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Matrimonio Destinado:Consentida Por Mi Multimillonario

Matrimonio Destinado:Consentida Por Mi Multimillonario

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / CEO
Popularitas:610
Nilai: 5
nombre de autor: Pamela Agustina Iglesias OG

Segunda parte

Isabella creía haber dejado atrás los secretos del pasado, hasta que un contrato inesperado la obliga a unir su destino con el misterioso heredero Blackwood.

Un matrimonio por conveniencia, una regla que no pueden romper y sentimientos que jamás estuvieron en el contrato. 💍❤️

NovelToon tiene autorización de Pamela Agustina Iglesias OG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

2da parte: FIRMÉ UN CONTRATO CON EL HEREDERO Capítulo 1 — El contrato inesperado

Había pasado un año desde que Isabella había decidido que su vida ya no estaría gobernada por los secretos de su familia.

La Fundación Aurora funcionaba mejor que nunca.

Valentina estaba a su lado.

Adrián y Lucía finalmente habían encontrado su lugar dentro de la familia.

Y Alexander seguía siendo una de las personas más importantes en su vida.

Después de tantos años de secretos, Isabella finalmente sentía que podía mirar hacia el futuro sin miedo.

Pero aquella tranquilidad estaba a punto de terminar.

---

—Señorita Isabella, tiene una visita.

Isabella levantó la mirada de los documentos que estaba revisando.

—¿Quién?

—Un abogado.

—¿De parte de quién?

El hombre dejó un elegante sobre negro sobre el escritorio.

—Del Grupo Blackwood.

Isabella se quedó inmóvil.

Ese apellido no le era desconocido.

El Grupo Blackwood era una de las empresas más poderosas del país y, además, estaba relacionado con algunos de los secretos que su familia había descubierto meses atrás.

—Dile que no estoy disponible.

—Ya se lo dije.

—¿Y?

—Respondió que no se irá hasta entregarle esto personalmente.

Isabella tomó el sobre.

En la parte delantera había un pequeño sello plateado.

BLACKWOOD.

Lo abrió.

Dentro había varios documentos.

Comenzó a leer.

Y, poco a poco, su expresión cambió.

—Esto no puede ser…

---

La puerta se abrió.

Un hombre entró acompañado por un abogado.

Isabella lo reconoció inmediatamente.

Damián Blackwood.

El heredero de uno de los imperios empresariales más importantes del país.

Era conocido por su carácter reservado, su inteligencia para los negocios y por ser el único heredero directo del Grupo Blackwood.

Damián se detuvo frente al escritorio.

—Isabella.

Ella dejó el contrato sobre la mesa.

—Damián Blackwood.

—En persona.

—No recuerdo haberte invitado.

—No.

—Entonces, ¿qué haces aquí?

Damián señaló el documento.

—Vine por eso.

Isabella cruzó los brazos.

—Puedes dejarlo y marcharte.

—Preferiría explicártelo primero.

—No necesito explicaciones.

—Creo que sí.

Damián tomó asiento frente a ella.

—Lee la última página.

Isabella lo miró con desconfianza.

—¿Qué tiene?

—La razón por la que estoy aquí.

Isabella volvió a tomar el contrato.

Pasó las páginas.

Hasta que llegó a la última.

Sus ojos se abrieron.

—¿Qué clase de broma es esta?

Damián permaneció serio.

—No es una broma.

—Aquí dice…

Isabella volvió a leer.

—Aquí dice que debo casarme contigo.

—Sí.

—¿Por contrato?

—Sí.

Isabella dejó el documento sobre la mesa.

—Definitivamente estás loco.

---

Damián mantuvo la calma.

—El matrimonio tendría una duración de un año.

Isabella negó.

—No.

—Sería completamente contractual.

—No.

—Cada uno mantendría sus propios bienes.

—Ya dije que no.

—Y ambos tendrían libertad para continuar con sus proyectos personales.

Isabella lo miró.

—¿Terminaste?

—Todavía no.

—Pues yo sí.

Se levantó.

—Puedes marcharte.

Damián también se levantó.

—Antes de tomar una decisión, deberías saber por qué te estoy haciendo esta propuesta.

Isabella permaneció en silencio.

—Mi abuelo dejó una condición en su testamento.

—¿Qué condición?

—Para que pueda asumir oficialmente el control completo de Blackwood Holdings, debo estar casado.

Isabella frunció el ceño.

—Entonces cásate con alguien más.

—Eso no es tan sencillo.

—¿Por qué?

Damián guardó silencio durante unos segundos.

—Mi familia ya eligió a la persona con la que quieren que me case.

—¿Y?

—No puedo hacerlo.

—¿Por qué?

—Porque ese matrimonio permitiría que una familia externa obtuviera una participación importante en Blackwood.

Isabella empezó a comprender.

—Quieren controlar tu empresa.

—Exactamente.

—¿Y yo qué tengo que ver?

Damián colocó otra carpeta sobre la mesa.

—Tu nombre.

Isabella la abrió.

Dentro había documentos relacionados con la Fundación Aurora.

—¿Qué es esto?

—Una propuesta de inversión.

—¿De Blackwood?

—Sí.

—¿Y qué tiene que ver con el matrimonio?

Damián respondió:

—Si aceptas el contrato, Blackwood realizará una inversión suficiente para garantizar el futuro de la fundación durante los próximos años.

Isabella levantó la mirada.

—¿Me estás comprando?

—No.

—Eso parece.

—Te estoy ofreciendo un acuerdo del que ambos podemos beneficiarnos.

Isabella cerró la carpeta.

—No necesito que nadie compre mi fundación.

—Lo sé.

—Entonces no entiendo por qué viniste a mí.

Damián la observó.

—Porque eres la única persona en quien puedo confiar.

Isabella se quedó callada.

---

En ese momento, la puerta se abrió.

Valentina entró.

—Isabella, necesitamos revisar…

Se detuvo al ver a Damián.

—¿Quién es?

Isabella suspiró.

—Damián Blackwood.

Valentina abrió los ojos.

—¿El heredero Blackwood?

Damián asintió.

Valentina miró el contrato.

—¿Qué es eso?

Isabella respondió:

—Una propuesta de matrimonio.

Valentina quedó completamente sorprendida.

—¿Qué?

—Por contrato.

Valentina miró a Damián.

—¿Estás hablando en serio?

—Completamente.

Valentina tomó el documento y comenzó a leer.

Después de unos segundos levantó la mirada.

—Un año.

—Sí.

—Sin bienes compartidos.

—Correcto.

—Sin obligaciones fuera del acuerdo.

—Correcto.

Valentina miró a Isabella.

—¿Y la fundación?

—Recibiría la inversión de Blackwood.

Valentina guardó silencio.

Isabella sabía lo que estaba pensando.

La Fundación Aurora había crecido muchísimo, pero mantener todos sus proyectos era cada vez más costoso.

Aquella inversión solucionaría muchos problemas.

Pero el precio era demasiado alto.

---

—No voy a aceptar —dijo Isabella.

Damián asintió.

—No esperaba una respuesta inmediata.

—No habrá respuesta positiva.

—Eso también lo veremos.

Isabella lo miró seriamente.

—¿Cuánto tiempo tengo?

—Siete días.

—¿Y después?

—La propuesta desaparecerá.

—¿Y la inversión?

—También.

Damián tomó su chaqueta.

—No quiero obligarte.

Se dirigió hacia la puerta.

Antes de salir, se detuvo.

—Pero hay algo que deberías saber.

Isabella levantó la mirada.

Damián sacó una fotografía antigua.

La colocó sobre el escritorio.

Isabella la tomó.

Su expresión cambió inmediatamente.

En la fotografía aparecía su abuelo.

A su lado estaba el abuelo de Damián.

Y detrás de ellos había un documento.

Isabella reconoció el sello.

—¿De dónde sacaste esto?

—De los archivos privados de mi familia.

—¿Por qué nunca lo vi?

—Porque probablemente tu abuelo decidió ocultarlo.

Isabella volvió a observar la fotografía.

—¿Qué significa?

Damián respondió:

—Nuestros abuelos tenían un acuerdo.

Valentina se acercó.

—¿Qué clase de acuerdo?

Damián la miró.

—Si alguna vez el pasado volvía a amenazar a nuestras familias, los Blackwood y los Iglesias tendrían que permanecer unidos.

Isabella frunció el ceño.

—¿Y el matrimonio?

Damián asintió.

—También estaba contemplado.

El silencio llenó la habitación.

—¿Mi abuelo sabía esto? —preguntó Isabella.

—Sí.

---

Damián se marchó.

Isabella permaneció mirando la fotografía.

Valentina se sentó frente a ella.

—Esto es demasiado extraño.

—Lo sé.

—¿Vas a aceptar?

—No.

Valentina respiró aliviada.

—Bien.

Isabella miró nuevamente el contrato.

—Pero quiero descubrir por qué nuestros abuelos hicieron ese acuerdo.

—Entonces investigamos.

—Sí.

---

Esa noche, Isabella regresó a casa.

El contrato estaba sobre su escritorio.

Lo había leído varias veces.

Un año.

Un matrimonio falso.

Una inversión para la fundación.

Y un secreto familiar que parecía ser mucho más antiguo de lo que imaginaba.

Isabella tomó el teléfono.

Tenía un mensaje nuevo.

Era de Damián.

“No tienes que confiar en mí.”

Un segundo mensaje llegó inmediatamente.

“Solo tienes que decidir si estás dispuesta a descubrir la verdad.”

Isabella dejó el teléfono sobre la mesa.

Entonces escuchó un ruido proveniente de la biblioteca.

Bajó rápidamente.

La puerta estaba entreabierta.

Entró.

Los documentos estaban desordenados.

Alguien había estado buscando algo.

Sobre el escritorio había una hoja.

Isabella la tomó.

Solo tenía una frase:

“No firmes el contrato con el heredero.”

Debajo había una firma.

Damián Blackwood.

Isabella quedó inmóvil.

Si la firma era verdadera, Damián podía estar intentando engañarla.

Pero si era falsa…

Alguien quería que Isabella desconfiara de él.

Y entonces comprendió algo.

El contrato no era el verdadero peligro.

El verdadero peligro era la persona que estaba intentando impedir que lo firmara.

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