La emotiva historia de dos gemelos que no sabían la existencia de su padre. Cuando lo conocen muchos sentimientos encontrados se posesionaron de su mente y de su corazón.
NovelToon tiene autorización de Maria Esther para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Alex y Santos
Buenas noches, dijo Gisela con educación.
Buenas noches, dijeron los dos casi al mismo tiempo.
Pasen, yo ya me retiraba.
Con permiso, señora.
Ella los observó mientras entraban al despacho.
Su corazón latía a mil por hora. No dejaba de asombrarse por el inmenso parecido que tenían esos chicos con su esposo.
No tenía idea de por qué se parecían tanto, ella sabía que Marco anduvo vagando por toda la ciudad sin siquiera tener una novia.
Sabía también que tuvo una relación con Bertha, pero ella no tuvo hijos con Marco, ya que era muy mayor.
"Tal vez sean figuraciones mías", se dijo.
"En fin, me iré a dormir".
Buen día, dijeron los chicos al entrar.
Marco, al verlos, sintió como una punzada en su corazón, se dobló por el dolor.
¿Le pasa algo?, ¿le podemos ayudar en algo?, dijo Alex, preocupado por ese señor.
No, ya estoy bien, fue solo una punzada, pero ya pasó. ¿Vienen por el trabajo?
Sí, señor, yo soy Alex y mi hermano Santos.
Mucho gusto, yo soy Marco.
Marco los entrevistó y quedó encantado con su presencia.
Una hora después...
Entonces, mañana los espero a las 9, mi esposa Gisela los capacitará. Para mí la puntualidad es primero.
Sí, señor. Aquí estaremos.
Marco descartó dos solicitudes de las que ya había separado. Hizo las llamadas pertinentes y se fue a la alcoba con Gisela.
Mira, estos van a venir mañana, los dos chicos de ayer son chefs, así que no tendrás problemas con ellos. Tú encárgate de todo, confío plenamente en ti.
Gracias por tu confianza, amor. Oye, hay algo raro en esos chicos.
¿Qué cosa?, preguntó Marco, cerrando los ojos porque tenía mucho sueño.
El parecido de esos chicos contigo es fenomenal, si no te conociera diría que son tus hijos. No es que quiera echártelo en cara, pero estoy muy confundida. ¿Qué me contestas?
Silencio.
Cuando Gisela volteó a ver a su esposo, este estaba profundo.
Gisela le dio la espalda y al poco rato, ella también dormía.
.
.
Al día siguiente, los nuevos empleados llegaron puntualmente.
Gisela seguía insistiendo que los muchachos se parecían bastante a su esposo, pero ya no quiso decir más.
Sin embargo, Edgar y los demás hermanos de Marco pensaron lo mismo que Gisela.
Alex y Santos llegaron con todas las ganas de trabajar, pronto demostraron para lo que estaban hechos guisos eran exquisitos.
Ese día, los comensales alabaron la comida. Fue todo un éxito. Además de que los chicos resultaron tener buena sangre porque se ganaron el respeto y el cariño de todos los integrantes de esa enorme familia.
Al final del día, Edgar decidió hablar con Gisela a solas.
¿Qué pasa Edgar?, preguntó Gisela intrigada.
Tengo que hablarte de algo muy importante, no sé si te hayas dado cuenta de que Alex y Santos se parecen bastante a Marco, ¿tú qué opinas?
Gisela suspiró hondo, sí, ya me había dado cuenta, solo que no quise decir nada por temor de que Marco se fuera a ofender.
¿Y si fueran sus hijos de verdad? Pero, ¿dónde los iba a concebir? ¿Y con quién?
Pues por la edad de estos chicos debió de ser hace 20 años, en esa época Marco tendría alrededor de 15 o 16 años más o menos, dijo Gisela poniéndose el dedo índice en la barbilla.
Y en ese tiempo Marco estaba en la calle, igual y se encontró a cualquier jovencita vagabunda y, pues...
Tal vez tengas razón, lo que no entiendo es por qué Marco abandonaría a sus hijos, en caso de que lo supiera, claro está. Él no es esa clase de hombre, ya que él mismo sufrió por el abandono de sus padres, perdón no quise decir eso.
No te preocupes, eso que dices es verdad, nuestro padre fue un mal hombre que nos maltrataba mucho; él mató a nuestra madre a golpes y pasó toda su vida en la cárcel, pero eso ya es pasado. ¿Y si le preguntamos a Marco?, tal vez él sepa algo.