La desesperación la llevan a tratar de vender lo más valioso que tiene sin imaginar las consecuencias que eso le traería
NovelToon tiene autorización de Samy Morales para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Camila Stone
Mi nombre es Camila Stone hoy es mi cumpleaños 18, para muchos eso significa fiesta para mí que por fin podré trabajar para poder ayudar a mi madre, ella se rehúsa a que deje mis estudios, pero también veo que ella cada vez se nota más cansada.
Soy una chica sencilla de cabello oscuro como la noche un poco largo y lacio, pero hay unas ondas al final, mi piel es tan clara haciendo un bello contraste, mis ojos azules tan penetrantes como el mar y mis facciones delicadas que emanan una inocencia de alguien que aún no conoce el mundo, y escondido bajo mi ropa holgada se esconde un cuerpo pequeño de 1.56 de estatura con curvas en los lugares correctos que no me gusta mostrar mucho.
Vivo con mi madre ella no es muy mayor, pero siempre ha tenido problemas del corazón, es por eso que solo quiero ayudarla, sé que aún que ella no nos lo diga que su condición ha empeorado, su cara se nota más cansada de lo común, sus movimientos más lentos. Y no olvidemos a mi pequeña hermana Emma ella tiene quince años y es hermosa con su cabello rojizo y sus ojos negro.
Mi padre murió cuando aún éramos muy pequeñas en un accidente de auto, era nuestro sustento más grande, desde entonces mi madre ha trabajado muy duro para poder sacarnos adelante ha hecho de todo, actualmente trabaja en una fábrica textil, con su sueldo apenas nos alcanza para poder comer y pagar la renta que se tiene que pagar cada mes sin falta, las facturas médicas de mi madre sé acumulan al igual que los pagos de servicio, sé que ella hace su mayor esfuerzo por nosotras, que sé ha descuidado ella misma.
Vivimos en un modesto edificio en las afueras de la ciudad, donde la renta es un poco más accesible, los barrios peligrosos les dicen, para mí mi hogar hace unos años, es un edificio antiguo, que para ser sincera muy pocas cosas le funcionan bien, el dueño un señor regordete amable se podría decir, solo si le pagas la renta a tiempo. En fin esta es mi vida.
"Sorpresa" gritan mi madre y mi hermana una vez entro a la sala de mi casa que está adornada con unos cuantos globos y un pequeño pastel claramente hecho en casa con un número 18 en el centro.
- gracias mamá, no te hubieras molestado. Le digo mientras ella se acerca con sus brazos extendidos para darme un gran abrazo que agradezco.
- no te preocupes cariño es lo menos que te mereces, a demás solo se cumple 18 una vez en la vida, asi que ven siéntate y disfrutemos de tu pastel - me dice mama con una gran sonrisa
- hermana hoy se trata de festejar, ven y corta tu pastel - Dice Emma.
Así disfrutamos la tarde en pláticas y risas, pero al caer la noche una vez que Emma se había retirado a su habitación y solo quedamos mamá y yo en la sala es momento de hablar.
- mamá sé que tú ya tomaste una decisión sobre de que yo dejé mis estudios, pero también yo ya tomé la mía y no puedo ver más como te desgastas tu sola yo quiero trabajar para poder ayudarte.
- Camila por favor ya hablamos de este tema, no quiero que tú te preocupes por eso, quiero que estudies que inicies la universidad y que tengas un futuro.
- pero no puedo seguir viendo como tú te apagas crees que no escucho como lloras cuando no puedes pagar las cuentas por favor mamá.- suplico Camila -solo déjame ayudarte.
- creo que no haré que cambies de opinión Camila, solo prométeme que seguirás con tus estudios.-
- Lo prometo mama.-respondió Camila. Mañana mismo iré a buscar trabajo - dijo mientras abrazaba a su mamá.
Camila se dirigió feliz y emocionada a su recámara para ella lo más importante era poder ayudar a su mamá, ella y su hermana era lo más importante que tenía.
A la mañana siguiente Camila se despertó emocionada, se dirigió directamente al baño tomo una ducha, era un baño Modesto, pequeño, pero que cubría sus necesidades, de uno de sus cajones tomó una blusa color azul claro que si bien no era de la mejor calidad se notaba bien cuidada, la combinó con unos vaqueros azules y unos zapatos de piso del mismo color que la blusa.
En la puerta se despidió de su mamá y se dirigió a tomar el autobús que la llevaría al centro de la ciudad, Camila era tímida e inexperta en todo, pero eso no quiere decir que era tonta, ella era decidida y determinada.
Finalmente después de horas recorriendo las calles de la ciudad buscando empleo, encontró uno en una cafetería, la paga no era la mejor , pero por algo tenía que comenzar.