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Renací Para Ser la Señora Alcázar

Renací Para Ser la Señora Alcázar

Status: En proceso
Genre:CEO / Equilibrio De Poder / Reencarnación / Venganza de la Esposa / Reencarnación(época moderna)
Popularitas:30.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Vivi

Valeria Salcedo murió traicionada por su esposo y por la mujer que llamaba hermana. Le quitaron su empresa, su familia, su dignidad y, al final, la vida.

Pero despertó de nuevo.

Esta vez volvió al día en que todo empezó: la mañana después de su boda, justo cuando estaban por acusarla de haber engañado a su marido. Solo que ahora Valeria ya sabe quiénes son sus enemigos, qué quieren quitarle y cuánto están dispuestos a destruirla.

Para sobrevivir, necesita poder. Y el poder tiene nombre: Santiago Alcázar, el hombre más temido del mundo empresarial mexicano.

Él no confía en ella. Ella tampoco piensa enamorarse de él.

Su matrimonio empieza como un trato: ella usará su apellido para vengarse, él usará sus secretos para encontrar la verdad de una mujer que nunca pudo olvidar.

Pero entre besos, amenazas, celos y enemigos que no dejan de aparecer, Valeria descubrirá que renacer no solo significa ajustar cuentas.

También puede significar aprender a elegir, por primera vez, a quién dejar entrar en su vida.

NovelToon tiene autorización de Vivi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1

Capítulo 1

—Mmm...

Unos labios calientes cubrieron los de Valeria Salcedo con una fuerza que no le dio tiempo de respirar. La lengua de aquel hombre la atrapó, la buscó, la quemó.

Valeria abrió los ojos con dificultad.

En la oscuridad apenas distinguió una mirada. Fría, profunda, peligrosa. Como la de un felino acechando en plena noche.

¿No estaba muerta?

Damián Fuentes, su esposo, y Camila Duarte, su querida hermanita, la habían apuñalado hasta dejarla con un hilo de vida. Después la arrojaron al fuego y la dejaron quemarse viva.

Entonces... ¿Dónde estaba?

¿Quién era ese hombre?

—Ah...

El dolor le partió el cuerpo y la regresó de golpe a la realidad.

Infierno. Tenía que ser el infierno.

El hombre sobre ella se detuvo un instante al notar su reacción. Luego sus movimientos se volvieron menos bruscos, casi cuidadosos.

La cama siguió crujiendo en la oscuridad.

...

Al día siguiente, la luz del sol le pegó directo en la cara.

Valeria se incorporó con el cuerpo pesado. El dolor entre las piernas le recordó, sin piedad, todo lo que había pasado durante la noche.

Levantó las manos para frotarse las sienes.

Y se quedó inmóvil.

Sus manos...

¿No se las había destrozado Damián?

Miró sus brazos blancos, lisos, sin cicatrices. ¿Dónde estaban las heridas horribles? ¿Dónde estaba la piel rota?

La luz, el dolor, el hombre de anoche.

Antes de que pudiera ordenar sus pensamientos, del otro lado de la puerta estallaron voces.

—Valeria Salcedo se acostó con otro hombre en su noche de bodas. ¡No dejen que nadie salga! ¡Y graben todo! Quiero que toda la ciudad vea a esta descarada engañando a su marido.

—¡Adúltera! ¡Sinvergüenza!

Los golpes contra la puerta retumbaron.

¿Adúltera?

¿Noche de bodas?

La memoria le cayó encima como un balde de agua helada.

Valeria sonrió despacio. Sus ojos, hace un segundo perdidos, se encendieron.

—Renací —susurró—. Yo, Valeria Salcedo, renací.

Había vuelto al día en que la acusaron de infiel.

Tres años atrás, la mañana después de su boda con Damián, la encontraron en la cama con otro hombre. Ella no pudo defenderse. Después vinieron los golpes, las manos rotas, los días encerrada, la comida arrebatada como si fuera un animal.

Y aun así Damián y Camila no quedaron satisfechos.

La encerraron, le quitaron sus acciones y la torturaron hasta matarla.

Los ojos de Valeria se llenaron de odio.

Si Dios le había dado otra oportunidad, esta vez nadie iba a pisotearla.

Quien la lastimó, iba a pagar.

Se vistió lo más rápido que pudo y acomodó la habitación. Apenas terminó, la puerta del baño se abrió.

El hombre salió con el torso desnudo y una toalla en la cintura.

Valeria se quedó helada.

Alto, firme, con abdomen marcado, pecho perfecto y una cara capaz de arruinarle el juicio a cualquiera.

Así que ese era el “amante” de tres años atrás.

Vaya. El tipo sí estaba guapo.

En la vida anterior, al escuchar los golpes, ella abrió la puerta como tonta. La sometieron en segundos. El hombre logró escapar, pero ella cargó con toda la culpa.

Esta vez no.

—Yo...

Él apenas alcanzó a decir una palabra.

Valeria, ignorando el dolor del cuerpo, cruzó la habitación en tres pasos, le tapó la boca con ambas manos y lo empujó contra la pared.

—Anoche estaba aburrida y te contraté para divertirme un rato. No te emociones. Este dinero debe alcanzarte. Ponte la ropa y te saco de aquí. Si quieres seguir vivo, obedéceme.

Le metió unos billetes en la mano sin dejarle hablar.

Con el pie levantó la ropa tirada y se la acercó.

El hombre sonrió con descaro y le puso la mano en el muslo desnudo.

Valeria lo fulminó con la mirada y le golpeó la mano.

—Vuelve a tocarme y te entrego a la policía. Vístete.

Él no discutió. Se puso la ropa mientras las voces afuera seguían creciendo.

Ya había entendido más o menos el problema.

Se inclinó hacia el oído de Valeria y dijo con voz baja, provocadora:

—La señora recién casada sí que sabe jugar.

Valeria le soltó un golpe en el pecho.

—Cállate.

El hombre aguantó el golpe, aunque la mirada se le oscureció.

Valeria entró al baño, abrió la ventana y revisó la altura. Segundo piso.

Tomó al hombre de la mano y lo llevó hasta ahí.

—¿Qué significa esto? —preguntó él, con un mal presentimiento.

—Es el segundo piso. Estás grandote, no te va a pasar nada. Salta y lárgate. Si te encuentran, te van a llevar a la policía. Vender el cuerpo es delito.

¿Vender el cuerpo?

¿Él, Santiago Alcázar, necesitaba venderse?

¿Y esto ni siquiera era un hotel?

¿Esa mujer era casada?

¿Qué demonios había pasado anoche?

Mientras él intentaba procesarlo, Valeria lo apuró:

—Salta. Ya. Salta.

Qué bonita gratitud. Una noche juntos y lo mandaba por la ventana.

Valeria miró hacia la puerta, desesperada. Entonces vio la toalla manchada sobre la cama.

—Espera.

Santiago respiró, creyendo que a la mujer le había nacido un poco de conciencia.

Valeria tomó la toalla, se la metió en los brazos y volvió a empujarlo hacia la ventana.

—Ahora sí. Salta, salta, salta.

La cara de Santiago se endureció.

—¿Un hombre como tú le tiene miedo a un segundo piso? Ven, yo te ayudo.

Valeria lo sujetó de la cintura, lo subió al marco y, antes de que él pudiera reaccionar, le dio el empujón final.

Eso no fue saltar.

Lo aventó.

Brutal.

Ella limpió rápido las huellas del marco. Al ver que el hombre se levantaba y se iba caminando con pasos firmes, por fin soltó el aire.

No era crueldad. Si no salía, los dos morían.

Revisó todo tres veces. Cuando estuvo segura de que no quedaba rastro, abrió la puerta.

Varias empleadas entraron con celulares en la mano y empezaron a revisar cajones, baño, clóset, cama.

No encontraron a nadie.

—Perra, ¿Dónde escondiste al hombre? Habla, o te va a ir peor —gritó una mujer de más de cuarenta años, con cara de querer devorarla.

Doña Irene. Ama de llaves de los Fuentes.

En la vida anterior la había humillado hasta cansarse.

Valeria la agarró del cabello y le estampó la cabeza contra la puerta.

El golpe sonó seco.

Todos se quedaron mudos.

—¡Maldita! ¿Te atreviste a pegarme? Tú...

No alcanzó a terminar.

Valeria se quitó una pantufla y empezó a golpearle la boca.

Una vez.

Otra.

Otra más.

Doña Irene gritaba más fuerte y Valeria golpeaba con más rabia, hasta que la boca de la mujer quedó bañada en sangre.

—¿Me pegaste? —balbuceó Irene, sin poder cerrar bien la boca.

—Te pegué, ¿y qué? ¿También tenía que pedir cita? Soy la señora Fuentes. ¿No puedo disciplinar a una empleada? Pues justo a ti te pego.

Le soltó una patada en el abdomen.

Las demás empleadas retrocedieron, pálidas.

—¿Dónde está ese perro de Damián? Quiero verlo.

Los pasos se escucharon por el pasillo.

Damián Fuentes apareció con los puños apretados.

Al verlo, las imágenes de la vida anterior pasaron por la mente de Valeria como una película.

Quiso clavarle un cuchillo en el corazón.

—Valeria, yo te traté tan bien y tú me traicionaste. Te acostaste con otro hombre en nuestra noche de bodas. ¿Tanto te costaba aguantarte? ¿Por qué me haces esto? Yo te amo.

Qué actuación.

Ni un Oscar le alcanzaba.

Valeria le dio una bofetada que le volteó la cara.

—Entonces dime, ¿Dónde está el amante?

1
Flavia Galeano
que se vengue de todos y antes de que se case aparezca la muerta, que no pierda el hilo de renacer para que ser una sustituta si puede ser una protagonista en su vida que se vaya lejos empieze de nuevo 😞
Flavia Galeano
a qué se aparece la Valentina que fue secuestrada por su padre y hermano
y ahí se dan cuenta que es una sustituta y arde Troya ella merece a alguien que la quiera a ella no a un recuerdo
Yohelis López cabarca
x fa más capitulos
Fan del maestro fu Jinchen
ya empezamos mal suficiente villanos en la historia hay para que además los suegros sean malos,me voy yo quería que los suegros fueran buenos y la trataran bien
Inirida Contreras
q emoción bravo 💚♥️🩵🩷💛❣️💕
Cliente anónimo
estás prostitutas, como les gusta hombre ajeno, son unas lame orillas, en vez de conformarse de dormir bien, quieren todo, nunca dejarán de ser unas tierruas 👿
valeska garay campos
estoy intrigada con Esteban 🤔
mariela
Santiago Alcázar no sabe cómo terminó en esa habitación y le hizo unos cuantos deliciosos 😋😋😋🤤🤤🤤🤤 a Valeria y ahora sorpresa para ella que renació justo en la cama con otro hombre que no era Damian su "esposo"
mariela
Empiezo esta novela por recomendación de la app tiene buen comienzo veré que tal es la trama.
Inirida Contreras
q misterio y enredos tiene esta historia
Inirida Contreras
puras arpias en esta historia fantástico
Inirida Contreras
dios prefiero vivir pobre por q la plata como tramforma ala persona mira tú a ese padre tan miserable q usó a su propia hija por herencia
Inirida Contreras
fascinante felicidades autora 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Inirida Contreras
q emoción me encantó el capítulo
Yohelis López cabarca
hay Dios no lo dejo hablo
Maria Cantillo
terrible darse cuenta de esto matarla ombe
Inirida Contreras
me tiene en ascuas la historia
Yohelis López cabarca
hay no
Yohelis López cabarca
bueno ese viejo nada más sabe lanzar cosas
valeska garay campos
👀👀👀👀
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