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El Mercader De Los Recuerdos

El Mercader De Los Recuerdos

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mundo mágico / Aventura
Popularitas:387
Nilai: 5
nombre de autor: Susiluu_

En un mundo donde los recuerdos pueden venderse, Kael Arden trabaja comprando aquellos que otros están dispuestos a olvidar para siempre. Pero cada vez que revive un recuerdo, también siente el amor, la alegría, el miedo o el dolor de quien lo vivió.

Todo cambia cuando adquiere un recuerdo imposible: el asesinato de un hombre... diez días antes de que ocurra.

Mientras intenta impedir ese futuro, Kael conocerá a Lyra, una joven incapaz de olvidar un solo instante de su vida. Juntos descubrirán que algunos recuerdos no pertenecen al pasado, sino al futuro, y que hay quienes están dispuestos a cambiar el destino a cualquier precio.

Porque hay recuerdos que pueden salvar una vida... y otros que pueden condenar al mundo.

NovelToon tiene autorización de Susiluu_ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Prólogo

Dicen que una persona muere dos veces.

La primera, cuando deja de respirar.

La segunda, cuando alguien olvida que alguna vez existió.

Por eso los recuerdos son más valiosos que el oro. Son lo único que permanece cuando el tiempo borra los rostros, las voces y las promesas. Un recuerdo puede mantener viva a una persona durante generaciones... o hacer que desaparezca para siempre.

Hubo un tiempo en el que los recuerdos pertenecían únicamente a quienes los vivían.

Hasta que alguien descubrió cómo extraerlos.

Fue el mayor avance de la historia... y también el más cruel.

Ahora los recuerdos podían comprarse, venderse, heredarse e incluso destruirse.

Al principio parecía un milagro. Personas con traumas insoportables podían olvidarlos. Pacientes con enfermedades degenerativas conservaban su memoria en cápsulas de cristal. Familias enteras guardaban sus momentos más felices para que nunca desaparecieran.

Pero la humanidad convirtió aquel milagro en un negocio.

Un padre vendía el recuerdo del nacimiento de su hijo para pagar una operación.

Una anciana olvidaba el rostro de su esposo después de cincuenta años de matrimonio para poder conservar su casa.

Un muchacho entregaba el único recuerdo que tenía de su madre porque el hambre no entiende de sentimientos.

Nadie juzgaba a quienes vendían sus recuerdos.

Todos sabían que la desesperación siempre encuentra un precio.

Sin embargo, había algo que nadie contaba.

Los recuerdos nunca perdían sus emociones.

Cada uno conservaba intacta la alegría, el miedo, la tristeza, la culpa o el amor del instante en que fue creado.

Y cualquiera que lo reviviera también sentiría esas emociones como si fueran propias.

Por eso existía mi profesión.

Mi nombre es Kael Arden.

Soy un Mercader de Recuerdos.

Mientras otros compran memorias para revenderlas como entretenimiento o coleccionarlas por lujo, yo las conservo. Mi trabajo consiste en catalogarlas, protegerlas y asegurarme de que ninguna historia desaparezca para siempre.

He sentido el primer abrazo entre una madre y su hijo.

He reído con desconocidos durante fiestas que jamás viví.

He llorado la pérdida de personas cuyos nombres nunca conocí.

He sentido enamorarse a cientos de corazones.

Y también he sentido cómo se rompían.

Después de miles de recuerdos, uno deja de distinguir cuáles emociones le pertenecen.

A veces sonrío sin saber por qué.

Otras noches sueño con lugares en los que jamás he estado.

Recuerdo canciones que nunca aprendí.

Echo de menos personas que jamás conocí.

Tal vez esa sea la verdadera consecuencia de mi trabajo.

No cargar con recuerdos ajenos.

Sino olvidar lentamente quién soy.

Aquella tarde llovía sobre la ciudad.

El silencio llenaba el archivo donde descansaban miles de frascos de cristal. Cada uno contenía una vida, una despedida, una promesa o un instante de felicidad condenado al olvido.

Fue entonces cuando encontré uno diferente.

No tenía nombre.

No tenía fecha.

Ni siquiera estaba registrado.

Solo era un pequeño frasco transparente que parecía latir entre mis manos.

Sentí un escalofrío.

No debía abrirlo.

Algo dentro de mí me decía que lo dejara donde estaba.

Pero la curiosidad siempre ha sido más fuerte que el miedo.

Retiré el sello de cristal.

El mundo desapareció.

De pronto ya no estaba en el archivo.

Estaba en una habitación oscura.

Un hombre respiraba con dificultad mientras retrocedía, aterrado.

Frente a él había una figura cubierta por las sombras.

No podía verle el rostro.

Solo escuchaba sus pasos acercándose.

Un disparo rompió el silencio.

El hombre cayó de rodillas.

Sentí el impacto de la bala.

El calor de la sangre.

El terror.

La desesperación.

Y justo antes de que todo terminara, una voz susurró con una calma escalofriante:

—Faltan diez días.

Abrí los ojos de golpe.

El frasco estalló contra el suelo.

Mis manos temblaban.

Mi corazón latía con tanta fuerza que apenas podía respirar.

Aquello no era posible.

Los recuerdos solo mostraban el pasado.

Siempre había sido así.

Pero el hombre cuya muerte acababa de vivir...

Seguía con vida.

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Cliente anónimo
No esperaba un primer capítulo que fuese de novela ni un comienzo que rompiese tanto como la venta del recuerdo de su hijo volviendo a caminar. Tiene muchísimo calibre
Mimiko
Sin duda es de las obras más intrigantes y elaboradas que se puedan encontrar
Cliente anónimo
dejo mi comentario aqui para volver. me ha interesado mucho el prologo jeje
Neery!
esta me la apunto para leerla detenidamente, pinta para largo 🤯
Seku: Cómo de larga? Sería un desperdicio que se quedase corta. Podría ser hasta de trilogía! Me encanta el título, es súper original.
total 2 replies
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