Damian es un alfa dominante, es un agente recién casado que busca terminar una misión y volver a casa con su esposa, pero todo cambia su rumbo y su vida, cuando queda atrapado en las garras de un enigma, una especie rara que ya no es normal. Pero todo se pone aún peor, cuando lo reclama como suyo y se aferra a el.
"— Tu serás mío y yo estaré a tus pies..."
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...CAPITULO 2:...
..."DERROTADO POR UNA BESTIA"...
Enigmas, una raza muy rara, mejor dicho una leyenda. Estos están arriba de los alfas, arriba de la pirámide, deberías temerles son como bestias en su más pura imagen. La madre de Damián solía leerle cuentos de pequeño, una vez como todas le contó de los enigmas, su poder y capacidad, seres con un alto conocimiento no solo inteligentes también fuertes y lo menos irrelevante para Damián, capaces de tener hijos con cualquier subgénero, inclusive alfas.
¿Por qué irrelevante?, al menos para él lo era, ¿quién quisiera estar con tales bestias?
La madre del alfa recalcó muchas cosas de aquellos, pero algo que Damián nunca olvido fue como describía el aroma, cuando su madre se lo dijo sus ojos se hicieron grandes y apretó con fuerza sus manos, seguro ella había estado cerca de un Enigma aquello había sido traumático porque su rostro lo demostraba con su expresión de terror.
"—Su aroma es intenso y aterrador, no importa que seas, inclusive los alfas agacharan la cabeza y lloran a sus pies, pero si tiene la mala suerte de encontrarte con uno, mi niño. Mantente consiente y no te dejes vencer, el dolor ayudará, pero no por mucho... huye, lejos de ellos..."
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Damián volvió a la realidad, el rostro de aquel hombre estaba frente a él con una sonrisa aterradora, él alfa suspiro y se lanzó sobre él, le importo mucho que él otro tuviera un arma, la pelea empezó, pero no duro mucho cuando el hombre lo tomo por el cuello y lo alzo como si se tratase de la cosa más liviana e insignificante.
El alfa sintió la presión en su cuello, las grandes y frías manos del Enigma lo apretaban con fuerza dejándole poco espacio para que el aire entrara a sus pulmones.
—S-Suéltame, Hijo de puta— Tartamudeo soltando un quejido con la pocas fuerzas que aún tenía.
La sangre que perdió en sus múltiples heridas no solo en el pie sino en otros lugares empezaban a tomar su energía, el dolor empezaba a volver, sus manos apretaban las manos pálidas de aquel monstruo, pero este parecía no sentir nada, incluso cuando el alfa empezó a arañar con sus pocas uñas las muñecas del más grande, este parecía un robot, no se inmutó.
—S-Su- — No logró terminar la frase cuando el más alto lo lanzó golpeando su espalda contra el duro suelo de tierra mojada.
—¿Dónde está la memoria?— Pregunto el más alto con una tranquilidad magnífica.
Damián tosió intentando tomar aire, sentía que estaba muriendo en ese momento. El aroma se hizo más intenso, tanto que su cuerpo empezaba a temblar y solo lograba hacerlo sentir más aterrado.
—N-No te d-diré.—Hablo sin mirarlo.
El de mirada dorada camino en su dirección, el aroma solo se intencificaba con cada paso, hasta que sintió un miedo indescriptible.
—Habla, alfa— Grito él hombre con voz profunda.
Estaba por ceder al aroma, pero recordó las palabras de su madre, "Dolor", sin dar tiempo que el otro diera otro paso mordió con fuerza su labio nuevamente en la misma herida anterior, la sangre no tardó en salir derramándose por la comisura de sus labios, haciéndolo reaccionar.
El Enigma sintió el aroma del alfa, sus feromonas tenían un olor peculiar que le pico la nariz, un aroma dulce, raro en los alfas. El aroma era distinto, pero no logro hacer nada al enigma que con una sonrisa sarcástica camino más hacia él alfa, estaba por tomarlo del cuello cuando esté sin dudarlo mordió su mano.
—...—
El rubio estaba sorprendido, aquel alfa era común, ni siquiera su cuerpo era grande pero tenía tantas energías, sus ganas de vivir eran sorprendentes cualquiera ya estuviera llorando, su audacia y determinación hizo que sus ojos brillarán, inclusive se había lastimado para no caer ante sus feromonas.
Damián suspiro, no había a dónde huir.
"¿Qué hago?"
No había salida, ellos eran más.
—Eres tan estúpido.—Hablo el rubio en voz baja.
Damián sonrió ante sus palabras, no era estúpido, solo quería vivir ¿acaso eso estaba mal?, debía cumplir también con su misión volver y mirar la cara de orgullo de su querida Elodie, aquella Omega que lo esperaba cada que salía y le sonreía con amor absoluto.
De pronto el lugar se llenó de más hombres, Damián miro como le apuntaban directo en la cabeza, mientras se empezaban a acercar más hacia ellos dos.
Suspiro cansado, tenía heridas por todas partes, al final de día era un simple alfa contra más de 10 hombres, en ese estado ni siquiera se llevaría a uno, sin olvidar las feromonas que aún provocaban que su cuerpo no pudiera siquiera estar de pie.
"Mierda... llegaré tarde, querida Elodie" Río en su cabeza mientras caía al suelo inconsciente.
—Llevarlo, que no muera.— Hablo él de pupilas doradas mirando el débil cuerpo del alfa.
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porque todos tienen un punto débil 🤭🤭