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La Sumisión Del Mafioso (Jaque Al Corazón)

La Sumisión Del Mafioso (Jaque Al Corazón)

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / CEO / Mafia / Completas
Popularitas:5.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Un contrato de sangre. Un matrimonio obligado. Un pecado imposible de ocultar.
Para su padre, ella es solo una pieza de ajedrez en un juego de poder. Para Arturo Rial, el hombre con el que debe casarse por obligación, ella es un frío contrato de negocios.
Pero todo cambia cuando aparece el hermano mayor de Arturo, un hombre que no conoce la palabra "no". Él no quiere un acuerdo; la quiere a ella. Entre los rincones oscuros de la mansión, él la marca, la reclama y la convierte en su mundo, desatando una obsesión que amenaza con destruirlo todo.
En este juego de traiciones, ella es la niña dulce que se convertirá en la caída del hombre más peligroso de la mafia.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 1

El sol de la tarde en la capital se filtraba por los altos ventanales de la mansión, pero para Isabella, el aire siempre se sentía artificialmente frío. Estaba sentada frente al tocador de su habitación, observando su reflejo como si mirara a una desconocida. Su piel era pálida, enmarcada por una cabellera oscura que caía en ondas perfectas, y sus ojos, grandes y expresivos, escondían un cansancio que no correspondía a su edad.

—Te ves hermosa, Bella —susurró Rosa, la empleada que la había cuidado desde niña, mientras terminaba de recogerle un mechón de cabello.

—¿De qué sirve la belleza en una jaula, Rosa? —respondió ella en un susurro apenas audible.

Isabella, a quien todos llamaban "Bella" por una dulzura que parecía brotar de su piel, era el secreto mejor guardado de su padre. En el violento mundo de la mafia, ella era una pieza de porcelana: delicada, valiosa y, sobre todo, destinada a ser entregada al mejor postor. Nunca había aprendido a alzar la voz; en su casa, el silencio era la única forma de supervivencia. Las mujeres de su linaje eran sombras elegantes que decoraban los salones de hombres que decidían el destino del mundo con una firma o un disparo.

Un golpe seco en la puerta interrumpió sus pensamientos. Era el jefe de seguridad de su padre.

—Señorita Isabella, su padre la espera en el despacho. Ahora.

El corazón de Bella dio un vuelco. Las visitas al despacho de su padre nunca traían buenas noticias. Se levantó con movimientos mecánicos, alisando los pliegues de su vestido de seda azul marino. Bajó las escaleras de mármol en un silencio sepulcral, contando cada escalón como si fuera una cuenta regresiva hacia el fin de su libertad.

Al llegar a la pesada puerta de roble, respiró hondo. El aroma a tabaco caro, cuero y whisky rancio la envolvió antes de entrar. Su padre, un hombre cuya mirada era más afilada que cualquier arma blanca, estaba de espaldas, observando el jardín a través del cristal.

—Siéntate —ordenó con una sequedad que hizo que Bella se estremeciera.

Ella obedeció de inmediato, hundiéndose en la silla de cuero frente al escritorio. Entrelazó sus manos en el regazo, apretándolas hasta que sus nudillos se pusieron blancos para ocultar el temblor que amenazaba con delatarla.

—He cerrado un trato con los Rial —comenzó él, girándose finalmente. Sus ojos oscuros no mostraban afecto, solo el brillo frío de los negocios—. Es una alianza estratégica. Los Rial controlan las rutas del norte y nosotros el puerto. Juntos, seremos intocables.

Bella sintió un nudo en la garganta. Sabía lo que significaba la palabra "alianza" en boca de su padre.

—Te casarás con Arturo Rial el próximo mes —soltó él, como quien anuncia el precio de un cargamento.

El mundo de Bella se detuvo. Había escuchado el nombre de Arturo en las cenas de gala. Era un hombre de gestos calculados, pulcro hasta la exageración y con una mirada gélida que la hacía sentir como un activo en un balance general. Arturo no buscaba una compañera; buscaba un trofeo que consolidara el poder de su apellido.

—Pero, padre... yo ni siquiera he cruzado dos palabras con él —susurró Bella, su voz quebrándose al final.

—No necesitas hablar con él para ser su esposa —replicó su padre, golpeando la mesa con la palma de la mano. El estruendo resonó en las paredes cargadas de libros—. Arturo es el heredero, un hombre respetado. Tu deber es darle herederos y mantener la imagen de la familia.

—¿Y mis estudios? ¿Mis sueños? —Bella se atrevió a preguntar, aunque sabía la respuesta.

Su padre soltó una risa seca y carente de humor.

—Tus sueños son una fantasía de niña. En la vida real, Bella, eres una moneda de cambio. Los preparativos comienzan mañana mismo. Te mudarás a la mansión de los Rial al final de la semana para que la prensa y nuestros enemigos vean que la unión es sólida. No quiero lágrimas, Isabella. Solo quiero obediencia. Si fallas, no solo me avergonzarás a mí, sino que pondrás en peligro nuestra posición.

Bella tragó saliva, sintiendo que las paredes del despacho se cerraban sobre ella. El peso de la sumisión le oprimía el pecho, robándole el oxígeno. No hubo gritos, ni súplicas desesperadas. Ella sabía que en esa oficina los sentimientos no tenían valor de mercado.

—Sí, padre —respondió finalmente, bajando la mirada al suelo.

—Bien. Ahora lárgate y prepárate. Arturo vendrá a cenar esta noche para "formalizar" el compromiso ante el servicio.

Bella salió del despacho con las piernas temblorosas. Caminó por el pasillo sintiéndose como una condenada a muerte. Al llegar a su habitación, se encerró y se dejó caer contra la puerta. Las lágrimas, que había contenido frente a su padre, comenzaron a resbalar por sus mejillas.

Se miró de nuevo en el espejo. "Bella", la llamaban. Pero en ese momento, se sentía marchita. No sabía que el verdadero peligro no era Arturo, sino la sombra que acechaba tras él. No sabía que, mientras ella lloraba por un matrimonio obligado, en algún lugar de la ciudad, un hombre con ojos de lobo y manos manchadas de sangre ya había visto su fotografía y había decidido que no permitiría que nadie más la tocara.

Esa noche, mientras se ponía el vestido que su padre había elegido para ella, Isabella no sospechaba que su sumisión sería puesta a prueba de una manera que nunca imaginó. Arturo era el contrato, pero el destino le tenía preparado un dueño mucho más oscuro.

—Mañana será el comienzo del fin —se dijo a sí misma frente al cristal, sin saber que, en realidad, estaba a punto de empezar su verdadera historia.

1
Maria Mongelos
Gracias querida escritora por estos capítulos 💕
Maria Mongelos
Y Arturo en que terminó, porque mientras siga vivo hay peligro
Maria Mongelos
Esta muy buena la historia 💕
Maria Mongelos
Bebé en camino en medio de esta guerra de poder, quieren lastimar a Bella porque es el punto débil de Vincenzo
Maria Mongelos
Pobre Arturo se quedó sin nada
Maria Mongelos
Isabella ya no es la sumisa de Arturo, es la mujer que necesita Vicenzo a su lado
Maria Mongelos
Arturo cree que puede vengarse de su hermano, no lo conoce bien, Vincenzo le va a dar su merecido
Maria Mongelos
Pobre Bella, donde fué a parar
Maria Mongelos
Está muy linda esta historia 💕
Nairobis Cardozo Portillo
Vicenzo ojos bien abiertos Arturo te entregó a los enemigos
Elisabeth Figueroa
👏👏👏👏👏👏/Smile//Smirk/
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️🔥🔥
Maria Mongelos
Esto está muy intenso
Maria Mongelos
Vicenzo es el heredero por derecho, esta reclamando algo que suyo
Nairobis Cardozo Portillo
Buenísima historia 👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏
Maria Mongelos
Vincenzo toma lo que quiere sin pedir permiso, en este caso la presa es Isabella
Maria Mongelos
Ya está muy buena esta historia
Maria Mongelos
Isabela se metió en la boca del lobo y ese es Vincenso
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏👏
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