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Mi Vida Después De Ti

Mi Vida Después De Ti

Status: En proceso
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Reencuentro
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Rosalva

Valentina creyó haberlo dado todo. Años de amor, de entrega, de familia y de sostener una vida que sin darse cuenta ya estaba quebrada.
Hasta que una noche, sin aviso, todo termino. Lo que siguió no fue una separación... fue un descenso al vacío. Entre el dolor, soledad y la reconstrucción de si misma, aparece Santiago... Un encuentro inesperado que despierta en ella emociones que creia muertas. Pero no todo lo que se enciende... sana, no todo lo que llega... permanece.
Esta es la historia de una mujer que tuvo que perdió a si misma, para finalmente reencontrarse.
"A veces, para volver a vivir... hay que aprender a soltarse"

NovelToon tiene autorización de Maria Rosalva para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2 Lo que ya estaba roto

Lucas

Hace mucho tiempo que todo cambió en mi casa, aunque durante meses me convencí de que no era así, de que eran etapas, silencios pasajeros, desgaste normal de una relación larga. Pero no. La verdad es que algo se había roto mucho antes de que yo lo quisiera aceptar.

Llevo más de un año con Lucía. Decirlo así, en voz baja, dentro de mi cabeza, suena más fuerte de lo que me gusta admitir. Un año de escapadas, de fines de semana que parecían pertenecer a otra vida, de mensajes que llegaban justo cuando más necesitaba desconectarme de todo lo que me pesaba.

A veces no entiendo por qué lo hago. O tal vez sí lo entiendo, pero prefiero no profundizar. Es más fácil seguir, sostener la mentira, acomodar las piezas para que todo encaje sin hacer demasiado ruido.

La rutina en casa se volvió insoportable. No por algo concreto, no por una discusión puntual, sino por esa sensación constante de estar atrapado en algo que ya no se siente propio. Las mismas caras, los mismos horarios, los mismos silencios entre Valentina y yo. Silencios que ya no incomodan… porque simplemente se instalaron.

Valentina siempre está. Siempre hace lo que tiene que hacer. Siempre responde bien. Y sin embargo… algo en ella dejó de llegarme. O tal vez fui yo el que dejó de verla.

El celular vibra y automáticamente sé que es Lucía.

“Hola, cariño… ¿cómo estás? Ya reservé el vuelo. Esta vez nos toca París.”

París.

Leo el mensaje y siento ese impulso inmediato de escapar. De irme. De desaparecer de todo lo que me resulta pesado.

“Hola, cariño. Bien. Nos vemos el viernes a la noche.”

Así funciona. Sin preguntas. Sin explicaciones. Sin conflictos. Con ella todo es simple, liviano, cómodo. No tengo que sostener nada, no tengo que explicar nada, no tengo que ser nada que no quiera ser.

En casa es distinto.

Valentina y yo nos cruzamos, nos hablamos lo justo, compartimos espacios pero no realmente la vida. A veces la observo sin que se dé cuenta. Se mueve por la casa como si todo dependiera de ella. Ordena, cocina, organiza. Siempre correcta. Siempre presente.

—Valentina, preparame la maleta. Esta noche salgo de viaje. Vuelvo el martes.

Lo digo sin mirarla demasiado. Como si fuera una frase más dentro de tantas.

Ella se da vuelta, me mira y sonríe apenas.

—Claro, querido. Enseguida.

Y sube las escaleras.

Siempre igual.

No pregunta. No cuestiona. No se enoja. No reclama.

Y eso… lejos de darme tranquilidad, me genera algo que no termino de entender. Como si esa quietud fuera, en realidad, una distancia mucho más profunda.

La observo mientras desaparece por el pasillo. Durante un segundo pienso en decir algo más. En frenar ese momento automático. Pero no lo hago.

Nunca lo hago.

Amo a mis hijos. Eso es algo que no está en discusión. Pero últimamente me cuesta estar. Me cuesta escuchar. Me cuesta tener paciencia. Todo me irrita más de lo que debería.

Las voces me cansan. Las preguntas me saturan. La casa entera se vuelve un ruido constante que quiero apagar.

Y entonces me voy.

Siempre me voy.

Lucía se convierte en ese lugar donde todo parece más fácil. Donde no hay historia, ni reclamos, ni pasado que sostener. Solo presente.

O eso creo.

Anoche volví de viaje. Otro fin de semana perfecto. Otro escape bien armado. Todo en su lugar. Todo bajo control.

Hasta hoy.

El mensaje de Valentina me llegó sin aviso, directo, sin rodeos.

“¿Qué es lo que encontré hoy en tu saco?”

Sentí un golpe seco en el pecho.

Leí el mensaje varias veces antes de responder.

“¿De qué hablás?”

Mentí. Instintivamente.

No quería enfrentar lo que sabía que venía.

“No me mientas, Lucas.”

Los tres puntos aparecían y desaparecían en la pantalla. Dudé. Pensé en dejarlo para después.

“Después hablamos.”

Siempre después.

Siempre evitando.

Pero esta vez no funcionó.

“No. Ahora.”

Sentí cómo la situación se me escapaba de las manos. Algo en su forma de escribir era distinto. Más firme. Más decidido.

“¿Hay alguien más?”

Esa pregunta… la evité durante meses. La esquivé en mi cabeza, la tapé con excusas.

Y ahí estaba.

Frente a mí.

Esperando una respuesta.

Tardé en escribir.

Más de lo que debía.

Porque sabía que en ese silencio ya estaba diciendo todo.

“No es como pensás.”

La respuesta más cobarde. La más fácil.

Pero también la más inútil.

“Entonces explicame.”

No respondí.

No supe cómo hacerlo.

Y en ese momento entendí que ya no podía sostener el control como antes.

Minutos después, apareció en la empresa.

Sin avisar.

Sin filtro.

Entró como si todo lo que habíamos construido en años se estuviera cayendo en ese instante.

—Decímelo en la cara.

Su voz no temblaba.

Y eso me descolocó.

—Valentina, no es el lugar…

—¿Hay alguien más?

Directa.

Sin rodeos.

No supe sostenerle la mirada.

—Valentina…

—Sí o no.

Silencio.

Ese silencio que tantas veces usé para escapar.

Pero esta vez… no me sirvió.

—Sí.

Lo dije.

Y en ese momento todo cambió.

La expresión en su cara… no fue escándalo. No fue grito.

Fue algo peor.

Fue comprensión.

—¿Desde cuándo?

—Hace un tiempo.

Otra respuesta vacía.

Otra forma de no hacerme cargo.

La conversación se desarmó ahí. O tal vez ya venía rota desde antes.

Se fue.

Y no pude detenerla.

La llamé.

Una vez.

Otra.

Otra más.

Nada.

El silencio del otro lado empezó a pesar más que cualquier discusión.

Volví a casa.

Oscura.

Vacía.

Subí las escaleras rápido. Sentía algo que no me gustaba. Una sensación incómoda en el pecho.

La habitación estaba abierta.

Faltaba una maleta.

Los chicos no estaban.

Y ahí lo entendí.

No era una reacción momentánea.

Era real.

Todo se había movido.

Agarré el celular y llamé a Lucía.

—Tengo un problema familiar. No me escribas ni me llames por ahora.

Hubo una pausa.

—¿Tan grave es? ¿No te estabas separando?

—Es mi ex. Tiene un problema de salud.

Mentí otra vez.

—Bueno… cuidate.

Corté.

Me quedé unos segundos quieto.

Y por primera vez en mucho tiempo… no sentí alivio.

Manejé hasta la finca sin pensar demasiado. Solo necesitaba encontrarla.

Cuando llegué, todo estaba en silencio.

Entré.

Y la vi.

Valentina estaba en el sillón.

Recostada.

Inmóvil.

Una copa en el piso.

El olor a alcohol impregnando el ambiente.

—Valentina…

Nada.

Me acerqué más.

—Valentina…

No respondió.

La levanté.

Su cuerpo estaba débil. Pesado.

La llevé a la habitación.

La acosté.

Acomodé su cabello.

Y me quedé mirándola.

Por primera vez en mucho tiempo… la miré de verdad.

No como parte de mi vida.

No como costumbre.

La miré.

Y no supe qué hacer.

Porque en ese momento… entendí algo que no quería ver.

Que mientras yo buscaba escapar…

ella se estaba cayendo.

Y quizás…

Yo había sido parte de esa caída.

Espero con grandes ansias sus comentarios y que estén disfrutando ♡

1
Paola Elizabeth
es un boludo
Paola Elizabeth
hombres hombres
Paola Elizabeth
hdp
Emperatriz Reales
Q bueno q te enfrentaste a ese narcisista de porquería , q cree q él es el único q tiene valor como humano , cuando es una reverenda porquería
Maria Rosalva: 🤭🤭🤭 Emperatriz como estás? Bendiciones mi bella🥰
total 1 replies
Emperatriz Reales
Realmente así es, todos opinamos, pera la realidad es otra q no nos deja pensar con claridad, y esa llega el día menos pensado
Emperatriz Reales
No entiendo a esta mujer,suelta esas ataduras, ese demonio no te quiere, déjalo d una v z , para q alargar el dolor , ya esta clara q eso no va a ningún lado
Emperatriz Reales: Exacto, pero es así tal cual , cuando estamos donde ya no tenemos cabida
total 2 replies
Emperatriz Reales
La excusa perfecta, me molestó y no vuelvo
Maria Rosalva: tranqui el proceso puede cambiar , solo dale tiempo al tiempo, te prometo vivir una montaña rusa de emociones
total 1 replies
Emperatriz Reales
Hay q repetirnos, la infidelidad no se perdona
Emperatriz Reales
El no cambio , mejoró las estrategias
Emperatriz Reales
No se , no le creo a ese falso
Emperatriz Reales
Q cagada de hombre , Lucas te deseo lo peor q le puede pasar a una basura humana como tú , es despreciablemente, ósea , ella está enferma q tipo tan valuado
Maria Rosalva: 🤣🤣🤣tranquila mi bella jiji falta más
total 1 replies
Karina Vazquez Gonzalez
leyendo tu historia y ya estoy fascinada
siento que eso es lo peor que una mujer le puede pasar pensar que es hasta que lleguemos a viejitos los dos..y resulta que nada es para siempre sin saber que duele excelente inicio
Maria Rosalva: Cada capítulo es más intenso, mi alma le estoy dejando en cada línea, espero que disfrutes mucho
total 2 replies
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