás ya en compañía de la mujer que amaba.
—Supe que volvías hoy, bienvenida, general Lin.— expresó con una leve sonrisa.
Lin hizo una leve reverencia, pero miró con seriedad al emperador.
—Espero recuerde el trato, majestad. Soy general y la más respetada del imperio.— soltó sin titubear.
—Lin, acabas de volver, no es momento para esto y menos frente a nuestro hijo.—
—Hace un año te lo recordé y tampoco era el momento. ¿Cuándo lo será?— pregunto Lin ya algo molesta.
La doncella carga al pequeño y se lo lleva; no puede escuchar las discusiones de sus padres.
—¿Por qué tanta prisa? ¿Acaso tienes un amante? ¿Ya quieres correr a sus brazos?— pregunta con cierto tono de burla y una expresión preocupación.
—Creo que eso aplica para usted, majestad. ¿O qué? ¿La mujer que tanto ama se fue con otro y por eso quiere que mi vida siga atada a un matrimonio que ambos odiamos?— pregunta elevando la voz.— solo alarga este infierno.
—¿Infierno? Dime, ¿cuándo te traté mal? He sido un hombre fiel, un esposo leal y respetuoso.— se defiende el Emperador.
—Eso no importa, nada borra el hecho de que fuimos obligados a este matrimonio.—
—Sí, lo fuimos, pero no creo que a estas alturas sea necesario un divorcio, Lin. Nuestro hijo nos necesita a ambos.
—Y nos tendrá a los dos, pero lo mejor es que sea por separado.
—Entonces Jian se viene conmigo al palacio del sol.
—No me sorprende que quieras hacer eso. ¿La emperatriz madre te lo ha sugerido? Debe ser ella, alejar a su adorable nieto de su salvaje madre.
—No es así, la emperatriz madre no ha dicho e...
—No la quiera hacer pasar por una santa. Sé lo que se dice de mí y la principal chismosa es la emperatriz madre. Pero adelante, llévate a mi hijo, y yo me llevo a mi ejército completo...
—¡Lin! ¡Basta! No puedes hacer eso...
—Puedo y lo haré. No me provoque, ma-jes-tad.
Lin le dio la espalda a Xen y entró a la casa en busca de su hijo. Xen sabía que, si Lin cumplía con su palabra, el palacio y todo el imperio se quedarían sin protección, y es que esa mujer tenía de su lado y a cargo a las tropas principales que el ex emperador le entregó por escrito. Ese día, estuvo en su estudio sin poder hacer su trabajo. Le preocupaba la situación con Lin, sobre todo porque pronto empezarían a exigir que tuviera una emperatriz, algo que su madre ya había hecho algunas veces, incluso le presentó a distintas mujeres, a las cuales tuvo que echar del palacio usando a los guardias para que se enojaran y no volvieran.
—¿Por qué, Lin? ¿Por qué me desprecias tanto?
Si tan solo pudiera hablar con Lin de manera tranquila, en verdad deseaba saber por qué esa mujer parecía despreciarlo. Un sirviente entró para decirle que la reina madre le había mandado llamar. Cuando llegó al palacio de loto, entró e hizo una reverencia a la mujer mayor que estaba sentada ante una mesa, practicando su caligrafía.
—Escuché que tu consorte ha vuelto. ¿Sigues sin querer divorciarte de esa salvaje?
—Madre, más respeto hacia mi esposa. No es una salvaje, es una mujer valiente que ha luchado por el bien de nuestro país.
—Sigue sin ser una dama honorable. Ya te he dicho que elijas una mujer adecuada para que suba al trono. Eres joven, pero el trono necesita un heredero.
—Y lo hay, Jian es mi hijo legítimo, él será el único y será mi heredero.
—Su madre solo es una consorte, no ha sido nombrada como emperatriz.
—Sigue siendo mi esposa y madre. Olvida la idea de concubinas o una emperatriz. Lin es quien subirá al trono.
—Ella no aceptará. Solo continúa con el trato que hicimos, dale dinero y que se largue del palacio.
—Jamás, ella y Jian son mi familia. No me llames si solo es para decir estas cosas.
Xen salió de inmediato del palacio de loto; siempre era lo mismo. Su madre solo pedía verle por asuntos que ya habían discutido antes y que siempre llegaban a la misma conclusión: Xen no estaba dispuesto a destruir su familia. Lin había decidido quedarse en la residencia de su hijo; era absurdo tener que vivir separados, el niño en un palacio y ella en otro. Esas tradiciones eran absurdas.
—Madre, ¿venciste a hombres malos?
—Así es, vencí a cien hombres malos para salvar el país.
—¡Wow! Madre es la mejor.
El pequeño estaba sentado en a lado de Lin mientras escuchaba las hazañas de su madre.
Xen, quien había llegado, se quedó en la puerta, escuchando todo. A él le hubiera gustado estar ahí, sentado junto a Lin, mientras ambos contaban sus aventuras durante la guerra. Y es que él tuvo la oportunidad de ver a Lin en acción; era tan valiente y no parecía temer a nada en ese campo de batalla. Era una mujer digna de admirar, aunque años atrás él también pensó que era imposible que una mujer llegase a ser una soldado, pero Lin le demostró que una mujer puede lograr lo que desee si realmente lo intenta.
Qué Lin obtenga esa información del anciano y sepa a quién se enfrenta /Left Bah!/
Ojalá Lin no lo de por muerto o le dará más adelante una sorpresa /Grievance/
ya estoy intrigada