NovelToon NovelToon
TOME SU LUGAR

TOME SU LUGAR

Status: En proceso
Genre:Venganza / Escuela / Mujer poderosa
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Yesid Cabas

Se burlaron. La humillaron. La destruyeron.
Pero cometieron un error…
Nunca supieron que tenía una gemela.
Y ella no perdona.

NovelToon tiene autorización de Yesid Cabas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 1: NADIE VA A LLORARTE

La lluvia caía con una fuerza brutal esa noche, golpeando los ventanales como si quisiera romperlos, como si el cielo estuviera descargando toda su rabia en ese momento exacto, pero dentro de esa habitación no había ruido, no había caos… había silencio, un silencio tan pesado que hacía difícil respirar, como si todo el aire se hubiera detenido en el instante en que la vi.

Sara.

Mi hermana.

Mi reflejo.

Mi otra mitad.

Estaba en el suelo.

Inmóvil.

Fría.

Y por un segundo… solo un segundo… sentí que todo dentro de mí se rompía.

No grité.

No lloré.

No corrí a buscar ayuda.

Porque algo no encajaba.

Me acerqué lentamente, como si cada paso pesara más de lo normal, como si mi cuerpo supiera algo que mi mente todavía no quería aceptar, y cuando me arrodillé a su lado y toqué su rostro, entendí que no había error, que no era una pesadilla, que esto era real… y que ya no había nada que pudiera hacer para cambiarlo.

Pero eso no fue lo que me hizo quedarme.

Fueron sus manos.

Pequeñas marcas.

Casi invisibles.

Pero estaban ahí.

Como si hubiera intentado resistirse.

Como si hubiera peleado hasta el final.

Mi respiración se volvió lenta, pesada, controlada, porque en ese instante todo dejó de ser confuso, todo dejó de ser dolor sin forma, y empezó a tomar sentido, un sentido claro, frío, imposible de ignorar.

Esto no fue solo una decisión.

Esto no fue algo que simplemente pasó.

A Sara la llevaron hasta aquí.

Poco a poco.

Día tras día.

Y nadie hizo nada.

Apreté la mandíbula, sintiendo cómo el dolor cambiaba, cómo dejaba de ser tristeza y empezaba a convertirse en algo más oscuro, más firme, más peligroso, algo que no me iba a romper… algo que me iba a sostener.

—¿Quién fue…? —murmuré, pero en el fondo no necesitaba una respuesta inmediata, porque sabía dónde encontrarla, sabía dónde había empezado todo, sabía exactamente dónde tenía que ir.

Pero antes…tenía que decidir algo.

Miré su rostro otra vez.

Tan igual al mío.

Tan idéntico.

Y fue ahí cuando lo entendí.

Si alguien encontraba esto…

todo se acabaría.

La historia terminaría aquí.

Ellos seguirían con sus vidas.

Y Sara…solo sería un recuerdo.

No.

Eso no iba a pasar.

Me puse de pie lentamente, sintiendo una calma que no era normal, pero que en ese momento se sentía correcta, como si todo dentro de mí ya hubiera tomado una decisión antes de que yo pudiera procesarla por completo.

—Nadie va a saberlo… —dije en voz baja, mirando la habitación con claridad—. Nadie va a llorarte como si esto fuera un accidente… nadie va a cerrar esto con mentiras.

Caminé hacia la puerta.

La cerré.

Volví a ella.

Y esta vez…

no la miré como hermana.

La miré como lo que ahora representaba.

La única forma de entrar.

El único camino.

Mis manos dejaron de temblar.

Mi mente dejó de dudar.

Porque lo que iba a hacer…

no tenía vuelta atrás.

Y no me importaba.

Empecé a moverme con precisión, apagando luces, cerrando cortinas, eliminando cualquier rastro que pudiera llamar la atención, no por miedo… sino por control, porque cada segundo que pasaba sin que nadie supiera lo que había ocurrido era una ventaja, y yo no iba a desperdiciar ninguna.

Tomé su ropa.

La misma que habría usado.

La sostuve unos segundos antes de ponérmela, sintiendo cómo ese simple acto marcaba una línea que no podía deshacer, pero tampoco quería hacerlo, porque en ese momento no estaba pensando en quién era…

Estaba pensando en quién necesitaba ser.

Cuando terminé, me acerqué al espejo.

Mismo rostro.

Misma mirada.

Pero no era Sara.

Nunca lo sería.

Y eso…era exactamente lo que ellos no iban a ver venir.

Incliné ligeramente la cabeza, observándome con detenimiento, probando su expresión, su postura, su presencia, sintiendo cómo poco a poco todo encajaba, cómo todo tomaba forma.

—Soy Sara… —susurré.

Esta vez no sonó extraño.

Sonó correcto.

Porque no era una mentira.

Era una decisión.

Y las decisiones…

no se cuestionan.

Se ejecutan.

Tomé el teléfono.

Sabía que ahí estaba todo.

Las respuestas.

Los nombres.

Las pruebas.

Y eso fue lo que terminó de sellarlo.

Porque ya no se trataba de dolor.

Se trataba de justicia.

Pero no de la que ellos conocían.

La mía.

Me acerqué por última vez, inclinándome junto a ella, observándola sin emoción, sin lágrimas, sin debilidad, porque eso ya no servía de nada.

—No te preocupes… —murmuré con calma—. Nadie va a saberlo… pero todos van a pagarlo.

Me levanté sin mirar atrás.

Y en ese instante…Sara dejó de existir para el mundo.

Pero Samara…acababa de comenzar.

Y esta vez… la que iba a destruirlos no era la víctima.

1
Rubiia sanz
no dejes que caiga sube maaas
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play