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Entre Secretos Y Deseos Prohibidos

Entre Secretos Y Deseos Prohibidos

Status: En proceso
Genre:Yaoi / Romance
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna Aoul

Emanuel lo tiene todo… menos la libertad de ser quien realmente es.
El mejor alumno de la universidad, el hijo perfecto, un secreto que pesa demasiado.
Una cita equivocada lo lleva a conocer a Sasha y a su hermano Héctor, alguien que vive sin esconderse y despierta en él lo que siempre negó.
Entre miradas prohibidas, decisiones difíciles y una verdad que amenaza con salir a la luz, Emanuel deberá elegir entre seguir fingiendo o amar sin miedo.
Porque hay silencios que duelen más que cualquier verdad.

NovelToon tiene autorización de Luna Aoul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo II — Lo que empieza a latir

Emanuel despertó antes de que sonara la alarma.

No había dormido mal, pero su mente no había descansado. El mensaje seguía ahí, intacto en la pantalla del celular, como si fuera una puerta que aún no se animaba a abrir del todo.

A veces los errores llegan para decirnos algo.

Lo leyó otra vez. Y otra.

No respondió.

Se levantó, se duchó, se vistió con la misma prolijidad de siempre. Desde afuera, nada había cambiado. Desde adentro, todo estaba en movimiento.

En la universidad, el aula estaba medio vacía. Emanuel se sentó en su lugar habitual, segunda fila, cerca del pasillo. Sacó sus apuntes, su lapicera, su vida ordenada. Pero no lograba concentrarse.

Entonces los vio entrar.

Sasha primero, saludando a alguien con la mano, como si conociera el lugar desde siempre. Héctor detrás, mochila colgada de un solo hombro, expresión relajada, una sonrisa apenas insinuada.

Emanuel sintió el impacto en el pecho antes de poder pensarlo.

Héctor lo miró. Solo un segundo. Lo suficiente.

—Buen día —dijo Sasha al sentarse a su lado—. Qué casualidad, ¿no?

—Sí… —respondió Emanuel, tragando saliva.

Héctor tomó asiento del otro lado. Demasiado cerca. Demasiado real.

—Así que sos el genio —comentó, sin mirarlo directamente—. Mi hermano habló mucho de vos.

—No exageres —intervino Sasha—. Solo dije que sos interesante.

Emanuel sintió que el calor le subía por el cuello. No sabía a dónde mirar.

La clase empezó. El profesor hablaba, escribía fórmulas en el pizarrón, pero Emanuel apenas registraba las palabras. Estaba demasiado consciente de la respiración ajena, del movimiento mínimo de Héctor al cambiar de postura, de su risa ahogada cuando Sasha hacía algún comentario.

En un momento, Héctor se inclinó hacia él.

—¿Siempre sos tan callado o es timidez selectiva? —susurró.

Emanuel dudó.

—No soy bueno con… lo inesperado.

Héctor sonrió, esta vez mirándolo de frente.

—Eso se puede aprender.

Ese “se puede” quedó vibrando en el aire.

Al terminar la clase, Sasha se levantó de un salto.

—Tengo que irme —dijo—. Pero ustedes dos parecen necesitar un café.

Les guiñó un ojo y se fue antes de que Emanuel pudiera reaccionar.

El silencio que quedó fue distinto. Más denso. Más honesto.

—No muerdo —dijo Héctor—. A menos que me lo pidan.

Emanuel soltó una risa nerviosa. No pudo evitarlo.

—No estoy acostumbrado a gente como vos.

—¿Gente como yo?

—Que… no se esconde.

Héctor apoyó la espalda contra la mesa.

—Yo me escondí mucho tiempo —dijo, más serio—. Solo que me cansé.

Emanuel lo miró. Por primera vez, sin bajar la vista.

—Yo todavía no sé cómo dejar de hacerlo.

Héctor lo observó con atención, sin juicio.

—No tenés que hacerlo hoy —respondió—. Ni mañana. Pero sí tenés que dejar de mentirte.

Caminaron juntos hasta la salida. El sol de la tarde los envolvía, tibio, casi amable.

—¿Respondíste el mensaje? —preguntó Héctor.

Emanuel negó con la cabeza.

—No sabía qué decir.

—A veces un “hola” alcanza.

Se detuvieron en la vereda. La ciudad seguía su curso alrededor, indiferente.

—No voy a presionarte —dijo Héctor—. Pero me gustaría volver a verte. Sin errores de organización esta vez.

Emanuel respiró hondo. Sintió miedo. Sintió deseo. Sintió verdad.

—A mí también —dijo.

Héctor sonrió, de esa forma tranquila que no exigía nada.

—Entonces estamos bien.

Esa noche, Emanuel volvió a su cuarto y prendió la luz.

Sacó el papel del bolsillo. Tomó el celular. Esta vez no dudó tanto.

Hola. Gracias por hoy.

La respuesta llegó rápido.

Cuando quieras.

Emanuel apoyó la espalda contra la pared. Cerró los ojos.

No había salido del armario. No había cambiado el mundo.

Pero algo había empezado a latir con fuerza.

Y ya no estaba solo.

1
Leydi
🤭🤭🤭🤣
Leydi
😭😭😭😭😭😭💕
Leydi
Nooóooo Santi te vas a quemar 🔥
Luna Aoul
Muchas gracias por leerme, espero que siga disfrutando de los capitulos 🥰🥰🥰
Maria Consuelo Rodriguez Berriz
Me gustó la Empatía de la chica
Tere Jimenez
muy bonito capitulo felicidades
Tere Jimenez
muy insistente la madre y el chico debería de hablar con la verdad para que seguir sufriendo en silencio
Tere Jimenez
muy bueno el capítulo
Tere Jimenez
empieza interesante gracias por compartir
Julius
Por fin la verdad sale a la luz
izanita
quedé Taki Taki rumba 🫢
izanita
ESOOO 🙂‍↕️
izanita
queee 😠😤
izanita
🫢🫢🫢
izanita
Se vienen tiempos feitos para Emanuel pero luego de la tormenta sale el arcoiris 💗
izanita
ojalá no dure mucho el enojo de Héctor 🥲
Leydi
Aaaa que lindo Santi💕😭
Leydi
😭😭😭
Leydi
🤭🤣🤣🤭🤣🤭🤣
Julius
😭😭😭
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