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La Última Orden Para El Mafioso

La Última Orden Para El Mafioso

Status: Terminada
Genre:Madre soltera / Reencuentro / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Wan Marte

Mi última orden para mi marido mafioso fue que firmara los papeles del divorcio. Por fin dejé atrás mi obsesión por él, y ahora es libre para vivir con su verdadero amor… sin embargo, ahora es él quien me persigue.

Mi marido Gio no era más que un soldato, una herramienta para los trabajos sucios de la mafia de mi padre.
Pero yo estaba enamorada de él y lo perseguía durante años. Mi primera orden fue que firmara los papeles de nuestro matrimonio, y creía que lograría conquistarlo.

Pero en mi peor momento, el día de la muerte de mis padres, me abandonó para estar con la mujer que amaba. Esa fue la gota que colmó el vaso.

Le dejé los papeles del divorcio y me fui, decidida a criar sola al bebé que llevaba en mi vientre.

NovelToon tiene autorización de Wan Marte para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11

Gio

Fui al hospital a ver a Mia, solo para despedirme.

—Me voy, a partir de ahora cada uno por su lado.

—¿¡Qué!? Gio, ¿me estás dejando para quedarte con Savanna?

—Savanna me dejó, ¿estás feliz ahora?

—¡¿Pero eso no es bueno?! ¡Finalmente estás libre de ella! ¿Por qué te vas? Puedes vivir conmigo.

—¿¡Vivir contigo!? ¿Estás loca? Los De Luca cayeron y ahora ningún lugar en este territorio es seguro. Solo vine a darte una advertencia, escóndete bien, porque irán tras de ti también.

—¿Sabes que estoy en peligro y me estás dejando?

—Ya eres adulta. Ya basta de ser tu niñero.

—¿Por qué me hablas de esa manera, Gio?

—Porque estoy muy decepcionado contigo. Aquello que hiciste, bloquear el número de Savanna mientras ella estaba buscando apoyo por la muerte de sus padres, no tiene perdón. Por culpa de ti, Savanna y todos mis compañeros piensan que soy un canalla. Pensaba que eras inocente, pero estoy empezando a dudar.

Me di la vuelta para irme, pero Mia corrió y se aferró a mis piernas.

—¡Gio, por favor! ¡Quédate aquí! Lo siento, no sabía que era seria su conexión. No puedes culparme por algo que no sabía. ¡Por favor, perdóname! Quédate conmigo, yo te protegeré.

La empujé, haciéndola soltarme.

—¿Cómo vas a protegerme? ¿Por casualidad tienes alguna conexión con los Santinnis?

—¡No! ¡No tengo! Entonces... llévame contigo, ¡no me dejes!

—A la hora de decidir meterte en mi celular y bloquear a Savanna fuiste muy valiente. Ahora demuestra esa valentía valiéndote por ti misma.

Me di la espalda y fui caminando. Realmente estaba muy decepcionado con Mia. Generalmente intentaba entender sus celos de Savannah, pero esta vez fue demasiado lejos.

—¡Gio, vuelve! ¡Llévame contigo!

Gritó detrás de mí, pero la ignoré.

—¡Gio, desgraciado! ¡Estoy embarazada! ¿De verdad vas a tener el valor de abandonarme embarazada? ¡Gio, ¿qué pensaría mi hermano de ti?!

Savanna

Bajé del autobús al sur del país, en la ciudad más pobre de este lugar.

Aquí, ninguna mafia dominaba, eso porque nadie veía valor aquí. Ni las mafias ni el gobierno.

Recuerdo que mi padre me contó que él nació aquí, un lugar rodeado de personas miserables y aprovechadoras.

Aquí, sería el último lugar en que alguien pensaría que una princesa de la mafia, alguien que fue criada con todo lo mejor, estaría.

Mi padre mismo me había dicho que si yo estuviera en una situación difícil, era para pensar en cosas que no eran obvias.

Y pensé en venir para acá.

Pero tan pronto como pisé este lugar, sentí arrepentimiento.

El olor fétido de las calles fue como una bofetada en mi nariz acostumbrada a olores de flores. Hasta algunas pinturas con olor fuerte parecían olor a flores comparado con este lugar.

Calles oscuras, charcos de lodo, personas sin hogar amontonadas en las aceras y basura por todo el lugar.

Era una realidad que me horrorizaba, me daba náuseas y, al mismo tiempo, me hacía sentir culpable por haber vivido envuelta en tanto lujo, mientras existían personas viviendo en situaciones tan inhumanas.

Encontré un pequeño apartamento en el centro de la ciudad. Era estrecho, en la pared tenían manchas que no sabía qué eran. Los muebles parecían haber sido sacados del basurero. El sofá percudido y tardé en tener el valor de sentarme.

Pero al final, era digno.

Con el tiempo fui acostumbrándome a aquello. Mi prioridad era mi bebé.

Pensé en vender mis pinturas, pero no conseguía pintar más.

Antes de Gio, solía pintar paisajes, pero después de él, él se convirtió en el centro de mi inspiración.

Ahora, todo lo que yo pintaba parecía superficial, no conseguía colocar ningún sentimiento, mis manos se paralizaban y desistía.

Con mucho esfuerzo conseguí pintar algunos cuadros de paisajes, jardines floridos, playas paradisíacas, montañas soleadas. Algo que era apenas una copia de aquello que todos estábamos acostumbrados a ver.

No era algo mío, era solo para el sustento.

Fui a las calles con mis cuadros, sosteniendo mi barriga que ya aparecía, pero no vendí ninguno.

Hice eso por días y nada.

Percibí que a las personas de aquí no les importaba el arte. Ellas solo querían comer.

El embarazo avanzaba y mis economías se diluían.

Hospital público de aquí era como una ruleta rusa, o ganabas una atención o una enfermedad misteriosa.

Los hospitales particulares eran carísimos, con precios abusivos y quien estaba desesperado tenía que endeudarse para conseguir tratamiento.

Como yo tenía alguna economía, opté por los precios abusivos para el acompañamiento del embarazo.

Mi hija, estaba luchando para sobrevivir en mi vientre. Diagnósticos de preeclampsia, riesgo de aborto, gritaban en los papeles.

“Tienes que estabilizarte emocionalmente. Tus emociones están afectando a la criatura”. — Los médicos decían, pero qué podría hacer yo, aún estaba viviendo el luto de la pérdida de mis padres, estaba en una vida diferente a la que viví, me asustaba con los gritos en los pasillos, cuando mis vecinos peleaban.

Y principalmente, tenía miedo de mi futuro y de mi bebé. Nada estaba garantizado, cada vez que sentía a mi bebé moverse, me preguntaba:

—Hija, ¿será que voy a conseguirlo? ¿Será que voy a conseguir dar una buena vida para ti en este lugar?

Ahora yo entendía lo que mi padre dijo sobre haberme dado todo lo que él no tuvo en la infancia. Yo no quería para mi bebé aquella realidad.

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Graciela Saiz
POR FIN! REACCIONASTE! 👏
Graciela Saiz
internala en un loquero ! y listo 🤨
Graciela Saiz
Al final Gio sigue en contacto con la zorra 🤬
Graciela Saiz
está interesante 😉 mafia mis favoritas 🥰
Graciela Saiz
esa Mia me parece que lo manipula , que es una serpiente 😏
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